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domingo, 26 de febrero de 2012

Un estudio español explica por qué dejar de fumar engorda


El 70% de los exfumadores engorda y, de hecho, esa es a menudo una de las razones que muchos esgrimen para no dejar de fumar. Ahí esta el vaso medio vacío. El medio lleno es que el tabaco adelgaza. La pregunta es: ¿cómo lo hace? Si se descubriera, ¿se podría crear un fármaco que copiara su efecto, obviamente sin los efectos negativos del tabaco? El trabajo que publicará Miguel López, de la Universidad de Santiago de Compostela, en la revista Diabetes, ya publicado electrónicamente, supone un paso en esa dirección.
“El arsenal terapéutico actual para tratar la obesidad es muy limitado”, escriben los autores del trabajo. “Aparte de las intervenciones en la dieta, el ejercicio y los cambios de comportamiento, los tratamientos farmacológicos escasean. Por ello, y dada la urgencia del problema, decidimos concentrarnos en aquello para lo que hay evidencias de que hace perder peso, como fumar. Numerosos estudios epidemiológicos han revelado una estrecha relación entre el tabaquismo y el peso corporal; [está establecido] que los no fumadores pesan más que los fumadores”.
López se ha concentrado en la nicotina, el principal componente adictivo del tabaco y del que se sabe que inhibe el apetito y produce pérdida de peso. Ha estudiado su efecto sobre los mecanismos cerebrales que regulan las ganas de comer y el gasto energético del organismo.
En concreto, los investigadores han apuntado a una enzima llamada AMPK, que es clave en el metabolismo de la grasa y que actúa en las áreas del hipotálamo relacionadas con la obesidad inhibiendo el gasto energético y estimulando la ingesta.
El descubrimiento abre una nueva vía en la investigación de tratamientos contra la obesidad
Este grupo de científicos es uno de los pioneros en la identificación de la enzima AMPK como una de las claves de la obesidad. Actuando sobre esta y otras moléculas que intervienen en el metabolismo de las grasas en el cerebro, en los últimos años estos investigadores han conseguido alterar sustancialmente la masa corporal de animales de experimentación: han conseguido que animales que comen poco engorden y, al contrario, que otros con una ingesta desmedida pierdan mucho peso.
Los investigadores pensaron en la relación entre la nicotina y la AMPK por experimentos previos que indicaban que ambas sustancias debían tener efecto tanto sobre la ingesta como sobre el gasto energético, es decir, los dos términos de la ecuación de la obesidad.
Lo que ha hallado el grupo de López en ratas es que la nicotina adelgaza porque inactiva la acción de esta proteína en una determinada región cerebral. Y cuando esto ocurre se come menos y se gasta más, porque se moviliza la llamada grasa parda —que al ser consumida aumenta la temperatura del organismo— y se acelera el metabolismo de las grasas en general. Por el contrario, cuando la nicotina deja de actuar sobre la AMPK, o cuando los investigadores activan esta enzima a propósito en las regiones cerebrales adecuadas, los animales engordan de nuevo.
“Nosotros no decimos que se trate la obesidad con nicotina o fumando”, señala López, “pero el efecto está ahí: hemos identificado una diana farmacológica que puede ser muy interesante, porque modula tanto la ingesta como el gasto energético, lo que la hace incluso más atractiva”. La mayoría de los tratamientos actuales para perder peso inciden bien sobre la ingesta o bien sobre el gasto energético, pero no sobre ambos. Y está, además, la nueva diana ahora identificada, que podría servir no solo para tratar la obesidad, sino también para dejar de fumar.
elpais.com

viernes, 5 de agosto de 2011

Afirman que se puede dejar de fumar con un programa gradual

Nora Bär
LA NACION.COM
Nadie duda de que el primer paso para dejar de fumar es querer hacerlo. Pero he aquí el primer obstáculo con que se encuentran los médicos, porque a pesar de las campañas sanitarias, más del 70% de los fumadores está feliz con su hábito y no tiene intenciones de dejarlo.
Al resto, tradicionalmente se le aconseja un tratamiento que implica dejar el cigarrillo de un día para otro, un inapelable The End que el adicto al tabaquismo suele anticipar con angustia.
Después de 25 años de estudiar el tema, al doctor Carlos Andrés Jiménez Ruiz, director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid y Coordinador del Grupo de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumonología y Cirugía Torácica, esta solución drástica no terminaba de conformarlo, porque sentía que perdía la posibilidad de intervenir en un grupo de fumadores que busca una solución gradual o que se resiste a abandonar, pero contempla la posibilidad de reducir el número de cigarrillos que fuma.
Fue así como, junto con su equipo, desarrolló un enfoque diferente. "Entre los fumadores, la mitad quiere dejar de manera brusca, pero hay otro 50% que desearía hacerlo progresivamente -dice el neumonólogo, de paso por Buenos Aires para participar en el Sexto Congreso Argentino Tabaco o Salud, que hasta mañana se realiza en Córdoba-. Nosotros lo que hicimos fue desarrollar un programa de reducción en el número de cigarrillos ayudándolos con comprimidos de nicotina o chicles. Les proponemos que en un período de dos, tres o cuatro meses disminuyan, primero, el 50% de lo que fuman y que después lleguen al 0%. Durante la etapa inicial, les sugerimos cambiar dos cigarrillos por un comprimido, y durante la segunda, cuando ya quedan los más difíciles, los que más disfruta el fumador, que cambie un cigarrillo por un comprimido."
Según explica Jiménez Ruiz, con este programa, que en España está bastante difundido, están alcanzando tasas de éxito de entre un 50 y un 55% de abandono al cabo de seis meses de seguimiento, que es cuando se puede decir que son ex fumadores.
"Lo importante es que uno va administrando dosis cada vez más bajas de nicotina -afirma el especialista, que coordina un grupo de expertos en tabaquismo en su país-. Por otra parte, cuando el fumador la obtiene de un cigarrillo, se produce un pico muy rápido en la sangre, pero a través de los comprimidos la nicotina ingresa al organismo de una manera totalmente distinta, más gradual. Se podría decir que logramos algo así como una deshabituación."
Es sabido que el tabaco es una de las drogas más adictivas. Se calcula que cuando una persona está dispuesta a hacer un serio esfuerzo para dejar de fumar, pero lo intenta sin el tratamiento adecuado, sus posibilidades de éxito están en torno de un 5 a un 10%.
"Es decir que en el mejor de los casos 10 de cada 100 personas logran hacerlo -dice-. Sin embargo, si cuando uno está dispuesto a dejar el cigarrillo, utiliza fármacos y apoyo psicológico para combatir la dependencia, sus posibilidades de éxito se multiplican por cinco y llegan al 50%."
Y más adelante agrega: "El único tratamiento que ha demostrado ayudar a dejar de fumar es el farmacológico, sumado al apoyo psicológico. El resto -la acupuntura, la hipnosis, etcétera-, que se ha sometido al escrutinio científico, se vio que tiene la misma eficacia que un placebo".
Según Jiménez Ruiz, el programa para abandonar el tabaquismo debe ser individualizado. Es por eso que entre las terapias de reemplazo prefieren las pastillas o chicles de nicotina a los parches. "Pueden tener efectos adversos leves (como náuseas o sensación de irritación orofaríngea) en sólo un 10 o 12% de los casos -aclara-. Pero nos permiten adecuar y dosificar la terapia de acuerdo con las características de cada paciente."
El especialista aclaró que no tiene lazos profesionales ni otro conflicto de interés con las compañías que producen estos fármacos.

viernes, 26 de marzo de 2010

ENTREVISTA CON SAÚL SHIFFMAN, EXPERTO EN TABACOLOGÍA

“Si no actuamos, 20.000 millones de personas van a morir para el año 2050 por culpa del tabaquismo”, fue la impactante frase con la que el Dr. Saúl Shiffman abrió el simposio internacional “Últimos avances del rol de la nicotina terapéutica en el control del tabaquismo”, organizado por el Hospital Universitario Austral.
El experto es profesor de investigación de psicología y farmacología de la Universidad de Pittsburgh y autor de más de 300 trabajos sobre tabaquismo, una enfermedad que definió, llamativamente, como “pediátrica”, debido a que la iniciación puede ubicarse entre los 13 y 14 años.
Shiffman reivindicó el rol de la nicotina terapéutica y afirmó que “el 95% de los esfuerzos fallan si carecen de asistencia de ese tipo”.
–¿Cuáles son las herramientas más efectivas para dejar de fumar?
–Hay muchos mitos. Uno de ellos dice que es posible dejar de fumar rápidamente, cuando en realidad sabemos que es un largo proceso en el cual hay que trabajar mucho sobre el comportamiento. Otro mito tiene que ver con el uso de nicotina terapéutica: mientras que muchos piensan que es peligrosa, lo cierto es que es sumamente necesaria porque reduce la necesidad de fumar y el síndrome de abstinencia. Mantiene al cerebro ocupado para que no entre en desequilibrio, dándole a la persona la posibilidad de dejar de fumar gradualmente. La nicotina terapéutica es el medicamento más estudiado (hay cerca de 210 estudios) y se comprobó que duplica las chances de éxito de superar la adicción. Es muy efectiva.
–¿Cuáles son las novedades en el campo de los medicamentos para dejar de fumar?
–Los más utilizados son los que son fabricados a base de nicotina terapéutica: una pastilla comestible que brinda a la persona una cantidad necesaria de nicotina para calmar la ansiedad y reducir el deseo de fumar. Puede combinarse con el parche. Este binomio se ha transformado en el tratamiento estándar más efectivo.
–¿Con la voluntad basta para dejar de fumar?
–La motivación sola no alcanza. A las dos semanas, tres cuartos de las personas que quisieron dejar voluntariamente volvieron a reincidir. En el tabaco la dependencia es mayor que la generada por otras drogas como la heroína, la cocaína o el alcohol, debido a la rapidez con la cual la nicotina llega al cerebro (11 segundos). Cuanto más rápido llegue, mayor será el efecto y la adicción.
–¿Qué otros factores influyen en el proceso de abandonar el hábito?
–Siempre tiene más éxito quien cuenta con el apoyo de su familia. Diversas investigaciones demostraron que si la familia actúa como policía, es contraproducente. También ayuda evitar situaciones sociales o lugares donde se fuma mucho. Los riesgos de recaer aumentan en ocasiones puntuales: cuando la persona está enojada, tensionada, cuando los que están a su alrededor beben alcohol o fuman.
–¿Qué ocurre con la afectación a la salud de los llamados fumadores pasivos?
–Hace unos años se creía que éste era un proceso largo y que requería cierto tiempo de exposición al humo para afectar a los no fumadores, pero ahora sabemos que al implementar las áreas libres de humo, las tasas de infartos entre los que no fuman bajaron inmediatamente, por eso es necesario impulsar la ratificación al convenio marco en la Argentina.
–¿Cuándo se considera que un tratamiento ha sido exitoso?
–El período de mayor riesgo de recaídas suele ser dentro de los primeros tres meses. Si se supera este plazo, el resultado es bueno; si este período es de seis meses, mucho mejor; mientras que si se logra llegar al año, la probabilidad de recaer es mínima.
–¿Qué información epidemiológica maneja sobre las consecuencias del tabaquismo en el mundo?
–Las estadísticas son muy elocuentes. Si no actuamos rápidamente con acción efectiva desde los estados, 20.000 millones de personas van a morir para 2050 por tabaquismo. Sólo en la Argentina el consumo de tabaco se cobra la vida de 40.000 personas por año.
Un marco legal aún pendiente
El Convenio Marco de Control de Tabaco (CMCT) establece las pautas y leyes que cada país debe implementar para disminuir el tabaquismo. La Argentina es el único estado latinoamericano que no lo ratificó en la instancia legislativa. Consultado al respecto, el Dr. Saúl Shiffman destacó que se trata de “un hito fundamental en la lucha contra el tabaquismo” y que “es hora de que la Argentina lo ratifique, sobre todo teniendo en cuenta que en América son muy pocos los países que aún no lo han hecho, con lo cual se advierte que es una acción afianzada en el mundo entero”. Otros expertos que participaron en el Simposio brindaron algunos datos de la situación actual del tabaquismo en el país.
Mario Virgolini, director del Programa Nacional del Control de Tabaco del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación, afirmó que “si bien hay un descenso del porcentaje de fumadores en los últimos años, el 16% de las muertes de personas mayores de 35 años se debe a enfermedades relacionadas con el cigarrillo”.
criticadigital.com

viernes, 4 de diciembre de 2009

El primer cigarrillo, el más peligroso

Los fumadores que suelen encender un cigarrillo al levantarse muestran niveles más altos de nicotina que quienes esperan hasta el desayuno, afirma un estudio.
Los científicos de la Universidad de Penn State, en Estados Unidos, midieron los niveles de cotininia, un subproducto de la nicotina que se ha demostrado refleja el riesgo de desarrollar cáncer pulmonar.
Los fumadores que suelen esperar para fumar media hora después de lentarse mostraron niveles más bajos de esta sustancia química, independientemente del número de cigarrillos fumados.
La investigación -publicada en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention (Epidemiología, Biomarcadores y Prevención de Cáncer)- sugiere que la los fumadores "tempranos" quizás necesitan más ayuda para dejar el hábito que otro tipo de fumadores.
Ansiedad matutina
"Reclutamos a 252 personas sanas, la mitad blancos y la mitad afroamericanos, que habían fumado todos los días durante al menos un año" explicó a BBC Ciencia el profesor Joshua Muscat, experto en salud pública que dirigió el estudio.
"Y tomamos muestras de orina para medir los niveles de cotinina, una sustancia que es considerada como medida de la nicotina en la sangre".
"Los resultados mostraron una clara relación entre los fumadores que solían encender cigarrillos al levantarse y los altos niveles de cotinina", dice el investigador.
Según el profesor Joshua Muscat, entre los fumadores que consumían 20 cigarrillos al día, los niveles de cotinina variaban drásticamente.
Los niveles más altos de la sustancia eran casi 75 veces más altos que los niveles más bajos.
Y los niveles más altos se encontraron entre quienes prendían un cigarrillo durante los primeros 30 minutos después de levantarse, lo cual es clasificado como una alta dependencia.
Según el profesor Muscat, la ansiedad matutina que experimentan los fumadores "tempranos" podría ser el resultado de la abstinencia de nicotina que el cuerpo mantiene cuando la persona duerme.
"Los fumadores al levantarse, dependiendo de su nivel de dependencia, experimentarán distintos niveles de "ansia" por fumar y entre mayor la dependencia más pronto encenderán el cigarrillo".
Dependencia
"No es una cuestión de gusto -dice el profesor Muscat- sino un indicador de la dependencia a la nicotina".
El investigador cree que estos fumadores matutinos quizás requieren de estrategias más intensivas que otros fumadores para ayudarlos a dejar el hábito de forma sostenida o permanente.
"Se sabe que entre más grande la dependencia a la nicotina más cigarrillos se fuman, pero nuestro estudio revela que esta relación quizás no es tan simple" expresa el científico.
"Es decir, la dependencia no sólo se muestra en el número de cigarrillos sino también en la conducta del fumador, que incluye el momento del día en que se fuma, la intensidad y frecuencia de las bocanadas de humo y el ansia de fumar".
"Y es necesario que los enfoques para la reducción del tabaquismo tomen en cuenta todos estos factores" dice.
Los expertos afirman sin embargo, que el estudio fue pequeño y los resultados deberán ahora confirmarse con un número mayor de personas.
El profesor Muscat y su equipo están ahora llevando a cabo estudios de seguimiento para investigar los niveles de otros metabolitos de nicotina para confirmar la asociación entre el primer cigarrillo y el momento en que se fuma y determinar si este vínculo es un nuevo factor de riesgo de cáncer pulmonar.

bbc.co.uk

lunes, 29 de diciembre de 2008

Dejar de fumar sin morir en el intento


La terapia de reemplazo con nicotina es la herramienta más utilizada en los tratamientos para dejar de fumar. Diversas investigaciones científicas demostraron que la farmacoterapia, también llamada nicotina terapéutica, es una opción que duplica las chances de éxito de aquellos que buscan abandonar al tabaco.
Según los especialistas, sirve para controlar los síntomas del síndrome de abstinencia, actuando directamente sobre los factores que generan la adicción, y no tiene efectos negativos para el organismo.
En la Argentina un tercio de la población adulta es fumadora, unas ocho millones de personas. Ni las restricciones para fumar en espacios públicos ni el aumento de los impuestos aplicados sobre los cigarrillos fueron suficientes para hacer descender esta cifra en forma significativa.
“La nicotina genera una adicción muy potente en el cerebro y la dificultad del organismo para controlarla, lo cual no se resuelve con medidas de carácter social”, explicó Guido Bergman, médico cardiólogo, especialista en cesación tabáquica del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires.
Cuando el humo del cigarrillo que contiene nicotina es inhalado, llega muy rápido al cerebro causando el comienzo de un ciclo adictivo. En el cerebro del fumador hay cientos de receptores hambrientos por nicotina. Cada vez que el organismo absorbe el humo del tabaco, se incrementan los niveles de dopamina –un neurotransmisor del placer– y el cerebro obtiene la gratificación provista por el acto de fumar. La exposición crónica a la nicotina incrementa el número de estos receptores nicotínicos hasta un 300%, lo cual genera un proceso de mayor adicción y dependencia.
“Aun siendo la nicotina el componente que genera la adicción al tabaco, no produce daño en los órganos vitales ni en los tejidos corporales cuando la vía de incorporación al organismo se produce por otra vía que no sea la inhalación del humo, principal causante de enfermedades y muertes asociadas al cigarrillo”, detalló Bergman.
Más de 4.000 sustancias tóxicas y 40 agentes carcinógenos convierten al humo en el máximo responsable de los daños en los tejidos orgánicos o en los órganos vitales. Luego de más de 20 años de experiencias clínicas, la terapia de reemplazo con nicotina o nicotina terapéutica se ha establecido como una forma probada y efectiva en el tratamiento para abandonar el hábito de fumar. “La farmacoterapia resulta fundamental en aquellas personas en quienes esté indicada para reducir el síndrome de abstinencia y aumentar la chances de abandono”, agregó el especialista.
Este tratamiento permite, a través de la liberación gradual de nicotina en el organismo, reducir los síntomas de abstinencia evitando así una posible recaída. También ayuda a reducir el consumo de cigarrillos diarios para generar en el fumador mayor control y así poder dar el salto para dejar atrás el cigarrillo. “De esta manera, el organismo recibe una dosis de nicotina, pero sin estar expuesto al humo y a la absorción de ciertas sustancias químicas como el alquitrán, el amoníaco, el arsénico y monóxido de carbono”, señaló Bergman.

CAMINO EXITOSO.
A través de la nicotina terapéutica que ingresa al organismo y llega al cerebro:
– Se activan los mismos receptores cerebrales que con la nicotina inhalada al fumar cigarrillos, pero sin producir daño ni generar adicción.
– Se logran reducir los síntomas de abstinencia asociados al abandono del cigarrillo, como la ansiedad y la irritabilidad.
– Los fumadores pueden renunciar al tabaco en forma gradual. – Se provee al organismo de la dosis de nicotina que necesita, pero sin el peligro de las sustancias tóxicas y cancerígenas que posee el cigarrillo.
criticadigital.com