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domingo, 18 de diciembre de 2011

Madonna

W. E. Traducida al español como El romance del siglo, su nueva película se centra en dos historias paralelas: el romance entre Wallis Simpson y el rey Eduardo VIII de Gran Bretaña, que abdicó para casarse con ella, y la obsesión de una joven con esta historia, en la actualidad.
El film se exhibió este año en los festivales europeos y aquí se estrenará en marzo.
Lourdes Ciccone Leon, hija de Madonna, interpretará el papel de la protagonista cuando era adolescente.
DIXIT "Cada dia pienso, ¿Que estoy haciendo? Esto es una locura. Podria estar dedicandome
a la jardineria. Esto es demasiado estresante. ¿Quien me creo que soy? ¿Por que me castigo asi?", se confeso durante el rodaje
408 millones de dólares recaudó en su última gira, el Sticky and Sweet Tour. Su primera película como directora, Filth and Wisdom, tuvo distribución limitada y recaudó 354.628 dólares.
Maridos de pelicula Estuvo casada con Sean Penn y con el realizador inglés Guy Ritchie (Snatch: cerdos y diamantes, Sherlock Holmes), quien la dirigió en Insólito destino, un fracaso de taquilla
LOOKS DE CINE
  • 1985. En Buscando desesperadamente a Susan
  • 1990. En Dick Tracy lució vestidos de los años 30.
  • 1996. En Evita , según ella, el papel de su vida.
  • 1997. En el clip de Beautiful Stranger , de Austin Powers
  • 2010. Como directora elige ropa deportiva
lanacion.com

martes, 1 de junio de 2010

Madonna, ¿sin Photoshop para la revista Interview?



Con lencería negra y crucifijos, Madonna posó para la revista Interview . Según la publicación, no se utilizó Photoshop en las fotografías de la reina del pop, que si bien a sus 51 años está espléndida, las imágenes hacen dudar de que no se haya aplicado algún que otro retoque.
Los fotógrafos Mert Alas y Marcus Piggott, aseguran que las marcas de las medias de red que se pueden apreciar en la cadera y cintura de Madonna son la prueba de que la cantante rechazó que las fotografías sean retocadas digitalmente.
Por si esto fuera poco, por Internet circula una imagen de la diva con la mitad del rostro al natural y la otra, retocada:
lanacion.com

miércoles, 17 de febrero de 2010

Madonna juzgará ahora la conducta matrimonial de otras parejas

La cantante y actriz estadounidense Madonna se convertirá en "árbitro de matrimonio" en un nuevo ciclo de reality show de Estados Unidos.
La considerada "reina del pop", divorciada dos veces, formará parte de un panel de celebridades que ayudará a juzgar y resolver disputas domésticas, de acuerdo a lo consignado por la agencia internacional Ansa.
Madonna deberá decidir qué miembro de la pareja es el ganador o ganadora de la pelea, que será filmada en la propia casa de los concursantes.
La cantante, que se divorció del director británico Guy Ritchie en 2008 y del actor Sean Penn en 1989, será "árbitro de matrimonio" en el programa televisivo "The Marriage Ref", junto al cómico inglés Ricky Gervais, el comediante Jerry Seinfeld, y los actores Eva Longoria y Alec Baldwin.
Uno de los programas incluye a un marido que hace enfurecer a su esposa al acercar su motocicleta en el living de la casa, y otra pareja que discute de si embalsamar o no a su perro muerto.
Fuente: Télam
criticadigital.com

lunes, 26 de octubre de 2009

La fisiología estética


Madonna participa de una belleza polimorfa. Una belleza heterodoxa y an­tibinaria. Lo bello de Madonna no es el efecto del placer desinte­resado del que hablaba Kant. No. Lo bello en Madonna es fractal y complejo. Pero directo: es mus­cular. Es superficie musculada. Es una belleza proteica, dietética, healthy, botóxica, de tendones, su­dor, sangre, huesos, fricción. Una belleza de la carne, antiplatónica. Es lo bello fetichizado, lo bello, que, como decía Spinoza, no sabe –aun– lo que puede un cuerpo. Pero es complicado predicar be­lleza de Madonna porque, en un punto, es una figura cuasi cercana a Marcel Duchamp, en el sentido que hace de su cuerpo un territo­rio pleno de cuestiones morales y políticas. Un espacio de guerra donde el concepto de belleza pa­rece impropio, y sólo la impericia lo aplicaría.
En Madonna se "ensancha" lo bello, y el cuerpo se da como consecuencia: una obra plástica. En una vida como obra. Desde su mutación y su obsesión gim­nástica hasta su fashionismo , su producción se acerca a la idea de fisiología del arte nietzscheana. Sí. Está claro. Madonna encaja a la perfección en lo que decía Hei­degger de la teoría del arte de Nie­tzsche: una fisiología estética. El cuerpo, la anatomía, como espacio o construcción o condición de po­sibilidad de lo bello. En Madonna lo bello parte y retorna al cuerpo, es inmanente a él. No hay idealis­mo alguno, no hay sublimación. Hay una belleza radical, dónde el placer tiene más lugar que el de­seo.
La belleza de Madonna: un dandismo contemporáneo. Qui­zá este nunca haya estado mejor representado a fines del siglo XX que a través de su belleza: de dominatrix S&M a cowgirl ciber­nética, de diva hollywoodense en decadencia a sacerdotisa yogui, de chica material y superficial a fem­me fatale , de Evita a chica Bond, de techno guerrillera a boxeadora. Madonna reúne todos los elemen­tos de la lógica del dandismo: el estilo (mutante), la distinción (en una época sin distinción alguna) y la burla de la norma, aun res­petándola, tal como decía Barbey D'Aurevilly.
La belleza de Madonna: gran productora de fetiches. Esto quie­re decir: una belleza generada en el acto de la simulación, de la prótesis, del suplemento; efec­tivamente, su arte es el artificio puro que ignora por completo toda remisión a "lo natural". Es plástico total. Los discos de Mado­nna, paralelos a los videoclips, son presentaciones sucesivas de esos fetiches. Cada disco es una simu­lación, un suplemento. Esto es, una nueva máscara prefabricada en el marco de una clave distin­ta. Experta en el arte de simular, en su arrebatado esteticismo y su construcción corporal (desde sus cortes de pelo hasta su cuerpo cartográfico) Madonna provoca desde la lógica del dandy: acercán­dose a la mayoría para lograr ese distanciamiento tan propio de un flaneur parisino. Porque resulta cristalino: Madonna es una dandy, y bien clásica, como Oscar Wilde o hasta Charles Baudelaire. Sólo que también es una artista pop, lo que aún la lleva a potenciar su imagen más de lo que un dandy podría haberlo hecho en los siglos XVIII y XIX.
La belleza de Madonna: una voluntad de poder. Ella, como heroína, se mueve de un modo masculino. A lo macho. Es como lo que decía Orson Welles de todo artista hombre (que debía tener un fuerte rasgo femenino) pero a la inversa: Madonna tiene un desarrollado costado masculino. Una mujer fálica (una vez declaró: "soy un hombre gay encerrado en el cuerpo de una mujer.").
La belleza de Madonna: lo trendy. Conserva ese rasgo de pasajero tan leve como signo de un devenir continuado. Quién sabe que de­trás de esa máscara no haya sino otra y otra. Un suplemento eterno que impide el arribo al lugar ori­ginal: su falsificación de origen. La apoteosis de una vida estética. Es la belleza de un cuerpo. Pero también la política de un cuerpo. ¿Qué hay de bello en Madonna? De nuevo, como en Duchamp, es la idea. Pero la idea indisocia­ble de un cuerpo en permanente construcción. Under construction .
revistaenie.clarin.com

viernes, 31 de julio de 2009

Madonna: ahora, periodista


Madonna se estrenará como periodista con una colaboración en el suplemento semanal "Siete Días" del diario Yediot Ahadonot, el de mayor tirada de Israel y en el que publicará mañana un texto con el título de "Como cambió mi vida".
El servicio de noticias Ynet, que pertenece al mismo grupo que el popular periódico, adelantó algunos extractos del artículo, en el que la cantante explicará su acercamiento al judaísmo y en particular a la Kabala, de la que es ferviente seguidora.
"He viajado muchas veces por todo el mundo, he actuado en estadios, he comido en la mesa de líderes mundiales y he colaborado con numerosos artistas de primera línea, pero sentía que me faltaba algo en la vida", es uno de los extractos divulgados.
"Estaba embarazada de mi hija hace catorce años y había acabado la película 'Evita', cuando de repente comprendí que me había pasado la vida pensando sólo en mí y que pronto iba a ser responsable también de la vida de otra persona", confiesa Madonna en el texto. "Y de pronto, pensé ¿que voy a enseñar a mis hijos de las cosas importantes de la vida?. Un día fui a ver al rabino del que me habían hablado (Mijael Berg) y comencé a escuchar. Desde ese momento supe que mi vida ya no sería lo mismo", explica la artista.
Desde que se acercó al judaísmo, Madonna adopta el nombre hebreo de Esther en sus visitas a Israel, país en el estuvo por última vez el año pasado para asistir a cursos de Kabala y donde tiene previsto actuar en septiembre en el marco de su actual gira, "Stick&Sweet".
ambito.com

martes, 28 de julio de 2009

El PC ruso quiere afiliar a Madonna


Lo más probable es que en estos días tanto Lenin como Trotsky estén revolcándose en sus tumbas, ya que los comunistas rusos de hoy quieren que la cantante pop estadounidense Madonnna interprete al menos una canción clásica del movimiento obrero que desembocó en la Revolución Rusa, en su concierto en San Petersburgo.

Numerosos rusos "dieron su sangre por la revolución" en 1917 en la Plaza de los Palacios en la que actuará la cantante el próximo domingo en el marco de su gira mundial
Sticky & Sweet Tour, informó la agencia de noticias Interfax en base a un comunicado del Partido Comunista según un despacho de la alemana DPA.

Con un guiño a la avanzada capitalista, que tiene en la industria cultural uno de sus pilares, los newcomunistas ven con buenos ojos honrar a sus caídos con uno de los emblemas de la parafernalia musical yanqui. "En honor a esas víctimas", Madonna debería cantar "La Internacional" o alguna otra de las canciones combativas del movimiento obrero y al mismo tiempo ondear banderas rojas.

En el texto dado a conocer por los nuevos guardianes de la ideología roja además aconsejaron a la cantante en un tema crucial como es su comida y le dijeron que no la trajera desde Inglaterra. "La cocina rusa es cien veces mejor que la británica con esos budines demasiado dulces", termina señalando el comunicado.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Madonna: Hard Candy

Si aquella chiquilla que en 1983 fue acusada de tener "más ombligo que talento" logró sobrevivir a sus primeros y efímeros quince minutos de fama warholianos y estirarlos hasta llegar a veinticinco años de celebridad y millones, la obligada explicación del fenómeno, en perspectiva, parece remitirse a unas cuantas palabras: reinvención, astucia, y honestidad (¿o impunidad?) brutal.
Es que, a contramano de tantos artistas mediáticos, Madonna es exactamente lo que parece. Una sumatoria meditada y calculada de estímulos, cambios, apareamientos y modas que hoy, a sus 50 agostos (35 en años Pilates, si cabe la digresión) sigue funcionando como el primer día: perfecta, deseable, imposible.
Atónitos frente a la primera encarnación de Madonna, la Descocada, los medios de la época intentaron una justificación psicológica: su violación a manos de un desconocido, a fines de los años '70, cuando la pobre muchachita de Detroit, ansiosa por triunfar como bailarina, acababa de llegar a la Gran Ciudad. Fue una historia de miserias, necesidades y desamparo, repetida cientos de veces. "Cuando vine a Nueva York fue la primera vez que viajé en avión, la primera vez que viajé en taxi, la primera vez en todo. Y llegué sólo con 37 dólares en el bolsillo".
Madonna no tenía dónde dormir, alegó que debió posar desnuda para conseguir algo para comer, y que vivía de la piedad ajena hasta que decidió calzarse una nueva piel: la de sobreviviente. (Por cierto: tanto Fiona Apple como Tori Amos fueron víctimas de violaciones en circunstancias parecidas; sin embargo, a ninguna de estas dos sensibles y talentosas cantantes se les dio por los corpiños cónicos.) Chica material, Madonna comenzó a sentar las bases de sus propias necesidades: conquistar el mundo. Para mediados de la década del 80, su pop pegadizo y su voz pequeña eran el furor de las pistas de baile, animados por una brillante capacidad de liderazgo en el universo del wannabe (aquellas personas que desean imitar a otra, o aun convertirse en ella). Maestra en el arte de los looks -ropas, actitudes, puestas en escena-, la treintañera consiguió enseguida cortejos multitudinarios de señoritas que se vestían como Madonna, se comportaban como Madonna y construían la mano que da de comer a todo artista: la base de fans.
Luego de una miríada de novios y amantes (entre ellos, los músicos Stephen Bray y Dan Gilroy, los djs/productores Mark Kamins y Jellybean Benítez, y el pintor Jean Michel Basquiat), su matrimonio con el actor Sean Penn duró cuatro años y varios escándalos hasta que se acabó, junto con la década.
Para entonces, Madonna había ganado siete premios MTV y recibido diecisiete nominaciones; había grabado por fin un gran disco ( Like a Prayer); se había divertido coqueteando con un cristo negro en el clip homónimo (el Vaticano se le vino encima y Pepsi perdió millones de dólares al cancelar la campaña) y recolectaba la fama, la prensa y el dinero que siempre había soñado.
Pero el limón estaba a punto de exprimirse del todo, sus wannabes iban creciendo y aburriéndose, y ella debía estar a la altura de las circunstancias. En este caso, la altura sería poco menos que horizontal. A la cama con Madonna, el video de Justify My Love, Erotica y el libro Sex quedaron, con mejor o peor suerte, como legado de aquella nueva Madonna porno a quien se vinculó con John Kennedy Jr., Lenny Kravitz, Nick Kamen, el modelo Tony Ward, el actor Warren Beatty, el rapper Vanilla Ice y el basquetbolista profesional Dennis Rodman.
Tuvo que llegar Evita para que volvieran a tomarla en serio y, embarazada de un fugaz amorío (su entrenador cubano Carlos León), la señora terminó los 90 con una nueva marca: Mater Madonna.
Archivó las sábanas, amamantó a Lourdes y editó otro buen disco (Ray of Light, que se llevó seis premios MTV y tres Grammys). Pero ser madre, a secas, no era suficiente. Aquel rayo de luzbañó de espiritualidad a la dama, y el nuevo milenio la encontró abrazando la kabbalah, cambiando su nombre por el de Ester, y donando 20 millones de dólares para construir escuelas para los hijos de los seguidores de esta corriente mística judía en Nueva York.
Felizmente casada con el director Guy Ritchie (felizmente, hasta recién; ¿hace falta repetir el fatigado tira y afloje mediático que todos los días tiene algo que ofrecer?), trajo más críos al mundo y adoptó a un bebé de Malawi. Sus nuevos álbumes dejaron de resultar tan interesantes o provocadores, y la crítica los aprecia como "más bien modestos".
Madonna come sano, nada de carne, y sus detractores analizan las secuelas que podría dejarle el abuso de lo único que no ha variado, lo único que se ha mantenido en pie reinvención tras reinvención, de la virgen a la zorra, de la madre a la gurú: el gimnasio. Una adicción que, dicen, la está dejando seca y con los tendones al aire.
Hoy, su coro de wanaabes, el mismo con el que jugó este ida y vuelta de décadas que, al parecer, satisface a ambas partes (aunque podría afirmarse que Madonna salió ganando en la repartija), espera de su diva una nueva catarata de estímulos que sacuda el polvo del desierto. Y sonará entonces uno de los versos del nuevo álbum Hard Candy: She doesn't have my Name/ She'll never have what I have. (Ella no se llama como yo./ Ella nunca tendrá lo que yo tengo.)

Entre Evita, Quarracino y Menem
En 1993, Madonna llegó a Buenos Aires por primera vez. Entre las más de cien personas adheridas a la gira Girlie Show estaba Chris, el menor de sus hermanos: bailarín, vestuarista y diseñador de espectáculos como aquél (específicamente concebido para Erotica). El cardenal Quarracino (1923-1998) pidió al entonces presidente Menem que censurara los shows y que de ningún modo recibiera a esta bruja "pornográfica y blasfema", cosa que a Menem le entró por una oreja y le salió por el balcón de la Casa Rosada. Porque cuando, tres años después, Madonna volvió para filmar Evita a las órdenes de Alan Parker, y a pesar de las furibundas críticas del peronismo ortodoxo (una diputada quiso declarar a la artista persona no grata y Alberto Brito Lima llenó la ciudad con pintadas ¡Viva Evita, fuera Madonna!), Menem les cedió el histórico balcón a Parker, a la diva y a Jonathan Price (Perón), y recibió personalmente a la bruja. "Sus ojos se paseaban por cada pulgada de mi cuerpo- escribió Madonna para Vanity Fair-. Vi que tiene pies pequeños y que se tiñe el pelo de negro". Madonna nunca volvió a pisar la Argentina... hasta ahora.
Pero no olvidemos a Chris, el menor de los Ciccone. El 14 de julio de este año, inesperadamente, publicó su libro Mi vida con mi hermana Madonna, una muy discutible biografía repleta de chismes en la que la tilda de narcisista y maniática controladora. No. Obviamente, Chris no viene en esta gira.
La hora de la verdad
Mariano del Mazo
Los kilómetros de palabras escritas que están generando por estos días los detalles de su divorcio con Guy Ritchie sólo son comparables con los que producen los empachos tóxicos de Amy Winehouse. A veces, tanta exposición en vez de mostrar, tapa. En el caso de Madonna, tapa todo lo que ella es como artista. Ni más ni menos que una maquinita pop conciente de su poder y de sus limitaciones. Un terremoto escénico que sabe perfectamente qué se espera de ella. Después de tanto cacareo, de tantos bienes gananciales y kabbalah, llegó la hora de la verdad, el escenario.
La gira dulce y pegajosa (Hard-Candy)
No es La gira mágica y misteriosa: es La gira dulce y pegajosa. The Sticky & Sweet Tour 2008 de Madonna comenzó el 23 de agosto en el estadio Cardiff Millennium de Gales, Reino Unido; atravesó toda Europa con un show cada dos días (Alemania, Suiza, Francia, España, Italia, Grecia, su ruta); recorrió los Estados Unidos, Canadá y México durante octubre y noviembre; y en diciembre recala en América del Sur, con cuatro fechas en el estadio River de Buenos Aires (3, 4, 6 y 7, con Paul Oakenfold de soporte), dos en el estadio Nacional de Santiago de Chile (10 y 11), dos en el Maracaná de Río de Janeiro (14 y 15), y tres en el Morumbí de San Pablo (18, 20 y 21). Con vestuario de Givenchy y joyería de Swarovski, recorre 22 canciones divididas en cuatro partes: Pimp (proxeneta o, en buen porteño, cafisho); Old School (vieja escuela); Gypsy (gitano) y Rave. Particularmente expresivos prometen ser los segmentos Old School, con referencias a la obra de Keith Haring (el artista de graffiti más importante del East Village neoyorquino de los años 80, víctima del sida) y Gypsy, durante el cual La isla bonita termina siendo... ¡rumana!, gracias a tres músicos gitanos de esa nacionalidad.
La apertura de las puertas del estadio de River en las cuatro fechas está prevista para las 17. A las 20 actúa Oakenfold y a las 21.15, Madonna. Todavía quedan algunas entradas tanto en popular como en platea y campo VIP, en un arco de precios que va de los $ 95 a los $ 630.

martes, 27 de mayo de 2008

Madonna duerme sola........



Alguna vez Madonna dijo que se había casado con Guy Ritchie por razones equivocadas. Y él, lord inglés, se aguantó la confidencia con sonrisa estoica y la ayuda de un scotch. Lo mismo hizo cuando la reina del pop decidió que el matrimonio tenía que adoptar un niño del tercer mundo. Y así, capricho tras capricho, la pareja resistió siete años. Hasta esta semana, en la que los medios ingleses anunciaron la separación.
El desfile por la alfombra roja de Cannes, con ella como estrella y él como acompañante, fue bastante elocuente: Ritchie no disimuló su cara de fastidio y Madonna, no bien pudo, le soltó la mano y corrió a los brazos de su muy buena amiga Sharon Stone. Ah, antes le había advertido que ni se le ocurriera hablar de la película que él está por estrenar en octubre porque el centro de atención, en este caso, debía ser ella como productora del documental I am because we are, acerca de los niños de Malawi. Cinta que en un principio iba a dirigir Ritchie pero que finalmente quedó en manos de otro director. Tan incompatibles en el trabajo como en el matrimonio.
Amigos de la pareja confirmaron que desde hace varios meses dormían en camas separadas. Incluso, habían dividido la casa en dos porciones para no tener que encontrarse y se comunicaban por mensaje de texto a través de sus blackberrys.
Al parecer, fue Madonna quien finalmente tomó la decisión de terminar con siete años de matrimonio, cansada de que Ritchie la tratara con indiferencia en público, de que pasara tan poco tiempo con sus tres hijos (Lourdes, Rocco y David Banda, recientemente adoptado) y que, por sobre todo, se la pasara en el bar bebiendo con sus amigos borrachines.
Madonna y Richie se casaron a fines del 2000 en un castillo en Escocia y los primeros rumores de separación aparecieron cuando Lourdes y Rocco empezaron a cambiar de colegio constantemente para poder acompañar a su madre a las giras. Y eso, a Ritchie, no le gustaba.
Otro punto de conflicto fue el fanatismo de Madonna por la Kabbala, devoción que el director de Juegos, trampas y dos armas humeantes no comparte.
Por último, la adopción de David de Malawi y un intento frustrado de adopción de una niña de India, que Ritchie no permitió, completaron el mapa del conflicto.
Pero tampoco faltan los chismes que hollywoodizan aún más estas historias de Holywood: se dice que unos meses antes de adoptar a David, Madonna se acercó demasiado a su productor Stuart Prince, de 30 años.
“Sin embargo, ella siempre trataba de controlar a Ritchie: lo llamaba seis veces por día, quería saber dónde estaba”, contó una fuente cercana a la familia.

A pesar de todo esto, la pareja intentó darse una última oportunidad. Ya fuera por amor o por necesidad, se entrevistaron con la famosa terapeuta Tricia Barnes y hasta aceptaron los consejos del gurú Elton John. Pero, se ve, nada dio resultado.



“Soy muy complicada para convivir”, reconoció, por fin, la tumultosa diosa del pop.