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viernes, 28 de octubre de 2011

En Argentina el 92% de la gente ya vive en ciudades


MULTITUD. GENTE QUE VA Y VIENE, AYER AL MEDIODIA EN BUENOS AIRES. EL AREA METROPOLITANA ESTA ENTRE LAS 15 CIUDADES MAS POPULOSAS DEL MUNDO.
Roma es el mundo. La Roma – metáfora del “centro”, de la (re) unión, la del lugar hacia donde conducen todos los caminos y hacia donde van los caminantes de la vida moderna. Para el catedrático en Geografía humana español Horacio Capel, la ciudad “es el mejor invento humano” . Lo seguro es que se trata de la invención más habitada. Porque la población mundial crece exponencialmente y todos los hombres y mujeres de este mundo marchan y se juntan entre el cemento de los núcleos urbanos. Y Argentina es “pionera” en el fenómeno global de la concentración de gente en las ciudades. Aquí, según datos del último censo, 9 de cada 10 habitantes vive en ciudades (92%), más que en países densamente poblados como Estados Unidos (82%), Francia (85%) o Alemania (74%). En el mundo, por otra parte, la metrópoli con mayor cantidad de población es Tokio, con 36,7 millones de habitantes .
En un informe que presentó ayer la ONU en todo el mundo se resalta entre otros temas el fenómeno de la migración hacia las ciudades : hoy, en promedio, uno de cada dos habitantes del planeta vive en una ciudad, y se espera que dentro de apenas 35 años la proporción suba a dos de cada tres. “El equilibrio entre poblaciones rurales y poblaciones urbanas ha cambiado irreversiblemente hacia la preponderancia de las ciudades”, sostiene la ONU. Según sus datos, en América latina el 79% de la población vive en ciudades, y se calcula que en 2050 lo hará el 90%. Es decir, que lo que se espera para dentro unas décadas en el resto de la región ya ocurre en Argentina, con una evidente atracción hacia Buenos Aires, pero también a Córdoba, Rosario, Mar del Plata o Resistencia.
Las primeras grandes migraciones se dieron en la década del 50 por la industrialización sustitutiva. “Se produce un proceso migratorio masivo en busca de empleos en las ciudades. Y Argentina tuvo otra particularidad: un campo de grandes extensiones y altamente tecnificado desde muy temprano, por lo que la gente no vivía en pequeños poblados rurales”, explica el arquitecto Raúl Fernández Wagner, profesor del Area de Urbanismo de la Universidad General Sarmiento.
Después de décadas de estancamiento, el Area Metropolitana vive hoy el crecimiento de población más importante de las últimas décadas . “La ciudad de Buenos Aires registra el crecimiento más importante de los últimos 40 años, más de 115 mil nuevos habitantes, después de haber perdido casi 200 mil en la década anterior”, sostiene un informe elaborado por el Observatorio Urbano Local Buenos Aires Metropolitana, de la UBA.
Artemio Abba, su coordinador, aporta más datos: “El Area Metropolitana se expandió . Esto está dando alrededor de 13,5 millones de habitantes para el 2010. Ha superado la segunda corona y ya abarca partidos de la tercera, toma 30 y antes eran 24”.
“Argentina es casi un imán para el resto de América latina, sobre todo para trabajadores y estudiantes de países limítrofes que buscan una mejor perspectiva de vida ”, remarca Eleonor Faur, socióloga del Fondo de Población de las Naciones Unidas en el país.
El campo sigue expulsando población , las nuevas explotaciones de la tierra y la soja generan migración, pero también lo genera la nueva oferta de empleo de las pymes e industrias que reactivaron su producción”, deduce Abba, integrante del Consejo de Expertos de la Fundación Metropolitana.
Fernández Wagner sostiene que la migración a los centros urbanos se da porque “cambiaron las relaciones con la tierra: la gente ya no vive de lo que la tierra produce.
Devenimos en bichos urbanos . Las ciudades en los últimos 30 años cambiaron mucho, tienen otro tipo de rol, mucho más importante; son centros de información, de cultura en una escala mucho mayor. Somos otros seres, no podríamos vivir sin esos soportes”.
Y, sobre el futuro y las posibilidades de colapso , advierte: “Lo que hoy se mira es cómo podrían las ciudades contener o reducir la huella ecológica, de ahí nace el concepto de ciudades sustentables : el transporte es crítico y también el uso de la energía, es necesario abandonar las torres, hacer edificaciones bajas, sin ascensores, con terrazas verdes.
Hay que cambiar los patrones ”. La ONU también advierte sobre estos riesgos en su informe.
En ese sentido, un punto preocupante es el uso del suelo. “ En Buenos Aires hay 390 mil viviendas vacías . Y el déficit de viviendas es de 130 mil hogares. Es un despropósito social, de una inequidad absurda , por eso el futuro es un tema crítico”, dice el urbanista.
Eso también inquieta a Abba. “Si bien estamos observando que hay un cambio en el modelo productivo, lo que se nota es que el proceso de urbanización sigue con el modelo de los años ‘90 . Un predominio de inversiones en autopistas y barrios cerrados y torres que lo que hace es centralizar los recursos en estos emprendimientos que forman una red de oferta muy selectiva . La Capital creció en población, sobre todo de bajos recursos, y hay que darles lugar”.

Quédese con el auto y déjeme el paisaje

Dios estará en todos lados y atenderá en Capital, pero yo prefiero esperar fuera del consultorio. El precio por estar cerca del Jefe es demasiado alto. Se van, promedio, tres horas diarias viajando y deseando que no haya cortes, que no haya imprevistos. Cuando todo el mundo sabe que la ciudad es básicamente cortes e imprevistos.
Una vez, vi cómo estresan a las ratas en un laboratorio. Un día amanecen con la jaula inundada. Otro, torcida. Otro, con electricidad. Si siempre fuera el mismo obstáculo, adoptarían un mecanismo de defensa. Lo imprevisible las enloquece. Para ese entonces, yo vivía en la ciudad, sabía lo que era eso. Pero hace cinco años me mudé a Lobos, un pueblo a 100 kilómetros de Capital donde nació Perón, escapando de la jaula y de gente que corre apelotonada a ser atendida por Dios.
Es otra cosa por acá: una semana atrás, llevé a mi hija al dentista, le puso anestesia, le sacó un diente, y a la media hora estaba de vuelta en casa, preparando la comida. Yo saco cuentas. Llevarla al colegio: cinco minutos. Compras en el almacén: quince. Trámite en la Municipalidad: diez. Antes, cada vez que miraba el reloj era tarde. Ahora, el tiempo está de mi lado.
En la ciudad vivía en un departamento junto a la autopista. Ahora, en casa con árboles y pileta –la pagué con la plata del departamento–. Antes, aún cuando veía películas de terror, había dos chances de cada tres de que el ruido de sirenas viniera de la calle y no de la pantalla. Ahora, hay dos chances de cada tres, de que el ruido de pajaritos venga de mi jardín.
Uno no sabe la presión de lata de sardinas que vive en la cuidad hasta que escapa. Tanta cápita per metro cuadrado hace que uno desee siempre que el otro se vaya. Que el jefe se retire. Que el conductor arranque y deje espacio para estacionar. La gente que exclama: “Qué rápido se pasa la vida”. Es porque vive en la dulce espera de la ciudad.
¿Sabe por qué en las revistas de decoración las casas lucen tan bonitas? Es porque nunca hay personas en ellas. La gente siempre empeora las cosas. Cuanto más gente, peor. La ciudad es la responsable de las modas, de fenómenos idiotas como los metrosexuales, el macho alfa y el boom de los perritos pocket.
Conozco personas muy inteligentes que para sobrellevar la vida en la ciudad se compran cualquier pavada. Es su premio ante tanto martirio. Cada vez que veo publicidades de 4x4 adentrándose en bosques de eucaliptus, pienso: usted quédese con el auto. A mí, déjeme el paisaje.

¿Qué pensaría un hamster de nosotros?

Hace tiempo que veo la ciudad como una pagina del libro ¿Dónde está Wally? Después la pierdo de vista, igual que el libro. Cuando me vuelvo a fijar noto que en el libro sigue habiendo la misma gente (lo contrario sería insano) y en la ciudad hay cada vez más.
Desde la ventana de mi oficina veo edificios en construcción que reemplazan casas de barrio. Juegan una carrera para ver quién llega más alto. Buenos Aires crece descontrolada e imperfecta. Es visualmente caótica. Vivimos tan apurados y ensimismados que no tenemos tiempo de verla. Pero de algún modo tomamos conciencia. ¿O qué es si no esta proliferación de trastornos de ansiedad, fobias sociales y neurosis urbanas?
No hay soledad más trágica y cotidiana que la de la persona que está rodeado de muchas otras. La gente se va refugiando en sus casas, departamentos, cajas de zapatos. La tecnología nos promete la conectividad (virtual), el confort y el delivery hacen el resto. Los televisores son cada vez más grandes, los juegos de Play cada vez más reales (virtuales). ¿Qué intenta vendernos la definición Home Theatre? ¿Qué pensaría un hamster si nos viera corriendo en una cinta de caminar?
De tanto pensar en la gente, la ciudad y la modernidad aparecieron Martín y Mariana, protagonistas de Medianeras. Personas que deciden romper una pared para hacer una ventana (ilegal). Porque necesitan un poco más de luz frente a la oscuridad. Porque necesitan un poco de aire fresco frente a tanta asfixia. Sobre todo, necesitan un nuevo punto de vista. Un lugar distinto al que mirar. Más esperanzado.

“Acá hay más oportunidades” 

A sus 21 años, Sofía Caticha disfruta a diario de lo que muchos cordobeses reniegan. “Me gusta el ruido, me siento acompañada; me divierte caminar y ver gente por todas partes, el centro es hermoso... Se puede salir a cenar a los doce de la noche y los bares están abiertos. En mi ciudad natal, ni en los sueños...”, arranca la charla con Clarín Sofía, nacida en la localidad bonaerense de Chacabuco, de unos 50 mil habitantes.
¿Por qué decidió cambiar la tranquilidad por el ritmo de una gran ciudad? “Porque acá hay más proyecciones y oportunidades laborales; lo mismo pasa con el estudio. Tengo un montón de opciones que allá no existen”, explica. Desde enero del año pasado, la joven vive sola en el corazón del microcentro cordobés: desde la ventana de su cocina la ciudad entera se pasea a sus pies. Una zona donde el silencio y la tranquilidad cotizan en bolsa. “A mí no me molesta para nada; es más, una de las cuestiones por las que me mudé es porque allá me aburría mucho. Está bueno vivir en un lugar chico pero llega un momento en el que te cansás…”, comenta Sofía, que trabaja como barwoman en un conocido boliche de esta ciudad.
“El año próximo empiezo un curso de azafata y me encanta la Capital. Elegí Córdoba en vez de Buenos Aires porque aquí es más seguro y no se vive tan alocadamente como allá”, apunta.
Aunque todo parece sentarle bien, Sofía también aclara: “Por momentos uno extraña mucho a la familia… En mi caso, soy la mayor de cinco hermanos y los afectos te tiran bastante. El llamado a mi mamá es obligatorio todos los días”.
clarin.com

sábado, 2 de julio de 2011

MIGRACION INTERNA: Largan todo, hartos de la ciudad

El testimonio de Mariana Richiarte, que abandonó Buenos Aires para instalarse en los Esteros del Iberá; las razones de este fenómeno, según un experto


Las últimas lanchas con turistas dejaron de salir hace minutos. El sol ya está cayendo y cuando desaparece la luz natural los animales que habitan la laguna Iberá ocupan sus madrigueras. Desde el muelle, a metros del lago, se ve el atardecer y, el sonido del agua, golpeando la costa y los pajonales, se mezcla con el canto de algunos pájaros que vuelan bajito en busca de su nido.
Desde allí, con su uniforme de guardaparques, Mariana Richiarte dice todo en una frase: "Cuando estoy muy enojada o nerviosa miro la laguna y me siento en paz". Con esas palabras le resume a lanacion.com porqué eligió la tranquilidad del pequeño poblado Colonia Carlos Pellegrini, de unos 800 habitantes, ubicado a pocos metros del humedal, y decidió abandonar Ezpeleta, donde nació, se crió y aún viven sus familiares y amigos.
Los Esteros del Iberá constituyen una gran reserva de 1.300.000 hectáreas donde se encuentra el humedal de agua dulce más importante del país. En el Parque Nacional, de unas 500.000 hectáreas, se preservan más de 500 especies de animales vertebrados y más de 4000 especies de plantas autóctonas. El visitante descubre un mundo natural que alberga yacarés, ñandúes, ciervos de los pantanos, carpinchos, boas y cientos de aves. Todo inmerso en paisajes de caminos llanos, ondulaciones de tierra colorada, lomadas arenosas o costas de esteros.
Migraciones internas. La historia de Mariana no es excepcional en la Argentina. El experto en Desarrollo Territorial Fabio Quetglas señala que, desde 2001, existe un fenómeno de migraciones internas en la Argentina. Según explica, esto se produce porque con la salida de la convertibilidad muchas ciudades medianas productoras de materias primas ganaron competitividad con la devaluación y vivieron un crecimiento económico importante. "Ya no valía la pena venirse a Buenos Aires sino que más bien se dieron movimientos de zonas rurales a las ciudades de referencia más próximas", manifiesta.
Y agrega que, por otra parte, existe otro epifenómeno que se da en los últimos años en las clases medias altas de profesionales: por un cierto hastío urbano empiezan a proyectar sus vidas fuera de la gran ciudad. "No hablo del mito de la vuelta al campo, porque la gente se mueve entre ciudades, pero hay una intención sobre todo de los más jóvenes de mirar ciudades intermedias que sean atractivas y que les permitan más naturaleza, fuentes de energía alternativas, alimentación de otra calidad, ofertas culturales diferentes a las establecidas acá", detalla.
Vida al natural. Aunque su atracción por lo natural la acompaña desde niña cuando Mariana conoció el lugar no dudó en cambiar de aire. En febrero de 2007, al terminar la carrera de guardaparques, comenzó un voluntariado allí y desde 2008 que forma parte del plantel.
"Lo decidí de un día para otro, un cambio rotundo. ¿Por qué? Pasé del ruido de los coches a vivir en este lugar", cuenta en pocas palabras. "Mis amigos creen nunca vendrán a visitarme, porque si no tienen el ruido cerca, no están bien...mucho menos con los animales, los impresionan", se diferencia.
Habla pausado, como en sintonía con el medio que la rodea. De a ratos pasa alguna lancha que transporta a sus compañeros desde el muelle hasta el puesto central. No la intimidó ser una de las tres primeras mujeres guardaparques ni estar lejos de su tierra. "Cada tanto me hago mi escapada a Espeleta. Aunque cada vez me cuesta más porque me fui acostumbrando a este ritmo de vida". Y aunque extraña a su familia y amigos su idea es establecerse en Pellegrini. "Cuando vuelvo a Buenos Aires estoy pensando en regresar, es muy fuerte el cambio. Parece que estoy perdida allá".
Con serenidad, pero firmeza, Mariana aclara que su función y la de sus colegas, la mayoría hombres, no es sólo "de policía, como lo ven muchos". Ellos se sienten comunicadores, un nexo entre la naturaleza y la gente para resaltar la importancia de cuidar el medio ambiente. "Trabajamos por vocación, es un estilo de vida con ideales de conservar, para nosotros y las generaciones futuras. Me encantaría que mis hijos disfruten de este lugar como lo hago yo".
A favor de la descentralización Fabio Quetglas, magíster en gestión de ciudades, es un enamorado de descentralizar. Piensa que lo ideal para un desarrollo integral sería pensar un país con unas cien ciudades dinámicas, activas en oferta cultural, con diversidad en su base económica, conectadas entre sí. Sin embargo, es un convencido, también, de que esto no se logrará mágicamente, sin políticas públicas.
"Si uno deja al país funcionando en términos mercadistas, lo que va a ocurrir es que siempre será mayor la migración de poblaciones más pobres hacia áreas metropolitanas", señala. Y se explaya en las razones: "Concentramos los subsidios al transporte público en las grandes ciudades, por dar un ejemplo, entonces es más barato manejarse en colectivo acá que en cualquier otra ciudad del país; lo mismo con la oferta universitaria: con un criterio arbitrario tenemos 10 en Buenos Aires y en una enorme cantidad de kilómetros ninguna universidad pública. Contrariamente a esto habría que generar estímulos que potencien las ciudades más pequeñas y así incentiven a su gente a quedarse allí".
lanacion.com

jueves, 2 de septiembre de 2010

Uruguay, un país para migrar

En momentos en que muchos países restringen o ponen trabas a la inmigración, Uruguay facilita las cosas para aquellos que quieran hacer del país su casa. De hecho, en 2009, por primera vez en 44 años, el saldo migratorio fue positivo.
Es decir, de ser un país de emisor de personas, pasó a ser receptor de migrantes, ya sea uruguayos que decidieron volver al país o extranjeros que optaron por radicarse en Uruguay.
Esto se debe a una combinación de varios factores, explicó a BBC Mundo Carlos Flanagans, director de Asuntos Consulares de la Cancillería.
"Uruguay es un país muy estable políticamente, tiene una situación económica que resulta atractiva para inversores, es uno de los pocos países de América Latina que no fue afectado por la crisis y eso se suma a que en 2008 se aprobó una ley migratoria que está a la vanguardia en cuanto a la igualdad de los derechos y oportunidades de los inmigrantes frente a los nacionales", indicó.


Beneficios
La ley 18.250 asegura a los inmigrantes el acceso a la salud, trabajo, seguridad social, vivienda y educación en pie de igualdad con los uruguayos. Además, da facilidades a los uruguayos que hayan residido en el exterior durante más de dos años. Por ejemplo, les permite introducir libres de impuestos los enseres de su casa, sus herramientas en caso de tener un oficio y un automóvil.
Carlos Valderrama, coordinador de "La Casa del Inmigrante César Vallejo", en la Ciudad Vieja de Montevideo, un centro que oficia como residencia y asesor de los recién llegados, indicó a BBC Mundo que desde que se aprobó la ley más personas han logrado regularizar su situación.
El problema principal, explicó Valderrama, es que los inmigrantes tienen que conseguir un trabajo o demostrar que tienen un medio de vida para poder obtener la residencia si no tienen familiares directos en el país.
Eso fue lo que hizo el peruano Michael Alarcón, quien llegó a Uruguay hace tres años con su hermana buscando una vida mejor. "Primero empecé a trabajar en artesanías, armé mi empresa. Ese fue el requisito que me pidieron para sacar mi cédula de identidad provisoria. Ahora estoy trabajando de marino, en el puerto, y en un par de meses ya me dan la residencia", dijo a BBC Mundo.


Un país "dulce"
Del otro lado de la escala económica, están aquellos que eligen Uruguay para invertir o desarrollar su profesión. Es el caso del holandés Paul Elberse, un asesor financiero que llegó junto a su esposa e hijos en 2002, en plena crisis económica en Uruguay y la región, "con el desafío profesional de encontrar una solución para el problema financiero del Banco Central".
"Nunca entendí por qué tan poca gente venía a vivir a Uruguay. Siempre hablo con otros extranjeros que viven acá o que vienen por trabajo, que es tan placentero estar acá que seguramente, si más gente lo supiera, vendrían muchos más. Ojalá no se difunda demasiado el secreto porque van a venir todos", bromeó.
¿Por qué decidió radicarse definitivamente en Uruguay? "Por la calidad de vida, que no es lo mismo que el nivel de vida. Hay muchos países donde los ingresos per cápita son más altos, pero aquí se encuentra dulzura, el amor de la gente en general está presente acá", dijo Elberse, quien anteriormente vivió en Alemania, París, Singapur, Moscú y Nueva York.


Alentar la inmigración
El presidente José Mujica reiteró durante su campaña a la presidencia y luego al asumir su mandato, que Uruguay debe alentar la inmigración para resolver el problema de la falta de trabajadores en el sector agrícola, por ejemplo, y poblar más las zonas rurales. También hacen falta profesionales en áreas como informática y computación, sector en el que hay pleno empleo.
Sin embargo, el país todavía carece de una política migratoria, con medidas que incentiven la inmigración, indicó Flanagans, de la Cancillería.
Existen pocos datos disponibles sobre el número y procedencia de extranjeros. La Dirección Nacional de Migraciones recibe unas 20 solicitudes diarias de trámite de residencia.
Elberse dijo que, aunque no lo puede cuantificar, ha observado un creciente interés de inversores y profesionales así como también de jubilados de instalarse definitivamente en Uruguay.
"Es el inicio de algo que creo continuará profundizándose en los próximos años", aseguró.

bbc.co.uk

lunes, 5 de octubre de 2009

La ONU advierte sobre el impacto de las migraciones en la gente

En el mundo, mil millones de personas llevaron su residencia a otra tierra.
Quiénes son los que año a año abandonan su lugar de origen en busca de una vida mejor? El último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que se difundió ayer, hace foco justamente en esa cuestión: en la capacidad de movilidad de las personas alrededor del mundo.
"No existe un perfil único de los migrantes del mundo: temporeros de la fruta, enfermeras, refugiados políticos, trabajadores de la construcción, académicos y programadores de computación son todos parte de los casi 1.000 millones de personas que se desplazan al interior de sus países y más allá de las fronteras", dice el informe.
De acuerdo al informe, en la "relación entre migración y desarrollo no existen resultados predeterminados". "La movilidad", sostiene el trabajo, "tiene efectos muy diversos en la vida de las personas -quienes se trasladan, su familia y su comunidad y el lugar de destino- dependiendo de qué impulsa el desplazamiento y el contexto general en el que éste se produce". Pero para el PNUD las pruebas demuestran a las claras que reducir los obstáculos al movimiento y mejorar las políticas para los migrantes tiene enormes beneficios potenciales para el desarrollo humano, los cuales favorecerían a todos los grupos afectados por la migración.
En la investigación, a la que accedió Clarín, hay varias menciones a la Argentina. Se sostiene, por ejemplo, que nuestro país "no es una excepción a la tendencia de alta movilidad al interior de los países tanto en América Latina como a nivel global". Es que en el informe se explica que contrariamente a lo que muchos creen la inmensa mayoría de los desplazamientos son hacia el interior y no el exterior.
Para ilustrar que es mucho mayor la cantidad de gente que se mueve dentro de sus países que la que emigra, en la investigación se sostiene que en la Argentina "la intensidad de la migración interna permanente en el período 2000-2002 se situó alrededor del 20%, mientras que la tasa de emigración no alcanzó el 5%".
Uno de los ejes del trabajo es que en los países destinatarios existen temores exagerados sobre los efectos de la migración. Y que muchas veces los trabajadores extranjeros terminan siendo discriminados y que las posibilidades que tienen acostumbran ser acotadas. En esto el informe también se refiere a la Argentina. "Las oportunidades que se ofrecen en el mercado laboral a las mujeres de países limítrofes suelen limitarse al cuidado de personas, al servicio doméstico y el empleo en el sector informal. Consecuentemente las mujeres quedan generalmente 'atrapadas' en enclaves".
En su edición de ayer, Clarín mostró otro costado de este fenómeno: que cada vez más argentinos no pueden entrar a España. En casi un año, se duplicó la cantidad de rechazados que debieron volver aquí porque las autoridades españolas no les permitieron el ingreso por las trabas de la Unión Europea a las migraciones, entre otras razones.
Pero el PNUD detalla que "contrariamente a las opiniones imperantes, los migrantes suelen aumentar el producto económico y dan más de lo que reciben. Estudios demuestran que la inmigración aumenta el empleo en las comunidades de destino"
YA ES HORA DE UN NUEVO PACTO MUNDIAL PARA LAS MIGRACIONES
Por: Jeni Klugman*
En un mundo con recesión económica, desempleo y cargas sociales crecientes, la migración suscita acalorados debates. Sin embargo, la capacidad de buscar mejores oportunidades en otro lugar es parte esencial de la libertad humana. Asimismo, las políticas de migración pueden responder a las necesidades nacionales y mejorar la contribución de la movilidad al desarrollo humano.
El Informe sobre el Desarrollo Humano 2009 "Superando Barreras: Movilidad y Desarrollo Humano" (informe independiente encargado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo / PNUD), examina la migración desde las personas. Muestra los potenciales beneficios y riesgos, en tanto advierte que la emigración no reemplaza el desarrollo local. Echa por tierra numerosos mitos: La mayoría de los mil millones de personas se desplazan en sus propios países. El porcentaje de la población mundial que cruza fronteras sigue estable en los últimos 25 años. Ahora más migran de países en desarrollo a países desarrollados.
Los conflictos, los desastres naturales y las dificultades económicas obligan a muchas personas a desplazarse. Gran parte de los migrantes, se ven compensados por una vida mejor en ingresos y en otros ámbitos del bienestar como la salud, la educación y la autonomía.
La contribución de los migrantes al crecimiento económico puede ser alta, en tanto los efectos en los servicios públicos suelen ser reducidos, o positivos. El informe presenta medidas para mejorar el acceso a los migrantes, ligadas a la demanda de trabajo. Es hora de un nuevo pacto sobre la migración. Las medidas son políticamente factibles, en especial al afianzarse la recuperación económica. El crecimiento renovado producirá más empleo y una política de migración bien gestionada beneficia a los migrantes y a las sociedades de destino. Este interés mutuo debe concretarse en el marco de los imperativos del desarrollo y los gobiernos enfrentan un reto. Se debe adoptar una perspectiva a largo plazo. Este informe contribuye a que los debates públicos sobre esta controvertida cuestión sean más equilibrados e informados.
*Jeni Klugman es directora de la Oficina encargada del Informe sobre el Desarrollo Humano de las Naciones Unidas
clarin.com

miércoles, 10 de junio de 2009

Alertan sobre los efectos que producirá en las migraciones el cambio climático


BERLIN (EFE).- El cambio climático tendrá "alarmantes" consecuencias sobre los movimientos migratorios en el planeta, y el mundo debe hacerse a la idea de que a los desplazamientos por motivos económicos y políticos se sumarán en las próximas décadas los medioambientales.
Ese es el mensaje principal de un informe elaborado por el Centro de Ciencias Geográficas de la Universidad de Columbia, la Universidad de Naciones Unidas y la organización internacional humanitaria CARE, presentado hoy en Bonn durante una conferencia de expertos preparatoria para la Cumbre del Clima de diciembre en Copenhague.
El informe evita dar cifras propias del aumento migratorio que podría producirse en las próximas décadas, pero cita otros informes que hablan de hasta 700 millones en 2050; se calcula que para entonces la población mundial sumará 9.000 millones de personas.
Según el estudio, en el futuro será difícil separar las migraciones motivadas por factores políticos o económicos de las derivadas de catástrofes naturales causadas por el cambio climático, desplazamientos que, por lo demás, ya existen ahora.
Los científicos consideran que la comunidad internacional debe desarrollar planes para hacer frente a esta situación, que será inevitable en mayor o menor medida, dependiendo del grado de efectividad que tengan los planes de lucha contra el cambio climático.
Por eso, los autores del estudio proponen que además de proyectos para frenar el cambio climático, por ejemplo mediante la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero, los políticos deben desarrollar planes de "adaptación", sobre todo para los países más pobres que serán previsiblemente los más afectados.
Teniendo en cuenta de que el aumento del nivel del mar pone en peligro la existencia de más de una cuarentena de países, o, como otro ejemplo, las lluvias en México amenazan con disminuir un 50 por ciento, con la consiguiente desertización de grandes superficies, son necesarias medidas que permitan la subsistencia de la población.
Entre estas deberían figurar tecnologías de irrigación que requieran menos agua o cultivos que mantengan a un mínimo la deshidratación del suelo, además de una diversificación de la economía doméstica que disminuya las dependencias de la agricultura.
Más allá de ello, es necesario, según los expertos, que los gobiernos asuman que habrá un cierto volumen de migración inevitable; por ese motivo, deben desarrollar programas económicos y prácticos, que permitan una repoblación en zonas menos afectadas.
lanacion.com