COMODORO RIVADAVIA- La difusión pública a nivel nacional marcó el principio del fin de una polémica iniciativa del capellán policial en Esquel, Adrián Alberto Marí, que creó en esa ciudad cordillerana una "policía infantil" con chicos de entre 9 y 16 años que los sábados participaban de talleres en los que recibían entrenamiento de tipo militar.El ministro de Gobierno de Chubut, Héctor Castro, decidió ayer el pase a disponibilidad del sacerdote como capellán policial, porque Marí "no contaba con ningún aval de organismos oficiales para realizar este adoctrinamiento policial a menores". Agregó que hay en marcha una investigación, encabezada por el comisario mayor Jorge Enrique Gutiérrez, director de Asuntos Internos de la policía.
No es la primera iniciativa de este tipo en el país. Mendoza, Corrientes, Salta y Misiones tienen sus "chicos policías". Y en varias provincias funciona la "Gendarmería infantil", con una organización similar a la de los boy scouts .
En Misiones, la "policía infantil" fue creada hace 20 años, y hay unos 2600 chicos de entre 6 y 14 años que asisten a 34 "escuelitas" cada sábado, durante seis horas. No reciben instrucción militar, sino que abordan temas vinculados con la seguridad vial, la lucha contra el fuego y el avance de las comunicaciones. Reciben un refrigerio y cobertura de salud y, cuando hay desfile, visten uniformes y gorras.
En Salta funcionan la Gendarmería Infantil, la Policía Infantil y hasta una Policía Municipal de Tránsito Infantil y Juvenil. En particular, la Policía Infantil tiene el objetivo de formación en valores y disciplina. También, como los misioneros, participan en desfiles con uniformes que no son policiales.
Para defender su iniciativa, el cura Marí apeló al ejemplo de la Gendarmería Infantil. Un perfil en Facebook muestra la actividad de los chicos en Esquel, a los que se puede ver con chalecos antibalas y respondiendo a órdenes militares como "vista al frente" o el paso de "izquierda-derecha".
En cada encuentro, los sábados, de 15 a 18, en el Casino de Suboficiales de la policía, los chicos entonaban una canción llamada "Nuevo sol", compuesta con motivo de la visita del papa Juan Pablo II al país en los años 80. Compartían las actividades que coordinaba el sacerdote, tomaban la merienda y desfilaban "haciendo honor a la fuerza policial". Además de deportes, tenían un taller en el que se abordaban temas como la vocación en la vida, con acento en lo policial. A la participación de hijos de policías se sumó la de otros de barrios más humildes de la zona.
Marí se defendió: "Este proyecto surgió hace mucho tiempo. Empezamos a trabajar con la Policía Comunitaria y de la Mujer, y se generó la necesidad de un espacio para los jóvenes y niños. El año pasado hicimos un encuentro de 80 jóvenes con 20 policías por el tema del exceso de alcohol en los boliches. Luego, surgió un espacio para los chicos dentro de tanta pluralidad, como lo es el de la «policía infantil». Convocamos a los chicos para valorar la vocación policial".
Juan Carlos, padre de uno de los chicos que participan del taller de Marí, dijo a LA NACION que "todo ha sido un error de interpretación", que están "muy dolidos" por lo sucedido y que los chicos estaban contentos con la actividad.
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