Mostrando entradas con la etiqueta dolor.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor.. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de febrero de 2012

Los riesgos de aliviar el dolor muscular con agua fría

Agua en bañera
Sumergirse en un baño de agua fría después del ejercicio puede aliviar el dolor y la rigidez muscular pero no es claro si es una estrategia segura para el organismo, afirman expertos.
El agua fría sí alivia el dolor e inflamación muscular pero puede causar una respuesta de choque.
Los investigadores del Centro Cochrane del Reino Unido llevaron a cabo una revisión de 17 estudios en los que habían participado 366 personas.
Según los investigadores, no hay suficiente evidencia que apoye el uso extendido de la técnica.
Y puede haber mejores formas de aliviar la rigidez muscular, agregan, por ejemplo, una carrera corta y ligera o sumergirse en un baño de agua templada.
La estrategia de sumergirse en agua fría o helada, una técnica llamada crioterapia, se usa para reducir la inflamación, rigidez y dolor que se producen después del uso muscular intensivo.
Se trata del llamado dolor muscular de aparición tardía (DMAT), el cual suele aparecer al día siguiente de haber realizado el ejercicio.
La técnica comenzó con los deportistas de élite pero cada vez es más popular entre los atletas aficionados.
Se dice que la inmersión en agua fría reduce la inflamación muscular y sus efectos asociados.
Los investigadores del Cochrane querían comprobar si existe evidencia clínica que apoye estas afirmaciones y si la técnica realmente funciona o es dañina.

No para todos

En los ensayos clínicos que revisaron se había pedido a los participantes que se sumergieran en una bañera o recipiente con agua fría después de correr, andar en bicicleta o realizar un entrenamiento de resistencia.
En la mayoría de los ensayos los sujetos pasaron entre 5 y 24 minutos en agua que tenía una temperatura de entre 10 y 15º C, aunque en algunos casos la temperatura era más baja o se pidió a los participantes que salieran y entraran del agua en períodos establecidos.
En los estudios que compararon la inmersión en agua fría con el descanso o con no hacer nada para aliviar el dolor se encontró que con la inmersión hubo una "reducción significativa" en el dolor muscular hasta cuatro días después de haber hecho ejercicio.
Pero muy pocos estudios compararon la inmersión con otras estrategias, por lo cual, dicen los investigadores, es muy prematuro afirmar que ésta es la mejor estrategia para el dolor de extremidades.
"Encontramos cierta evidencia de que sumergirse en agua fría después del ejercicio puede reducir el dolor muscular, pero sólo se comparó con el descanso o con no hacer nada" explica el doctor Chris Bleakley, quien dirigió el estudio.
Y tampoco se estudiaron los riesgos de esta terapia.
Tal como explica el doctor Bleakley "es importante considerar que la inmersión en agua fría induce cierto grado de choque en el organismo".
"Necesitamos asegurar que la gente no se ponga en riesgo, especialmente si se están exponiendo a agua muy fría durante períodos prolongados" agrega.
Leoni Dawson, asesora de la Sociedad Colegiada de Fisioterapia, afirma que "esta estrategia no es recomendable para todos. Si alguien sufre un trastorno cardíaco subyacente el choque puede ser perjudicial".
"Y en una persona con síndrome de Raynaud -un problema de la circulación- podría tener un efecto devastador".
Según la experta, en general, colocarse algo frío en la piel para reducir el dolor o inflamación es seguro.
"Esto forma parte de las directrices para el tratamiento de las lesiones de tejido blando: protección, reposo, enfriamiento, compresión y elevación".
"Pero también hay que recordar que algunas de las compresas de gel frías que se venden en el mercado pueden llegar a temperaturas de menos 20º, y si la persona se va a dormir con ellas puede sufrir una quemadura de hielo bastante fea" agrega la experta.
bbc.co.uk

martes, 24 de enero de 2012

Internet, ¿una herramienta contra el dolor?

Una persona consutando el ordenador. | El Mundo
La fe de una parte de la comunidad científica en Internet como herramienta para mejorar el pronóstico de ciertas enfermedades se está afianzando. Investigadores canadienses defienden ahora en un nuevo estudio la posible valía de la red como soporte en el tratamiento del dolor.
Jacqueline Bender, de la Universidad de Toronto (Canadá) y su equipo, publican una revisión de estudios que han evaluado la eficacia de los programas para el automanejo del dolor en Internet y determinan que "este tipo de intervenciones parecen prometedoras, aunque se desconoce aún qué pacientes pueden beneficiarse más de los programas terapéuticos online.
A pesar de los últimos avances en neurofisiología y farmacología, no "se está consiguiendo aliviar el dolor de muchos pacientes. De hecho el sufrimiento es un problema de salud pública en todos los países. Las estimaciones actuales indican que el dolor afecta a más personas que las patologías cardiacas, el cáncer y la diabetes juntas, además de los altos costes sanitarios que desencadena. La persistencia de lo que se considera como una 'epidemia' se ha atribuido a una serie de barreras que impiden su buen y rentable manejo", introducen los investigadores en el último número de la revista 'Pain' .
Esgrimen que estos obstáculos van desde "una inadecuada recopilación de la información y carencias en la formación de los profesionales sanitarios, la mala identificación del dolor y la persistencia de mitos y conceptos erróneos sobre el mismo y su tratamiento". Además, de la falta de "acceso a los programas de dolor en unidades multidisciplinares, la regla de oro de su tratamiento", agregan.

Antecedentes del autocuidado

Precisamente, uno de los métodos propuestos para mejorar su atención y las condiciones generales de salud de los afectados, consiste en el autocuidado del dolor, es decir "un esfuerzo para aumentar los conocimientos, habilidades y la confianza del enfermo en su mejor automanejo de la salud. Los programas de autoayuda de las enfermedades crónicas, entre los que se encuentran los del dolor, han demostrado mejoras en los resultados clínicos así como en el comportamiento de los pacientes, además de una reducción de los recursos sanitarios".
El problema es que los programas tradicionales de autocuidado se entregan 'cara a cara' por el profesional sanitario y tienen bajas tasas de participación, debido a limitaciones como la necesidad de movilización del paciente, el uso de transporte... Sin embargo, "han surgido intervenciones de este tipo en Internet como un complemento potencial y alternativo a estos programas que salvan obstáculos como, la gestión de tiempo, la movilidad, la geografía, además de contribuir a reducir los costes a largo plazo".

Análisis de 17 estudios

Los científicos encontraron un total de 6.724 citaciones de estudios sobre eficacia de programas de autoayuda en la red. Pero finalmente sólo escogieron 17 de ellos (que han incluido a 2.503 pacientes con dolor crónico, muscoesquelético, de cabeza, fibromialgia, entre otros), realizados en un periodo de más de 10 años. La mayoría se ha llevado a cabo en EEUU, seguidos de Suecia, Alemania y un único trabajo en Canadá. Una buena parte de ellos se basa en programas de terapia cognitiva y de comportamiento (CBT, sus siglas en inglés) que ha demostrado ser efectiva en "una amplia variedad de problemas de salud y, particularmente, tener efectos positivos en el dolor", indica el ensayo.
Otros trabajos evaluaban lo que se conoce como grupos de apoyo realizados por adultos que están en la misma situación que el paciente y comparten experiencias y consejos y, por último, se recogieron estudios que daban información a los pacientes antes de su visita al médico, por ejemplo, cómo asesorarse sobre el dolor posoperatorio.
Los datos revelan que la mayoría de trabajos sobre programas de CBT online muestran que, efectivamente, mejoran el dolor crónico y de cabeza, además "de tener beneficios en aspectos psicológicos, como la ansiedad y la depresión", detallan los investigadores.
Según declara a ELMUNDO.es José María Muñón, responsable de la Unidad de Dolor Agudo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, "la investigación se publica en una revista de claro impacto y prestigio y el artículo es interesante, pero existen ciertas limitaciones en el trabajo que los propios autores señalan. Desde fallos en la metodología de ciertos trabajos, hasta que las muestras de pacientes son de determinadas características, como la raza blanca...Asimismo, los estudios reflejan una alta tasa de abandonos: cerca del 30%".
"Internet puede ser un complemento a la consulta médica y una herramienta para elevar la sensación de autocontrol del dolor. Además, que el paciente participe de su tratamiento ejerce efectos positivos y mejora los resultados, pero no sustituye al especialista", aclara el experto de La Paz.

A conveniencia

Una de las ventajas de este tipo de intervenciones en Internet apuntadas en el ensayo es su "disponibilidad. Los pacientes pueden usarlos a su conveniencia y ritmo, lo puede ayudarles a un mejor control de la situación y a obtener mejores resultados. Los afectados creen que pueden ejercer más dominio sobre su dolor, lo interpretan de forma más benigna, y experimentan mayor bienestar psicológico y mejor función física".
Otras aportaciones incluyen el "relativo uso anónimo del recurso y su consecuente falta de estigmatización. Además, si la intervención incluye un foro donde los pacientes pueden interactuar y apoyarse los unos a los otros, pueden beneficiarse de similitud de experiencias y de la diversidad de recursos", confirman los científicos canadienses.
Se debe recordar, no obstante, que la herramienta no "logró reducir el número de consultas, tal como refleja. El dolor tiene un abordaje complicado que tiene que estar supervisado por un experto. La red permite compartir experiencias y mejorar la satisfacción y el bienestar de los afectados, pero no sustituye al médico", recuerda el doctor Muñoz.
Desde su experiencia reconoce que "muy pocos de mis sus pacientes consultan en internet sobre programas de dolor. Una buena parte es de edad avanzada, sin el recurso en casa. Es poco común, pero sí tengo determinados enfermos de fibromialgia o endometriosis, por ejemplo, que sí me han comentado su participación en foros, algo que les da apoyo y les hace sentir que no están solos".
Pese a que los investigadores canadienses no obvian las limitacione de su investigación, defienden que "Internet puede jugar un claro papel en el manejo del dolor, aunque se deberían llevar a cabo más investigaciones en este campo para establecer en qué medida aportan beneficios y a qué tipo de pacientes".
elmundo.es

domingo, 18 de diciembre de 2011

Nueve meses en movimiento

lunes, 11 de julio de 2011

El dolor físico y el sentimiento de rechazo están relacionados

Foto: Patrick Denker. Fuente: Everystockphoto.
 
El dolor físico y el dolor producido por el rechazo social están íntimamente relacionados y nos afectan de manera similar, revela un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos.

En concreto, la presente investigación demostró que en el cerebro humano se activan las mismas áreas ante experiencias sensoriales dolorosas y ante un sentimiento intenso de rechazo.

Áreas cerebrales implicadas

Según declaraciones del psicólogo
Ethan Kross, director del estudio, en un comunicado emitido por la Universidad de Michigan: “los resultados obtenidos proporcionan un nuevo significado a la idea de que el rechazo social duele”.

Se suele creer que el dolor físico y el dolor anímico que nos producen las situaciones de rechazo, por ejemplo, si miramos la foto de una pareja que nos ha abandonado recientemente, activan respuestas de distinto tipo. Sin embargo, afirma Kross: “nuestra investigación ha demostrado que ambos sufrimientos son en realidad muy parecidos”.

Esto es así porque hay una similitud en la actividad neuronal de ciertas áreas del cerebro ante ambas situaciones. Esta áreas son la corteza somatosensorial secundaria, relacionada con el proceso de la información señorial, y la
ínsula dorsal posterior que es donde, entre otras actividades, se evalúa el grado de dolor de una sensación.

La activación neuronal en estas regiones del cerebro son altamente diagnósticas del dolor físico, con valores predictivos positivos de más del 88%, escriben los investigadores en un artículo publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America
(PNAS).

Ethan Kross ha llevado a cabo su estudio con los científicos Marc Beman, de la Universidad de Columbia, y Edward Smith, de la
Universidad de Colorado en Boulder.

Características del estudio

En la investigación, los científicos reunieron a un total de 40 personas que habían roto sin quererlo con sus parejas, en los últimos seis meses. Estos individuos indicaron que esta ruptura les había hecho sentir intensamente rechazados.
Cada uno de los participantes realizó dos tareas: una relacionada con sus sentimientos de rechazo, y otra relacionada con sensaciones de dolor físico.

La tarea sobre el rechazo consistió en que los voluntarios mirasen la foto de su expareja y pensaran sobre sus sentimientos durante la ruptura.

Como comparación, a los participantes también se les pidió que mirasen la foto de un amigo y pensaran sobre una experiencia positiva reciente que hubiesen tenido con esa persona.

La tarea sobre el dolor físico consistió en proporcionar a los participantes estímulos dolorosos, aunque tolerables, con un dispositivo de estimulación térmica que se les colocó en el antebrazo izquierdo.

Al tiempo que realizaban ambos tipo de tareas, la actividad neuronal del cerebro de los voluntarios fue registrada con escáneres de exploración por resonancia magnética funcional
(fMRI), una técnica que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada.

Los investigadores analizaron posteriormente los escáneres obtenidos, centrando su atención en todo el cerebro y en diversas regiones de interés, que ya habían sido identificadas en estudios previos sobre el dolor físico.

Asimismo, los científicos compararon los resultados de su investigación con una base de datos de más de 500 estudios previos sobre las respuestas cerebrales al dolor físico, a las emociones, a la memoria de trabajo, a la atención, a la memoria a largo plazo, etc.

Una emoción única

Según Krosss, lo que se constató a partir de todos estos análisis es que los sentimientos fuertes de rechazo social activan regiones del cerebro que están también implicadas en la sensación del dolor físico.

Estas regiones, sin embargo, raramente han aparecido activas en estudios de neuroimagen sobre las emociones en general, lo que resulta coherente con la idea de que la experiencia de rechazo social, o de pérdida social, podría ser una experiencia emocional distinta, posiblemente la única relacionada con el dolor físico, afirma el investigador.

Los científicos esperan que este hallazgo ayude a comprender porqué las personas que viven una pérdida social importante tienden a presentar diversos síntomas de dolor y trastornos físicos.

Asimismo, estos resultados ayudarían a comprender mejor los obtenidos por un
estudio previo, realizado en 2010 por investigadores de la Stanford University School of Medicine, de Estados Unidos, que demostraron que los sentimientos de amor apasionado pueden aliviar el dolor físico, con la misma eficacia que los calmantes.
tendencias21.net

sábado, 4 de junio de 2011

Cuando el dolor enmascara los trastornos depresivos


"No sabía que padecía depresión, me dolía el cuerpo y me sentía sin fuerza, muy fatigada. Nada funcionaba", explica Ana García de Granada. Ella como el 69% por ciento de los pacientes padecía dolores dolores de espalda, mareos y malestar gástrico. Sin saber que el dolor puede enmascarar cuadros de depresión o de ansiedad crónica y muchas veces despistar a los profesionales sanitarios, retrasando un diagnóstico correcto. De hecho, estos síntomas físicos se asocian a una mayor severidad de la patología. En España hay entre 1,2 y 1,5 millones de personas que padecen un trastorno depresivo, aunque se estima que un 35% de los casos no se llega a diagnosticar.
Los síntomas más comunes que padecen los pacientes cuando acuden a consulta son la falta de apetito sexual - anhedonia o incapacidad de sentir placer - y la fatiga - abulia o imposibilidad de realizar tareas -, ambos síntomas son determinantes a la hora de diagnosticar un trastorno depresivo. Además pueden aparecer síntomas ansiosos como palpitaciones o mareos. Todos hacen que el dolor varíe de una visita a otra. Entre los factores que indican una posible depresión están el hecho de que ningún analgésico funcione y que la molestia o sensación de tristeza dure más de dos semanas.
El proceso que sigue el paciente es siempre el mismo. Acude en primera instancia a Atención Primaria, "cuando me sentía mal acudía al ambulatorio más cercano", señala García. Esto favorece que ante la imposibilidad de un diagnostico claro, el médico se convierta en "detective" a la hora de detectar los casos que acarrean una depresión enmascarada. "La presencia conjunta de ansiedad, depresión y síntomas somáticos es casi más la norma que la excepción", ha subrayado el médico psiquiatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, el doctor Luis Caballero, y asesor en la especialidad de esta guía.
Por todo ello, la Organización Médica Colegial de España (OMCE), el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y Lilly han presentado hoy la 'I Guía de Buena Práctica Clínica en depresión y ansiedad con síntomas somáticos', una publicación cuyo objetivo es ayudar a los profesionales de Atención Primaria a reconocer los síntomas somáticos y mejorar así su diagnóstico. "Es un instrumento práctico que marca un protocolo de actuación", ha sostenido el tesorero del consejo general de Colegios Oficiales de Médicos de España, el doctor José María Rodríguez.

DOBLE PREVALENCIA EN LAS MUJERES

-Una de cuatro mujeres en España tendrá depresión a lo largo de su vida, según ha explicado la gerente de investigación clínica de Lilly, la doctora Inmaculada Gilaberte.
- Esta prevalencia se debe sobre todo a razones biológicas y psicológicas, "que es dos veces superior en la mujer que en el hombre".
- Las afectadas son mujeres entre los 18 y 40 años, "es la época fértil, algo que se asocia a las hormonas femeninas".
- Un 10% de los pacientes que acuden por primera vez a consultas de Atención primaria pueden padecer un trastorno depresivo
- Un 35% de los casos no son diagnosticados
- Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es actualmente la cuarta enfermedad en importancia causante de discapacidad en el mundo.
AGENCIAS
elpais.com

jueves, 7 de abril de 2011

Meditación analgésica

El cerebro dolorido con y sin meditación.| 'The Journal of Neuroscience'
En 2007, una encuesta del Gobierno de EEUU reveló que el 9,4% de los estadounidenses había practicado la meditación en el último año. Esta técnica milenaria de origen oriental, podría ser útil en un amplio abanico de campos de la salud, aunque sólo poco a poco comienza a demostrar sus beneficios de manera científica. La última, para controlar el dolor.
Como siempre que se habla de medicinas alternativas, los más reacios se aferran a la falta de evidencias cuantificables para dudar de sus beneficios. Sin embargo, cada vez son más las instituciones y revistas de prestigio que ponen sobre la mesa su utilidad. Como acaba de hacer un grupo de investigadores de la Universidad Wakeforest (en Carolina del Norte, EEUU) en las páginas de la revista 'The Journal of Neuroscience'.
Sus trabajos con 15 voluntarios jóvenes acaban de demostrar que unos minutos de meditación, incluso sin ninguna experiencia previa con esta técnica, pueden tener un amplio efecto contra el dolor (incluso superior en algunos casos a los de analgésicos y opiáceos clásicos, como la morfina).
Los participantes, con una media de 26 años, sólo recibieron cuatro días de 'formación' para familiarizarse con la meditación antes de comenzar el ensayo. Lo hicieron guiados por un monitor con 10 años de experiencia que fue introduciéndoles en esta técnica, que consiste en ir centrándose en el ritmo de la respiración hasta lograr dejar la mente en blanco de cualquier otro pensamiento.
Posteriormente, y observando su reacción cerebral mediante un tipo de resonancia magnética, les provocaron un dolor 'tolerable' en la pierna mediante calor intenso. Las imágenes cerebrales tomadas después del estímulo mostraron una reducción del 40% del dolor (aunque con un amplio rango de unos sujetos a otros, desde el 11% de algunos voluntarios hasta el 93% en el mejor de los casos). Aunque como destacan los autores, dirigidos por Fadel Zeidan, la media está por encima del 25% de reducción del dolor que se logra habitualmente con la morfina.
La clave de este éxito, destaca, radica en que la meditación actúa a distintos niveles cerebrales al mismo tiempo, por lo que no se puede ceñir su acción a un sólo punto del cerebro, sino más bien a varias áreas. Concretamente, las resonancias mostraron un descenso de la actividad en la córteza somatosensorial primaria, implicada en la intensidad con que se percibe el dolor; al tiempo que aumentaba en otras regiones (como la ínsula anterior o la corteza orbitofrontal) implicadas en procesar la información que llega al cerebro procedente del área dolorida.
elmundo.es

martes, 29 de marzo de 2011

El rechazo duele


Sólo quien ha pasado por ello puede saber el dolor que provoca una ruptura con la persona amada. Sin embargo, por primera vez, estas personas podrán decir que su cerebro sufre de verdad; tanto como si tuviesen un malestar físico. Una investigación publicada esta semana en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' muestra que el rechazo social activa las mismas zonas cerebrales que el dolor físico.
Para comprobarlo, Tor Wager y su equipo, de la Universidad Ann Arbor de Michigan (EEUU), sometieron a 40 voluntarios a un curioso experimento. La única condición para participar era haber sufrido en los últimos seis meses una ruptura amorosa traumática.
Mientras observaban su cerebro mediante imágenes de resonancia magnética, los investigadores les mostraron fotos de su ex pareja mientras debían recordar alguna experiencia común del pasado con el ser amado. Por otro lado, compararon sus reacciones cerebrales en esta situación con la que sentían ante una experiencia física, una pequeña quemadura en el brazo ("como si se derramase una taza de café caliente, doloroso pero tolerable", explican).
En ambos casos, su cerebro activó la misma región, como si el dolor social y el fisico fuesen capaces de despertar la misma área. Concretamente se trataba del córtex secundario somatosensorial y así como la ínsula dorsal posterior, que reaccionaron activándose por igual en ambas situaciones.
"Estos resultados dan una nueva idea sobre el hecho de que el rechazo social realmente duele", subraya uno de los autores, Ethan Kross; "y este estudio confirma que hay algo más de lo que podíamos pensar inicialmente".
"Descubrimos", prosigue, "que sentimientos fuertemente inducidos de rechazo social son capaces de activar las mismas regiones cerebrales que se 'encienden' con el dolor físico, algo que no se había observado hasta ahora con otro tipo de emociones". Por eso esperan que sus resultados ayuden a partir de ahora a comprender cómo la sensación de pérdida social puede desencadenar auténticos síntomas físicos en muchas personas.
elmundo.es

lunes, 30 de agosto de 2010

Porros para mitigar el dolor crónico

Fumar cannabis alivia los síntomas de los pacientes con dolor crónico asociado a una disfunción o lesión del sistema nervioso (neuropático), según un nuevo estudio. Muchas personas no mejoran con los medicamentos habitualmente utilizados para tratar este problema. Por eso, los resultados del ensayo clínico que se publica en 'Canadian Medical Association Journal' ('CMAJ') abren nuevas perspectivas de tratamiento.
Los responsables del trabajo, pertenecienes a la Universidad McGill de Montreal (Canadá), analizaron en 21 individuos los efectos de inhalar mediante una pipa de titanio una dosis de 25 miligramos de cannabis tres veces al día durante cinco días. Se elaboraron preparados con distintas concentraciones de tetrahidrocannabinol (THC, la principal sustancia activa del cannabis): 2,5%, 6%, 9,4% o 0%. En principio, ni los médicos ni los pacientes debían saber cuál le había tocado a cada uno, pero los enfermos más 'avispados' fueron capaces de adivinar si les habían dado una dosis más cargada o la que carecía de THC.
En comparación con el grupo al que se le asignó el placebo (0% de THC), los pacientes que inhalaron cannabis con un 9,4% del compuesto experimentaron una mejora significativa en la intensidad del dolor, así como un descenso en sus niveles de ansiedad y depresión. Quienes consumieron las cantidades intermedias notaron algún beneficio, pero los científicos lo consideran irrelevante desde el punto de vista estadístico.
Muy pocos participantes sintieron la euforia o el 'colocón' propios de los porros, probablemente porque la cantidad de droga que consumieron no fue excesivamente alta. No se observaron problemas neurológicos graves y los efectos secundarios más habituales -siempre moderados o leves- fueron el dolor de cabeza, la sequedad de ojos, la sensación de 'quemazón' en las áreas afectadas por el dolor neuropático, el mareo, y el entumecimiento.
De momento, los médicos no van a recetar porros -al menos oficialmente- para el dolor u otros padecimientos. Hay muchos pacientes que se las arreglan para conseguir por su cuenta marihuana con el fin de mitigar las náuseas causadas por la quimioterapia. Éste es sólo uno de los diversos usos terapéuticos del cannabis, que se emplea en otras muchas dolencias. De hecho, tal y como recuerdan los autores del trabajo, la planta 'Cannabis sativa' "se ha utilizado para tratar el dolor desde el tercer milenio antes de Cristo".
Sin embargo, hasta la fecha sólo se habían llevado a cabo tres ensayos clínicos sobre los posibles beneficios del cannabis fumado en pacientes con dolor neuropático. Por eso, en opinión de Henry McQuay, profesor emérito del Balliol College de Oxford (Reino Unido), el mero hecho de que se lleve a cabo una nueva investigación ya constituye una buena nueva. Este experto comenta los los puntos fuertes y las limitaciones del estudio en un comentario recogido en la misma revista científica.
El experto advierte que será necesario llevar a cabo más análisis que incluyan a un mayor número de sujetos para poder sacar conclusiones definitivas. Los propios autores reconocen que deberían haber contado con más participantes, pero les resultó imposible por el papeleo legal que implica un ensayo con una sustancia ilegal, así como por los estrictos criterios de inclusión de pacientes que establecieron.

elmundo.es

viernes, 13 de agosto de 2010

Ellas sienten más el dolor

El dolor crónico afecta a una proporción más alta de mujeres que de hombres en el mundo; un curioso aspecto que ha centrado el congreso anual celebrado en EEUU por la Asociación de psicólogos americanos.
La doctora del Centro de Atlanta para la Medicina Conductual, Jennifer Kelly, ha asegurado que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de experimentar múltiples condiciones dolorosas simultáneas, que conllevan más angustia y pueden derivar en una futura inhabilitación, ya que ellas experimentan un dolor crónico más largo, más fuerte y con una mayor frecuencia que los hombres.
Las hormonas pueden ser las culpables de estas diferencias, dice la doctora, que añade que el estrógeno desempeña un papel importante en dolores como el provocado por las migrañas, la fibromialgia o el síndrome de colon irritable, todos ellos trastornos más comunes en mujeres. Pero junto a estos factores, la experta cita también los aspectos psicológicos y sociales que, según ella, "pueden permitir una modulación del dolor por parte del paciente" y, al igual que ocurre con las diferencias genéticas y hormonales, puede afectar a la respuesta ante determinados medicamentos y a la tolerancia a los mismos.
El Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital General Yagüe de Burgos, Jerónimo Saiz, concede importancia a las diferencias hormonales y a los consiguientes cambios cíclicos que padecen más ellas que ellos. "Desde siempre se ha sabido que la mujer tiende más a la transformación de problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria, y más si tiene que ver con las emociones. Esto mismo se aplica a la percepción del dolor, a una mayor sensibilidad y a la capacidad efectiva, afectando tanto para lo bueno como para lo malo", dice Saiz a ELMUNDO.es.
Kelly ha observado cómo modulan el dolor las mujeres y llega a la conclusión de que lo hacen de forma diferente a los hombres. Ha hecho hincapié en que ellas tienden a enfocar los aspectos emocionales del dolor mientras que ellos se centran en las sensaciones físicas que experimentan. "Aquí radica la causa de por qué las mujeres pueden padecer más dolor que los hombres".
La doctora americana ha insistido en que "se tiene que animar a las mujeres a tomar un papel más activo en su tratamiento". La asistencia a un psicólogo que les ayude a explorar las diferentes estrategias cognitivas y "que les ofrezca un entrenamiento para relajarse con una mayor facilidad también debe ser tenido en cuenta".
Ya en 2002 una investigación canadiense aseguraba que los hombres aguantaban mejor el dolor debido a una proteína llamada GIRK2. Esta tenía un papel importante en la sensación del dolor y en el efecto de los analgésicos en los hombres, pero no en las mujeres. En este estudio Gary Rollman, investigador de la Universidad del Oeste de Ontario (Canadá), adelantaba que "es muy posible que las mujeres sean biológicamente más vulnerables al dolor. Algunos medicamentos para el dolor, incluida la morfina, han mostrado que trabajan mejor en hombres".
En cuanto al tratamiento de los diferentes dolores, los pacientes deprimidos también pueden beneficiarse de psicotrópicos, pero, según Kelly, los antidepresivos no deberían servir como un reemplazo a la intervención psicológica. Según Saiz, "cada paciente puede recibir un tipo de apoyo, una ayuda específica, donde las diferencias entre géneros también se observan. Aunque no existe un tratamiento concreto para los dolores crónicos".
"Si las mujeres pueden ver el dolor como algo que puede ser manejado y algo con lo que pueden trabajar, entonces podrán cambiar el rumbo de su vida", concluye la psicóloga americana.

elmundo.es

martes, 9 de marzo de 2010

¿Qué hay detrás de un dolor de tripa?

PATRICIA MATEY
MADRID.- No lo cuentan con palabras pero sí lo expresan a su manera. Porque cuando un niño o una niña se queja de dolores de tripa de forma frecuente y no hay una causa que los provoque puede que en realidad esté 'hablando' de otro tipo de sufrimiento, el que ocasionan los malos tratos.
Este es el panorama recogido en un nuevo estudio, liderado por Miranda van Tilburg, de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos). La investigación ha sido posible gracias a los 'Estudios Longitudinales de los Niños que han sufrido Malos Tratos o Negligencia'. Se trata de un consorcio de cinco trabajos prospectivos realizados con 1.354 menores que han sufrido distintos niveles de abusos físicos, psíquicos o sexuales o con elevado riesgo de padecerlos.
Los autores finalmente centraron su observación en 845 de todos estos menores (por tener dolores de tripa) a los que realizaron un seguimiento desde los dos años hasta los 12.
"La mitad o un tercio de los pacientes adultos que acuden a consulta de Gastroenterología tiene detrás una historia de abusos. Nuestro objetivo ha sido investigar la relación entre maltrato y los síntomas abdominales sin causa médica de niños y adolescentes. Nuestra hipótesis es que la historia de abusos o negligencia incrementa el riesgo de este tipo de problemas, y el estrés psicológico puede ser, en parte, el mediador de esta relación", comentan los autores de la investigación en el último 'Annals of Family Medicine'.
En declaraciones a ELMUNDO.es, la doctora Tilburg ha puntualizado que existe "una conexión cerebro-intestino por la que el dolor influye en el estrés y éste también causa dolor. Todos estamos familiarizados con las mariposas en el estómago, por amor o por miedo. Los malos tratos son muy estresantes, pero si reducimos su impacto con intervención psicológica también podremos disminuir las molestias abdominales".
Durante la investigación, los cuidadores de los servicios de protección del menor (CPS, de sus siglas en inglés) rellenaron un cuestionario sobre los problemas gastrointestinales (dolor, náuseas, vómitos, calambres) y su frecuencia en los pequeños. La evaluación se llevó a cabo cada dos años desde que los niños cumplieron los 24 meses hasta los 12 años. A esta edad fueron los mismos adolescentes los que respondieron a estas pruebas.
Asimismo se realizó una evaluación del estrés psicológico, que incluyó los problemas emocionales y de comportamiento, así como los trastornos de ansiedad o depresión de los chavales.
Los datos revelan que "los menores que han sufrido abusos de cualquier tipo tienen un elevado riesgo de experimentar síntomas gastrointestinales en comparación con los que no han pasado por este trance", aclaran los autores.
Distintos tipos de abuso
El estudio documenta, además, que el abuso físico es menos frecuente en las niñas que en los niños. En cambio, el sexual y el psicológico es más común en ellas que en ellos, como también lo son los dolores de tripa.
Por el contrario, "no se encontró una asociación tan significativa entre la incidencia de náuseas y de vómitos en los infantes maltratados". Además, el "abuso sexual precede o coincide con dolor abdominal en el 91% de los casos", se insiste en las conclusiones.
"Este estudio hace hincapié en que el maltrato puede preceder el dolor abdominal crónico y esto tiene que estar en el 'radar' de un médico, especialmente si hay otros factores de riesgo. Sin embargo, también hay que valorar que hay muchos niños que lo sufren y que no han sido objeto de abusos", insiste la investigadora principal.
Los autores defienden que el estrés psicológico que ocasionan los abusos "es un mediador de las molestias gástricas. No obstante, los abusos físicos también pueden asociarse a lesiones en esta zona del cuerpo, lo que elevaría el riesgo de padecer dolor en la zona".
La doctora Tilburg defiende la realización de nuevas investigaciones debido, fundamentalmente, "a que que existen normas sobre cómo tratar el dolor abdominal crónico y sobre cómo abordar a un paciente si ha sufrido malos tratos. Pero no sabemos aún si estas terapias deben ser diferentes para aquéllos que han sido maltratados y padecen dichas molestias físicas".

elmundo.es

lunes, 18 de enero de 2010

Estrategias para calmar el dolor en los recién nacidos

Fabiola Czubaj
LA NACION
Ni dejarlos llorar hasta que no puedan más, ni oponerse a que la enfermera haga su trabajo para que no lloren... Los bebes nacen preparados para responder al dolor, y así lo hacen saber cuando lloran o hacen pucheros.
Pero existen estrategias simples de alivio, no farmacológicas, a la vez que los ayuda a desarrollar un nivel de tolerancia adecuado a cada estímulo. Varias de esas medidas analgésicas aún se transmiten de madres a hijas, como el uso del chupete o el agua azucarada (con sucrosa).
En las últimas dos décadas, una gran cantidad de estudios reveló no sólo que los bebes serían capaces de sentir el dolor ya antes de los cinco meses en el vientre materno, sino que el dolor del recién nacido se puede prevenir o reducir con cinco medidas al alcance de cualquier adulto, incluidos los padres y los profesionales de la salud. De hecho, figuran en los protocolos de manejo del dolor en las unidades de neonatología modernas.
"Haber comprendido algo tan importante como es calmar el dolor en el ser humano es, a mi entender, quizás uno de los principales avances de la neonatología en los últimos años -señaló el pediatra José Ceriani Cernadas, jefe honorario del Servicio de Neonatología y coordinador del Comité de Seguridad del Paciente del hospital Italiano-. Un feto siente dolor la 20a y la 22a semanas de gestación, y puede ser que aun más temprano."
El dolor es una sensación subjetiva, que depende de la respuesta que cada uno tiene ante un estímulo de la misma intensidad. Pero en los bebes, "tiende a ser menos subjetivo que en los adultos porque responden con llanto y cambios del humor y lo hacen en forma bastante pareja entre ellos", agregó. De hecho, en un libro muy utilizado en las facultades de Medicina - Neonatología práctica (Editorial Médica Panamericana)-, sólo en su última edición, en 2009, amplió a nueve páginas un brevísimo capítulo sobre el dolor fetal y neonatal debido a los nuevos conocimientos, según aclaró Ceriani Cernadas, director del Consejo de Publicaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría.
Hoy, entre el 70 y el 80% de los fármacos que se usan en las unidades neonatales no están autorizadas para el uso infantil, incluidos los analgésicos. Por eso, se usan dosis diluidas. "Un médico lo definió bien: los chicos son huérfanos terapéuticos", recordó. De ahí, la importancia de estudiar cómo manejar el dolor en los bebes, necesiten o no atención médica especializada. Unos y otros pasan por procedimientos como la extracción de sangre o la aplicación de una vacuna, o tienen cólicos.
Las cinco estrategias simples son: el amamantamiento y el uso del chupete, que activan en la boca las endorfinas, hormonas con efecto analgésico; el contacto piel con piel, como abrazar al bebe, tomarlo de las manos o acariciarlo; una dosis de sucrosa cinco minutos antes y durante el procedimiento; la postura con brazos y piernas recogidos, similar a la de la panza materna, y la reducción de los estímulos externos (luz, ruidos y temperatura ambiente). Y su combinación mejora el resultado, como usar la sucrosa con un chupete mientras la madre carga al bebe.
"El amamantamiento o la succión no nutritiva [chupete o tetina] -escribió en el libro la doctora Silvia Fernández Jonusas, del Servicio de Neonatología del Italiano- mostraron reducir el dolor en procedimientos cotidianos [punción de talón o venopunturas] y deberían usarse sistemáticamente."
Por otra parte, la doctora Norma Rossatto, experta en dolor del Servicio de Neonatología del Sanatorio La Trinidad, señaló la importancia de la formación de la memoria del dolor. "Cuando un bebe recibe alguna de esas formas de contención, su memoria del dolor se traduce en un consuelo más rápido y, a medida que crece, en respuestas más atenuadas -dijo-. En un chico sin esa contención, una vacuna puede alterarles la respiración y los latidos; además, sus funciones vitales tardan más en normalizarse."

lanacion.com

lunes, 11 de enero de 2010

Para combatir el dolor, cada vez más gente usa la quiropraxia

Fabiola Czubaj
LA NACION
Una de las terapias a las que recurren cada vez más argentinos con dolor de espalda o de cuello, ciática, migrañas o con artritis es la quiropraxia, una técnica de manipulación espinal para alinear la columna y controlar el dolor que aparece cuando una vértebra aprieta alguno de los nervios que parten de la médula.
La Asociación Quiropráctica Argentina (AQA) y la Fundación Quiropráctica Argentina (FQA) estiman que unas 3000 personas por día reciben cuidados quiroprácticos en las 18 provincias donde atienden los 150 quiroprácticos, todos con formación universitaria previa en medicina, registrados en ambas instituciones.
"Hay una tendencia creciente en el uso de la quiropraxia: hay más quiroprácticos y más trabajo -resumió el licenciado en kinesiología y fisioterapia José María Galetto, que preside la FQA-. En 1993, éramos 20 quiroprácticos en el país y, ahora, más de 200 profesionales con una formación previa en salud y con, por lo menos, 700 horas de capacitación para detectar y corregir las subluxaciones vertebrales."
La mayoría llega a la consulta quiropráctica como último recurso para eliminar un dolor, quizás antes de una cirugía, y el resto, como una primera opción para encontrar alivio. La alternativa aparece en una charla informal entre familiares o amigos. Y los especialistas se apuran a responder que cada vez reciben más menores de 45 años, incluidos bebes.
Evangelina es analista de sistemas, usa la quiropraxia para eliminar los efectos orgánicos de la tensión laboral y lleva a su beba de 16 meses por prevención. "Se lo comenté a una doctora y me dijo que de más no está porque sabe que Elena tiene las vacunas y los controles pediátricos al día. La nena no llora, no se queja y está muy bien de salud", señaló.
La quiropraxia ajusta subluxaciones vertebrales. "Las vértebras se mueven hacia adelante, hacia los costados y en rotación. Cuando esto último ocurre, se cierra el orificio por el que sale el nervio y lo comprime", explicó Diego Mellino, doctor en quiropraxia por la Universidad de Life en Georgia, Estados Unidos, donde es una carrera universitaria.
Según un estudio en la Universidad de Boston citado por Mellino, bastaría una presión con el peso de una moneda de cinco centavos como para afectar el 60% del funcionamiento del sistema nervioso. "En general, se tienen dos o tres subluxaciones: cervical o lumbar y dorsal -agregó el fundador de La Clínica de la Columna-. El 80% de los seres humanos sufrimos la primera subluxación en el parto y el 20% restante, desde que nace hasta los cinco años, período en el que una persona se cae unas 2500 veces."
Según esa definición, no quedaría nadie sin una subluxación vertebral. Pero el licenciado en kinesiología Hernán Blázquez, presidente de la AQA, aclara: "La corrección o el ajuste manual no intenta transformarse en el tratamiento de un síntoma o una enfermedad, ni los exámenes y el cuidado quiroprácticos buscan reemplazar la atención de la medicina. En cambio, busca eliminar una forma principal de interferencia al esfuerzo innato del cuerpo para estar bien, y es complementaria con todas las prácticas que mejoran la salud".
Pero aunque la quiropraxia se asocia rápido con el alivio de un molesto dolor de espalda, cintura o cuello, los motivos de consulta son de los más variados: migrañas, artritis, enfermedades autoinmunes, etcétera. Pero el año pasado, la revista New Scientist publicó que no existen evidencias sólidas de que la manipulación espinal tuviera efectos terapéuticos, salvo para el dolor de espalda, y que hasta puede producir lesiones graves, como alterar la irrigación cerebral.
Al respecto, los expertos aseguraron que los riesgos de esta terapia, sin fármacos, cirugías ni estiramientos riesgosos, surgen cuando la aplican personas sin la formación adecuada (ver aparte). "El trabajo en el consultorio se limita a proporcionar un cuidado quiropráctico efectivo, seguro y económico de corrección de subluxaciones vertebrales en personas de todas las edades", insistió Blázquez, en las sesiones que no superan los 30 minutos.
Karina Marino llevó al pequeño Santiago a una consulta después de que le diagnosticaran un trastorno generalizado del desarrollo (espectro austista). "No tenía por qué pensar que, a los 4 años, necesitaba un tratamiento de columna, pero una radiografía mostró una rectificación [pérdida de la curvatura natural] cervical", explicó.
A dos meses del inicio de las sesiones, Santiago mejora del problema cervical y también desarrolló una mejor conexión con su entorno, algo importante para el espectro autista. "No puedo asegurar que gracias a la quiropraxia mi hijo está mejor porque hay otros profesionales que lo atienden. Pero al mes de recibir sólo quiropraxia, sonaba un celular lejos o alguien hablaba y se daba vuelta."
A los 74, Josefina Vernier no tiene palabras para describir la panacea para sus problemas de columna, gástricos y hasta una úlcera. "Hice acupuntura, yoga, de todo, pero nunca logré el mismo alivio. Hasta me sacaron los problemas intestinales -dijo-. Tenía las cervicales muy dañadas y no podía dormir de noche."
El primer día, hace dos años, sintió mareos y mucho sueño. "Soy diabética, tengo hipertensión y una hernia. Me hago siempre los estudios clínicos, pero la quiropraxia es algo adicional que no voy a abandonar."



Qué cuidados hay que tener
Las asociaciones locales de quiropraxia aconsejan tomar ciertas precauciones al elegir dónde consultar, ya que aquí no está regulada su práctica, y evitar lesiones en la columna.
Para estar incripto en la Asocación Quiropráctica Argentina hay que ser profesional de la salud (kinesiólogo, médico, fisioterapeuta, etcétera) o doctor en quiropraxia por una universidad de los Estados Unidos, y haber cumplido con la formación en quiropraxia en un curso internacional con 700 horas de capacitación.
"La AQA ya cuenta con cien quiroprácticos evaluados por la Agencia Internacional de Evaluación Quiropráctica", aclaró el licenciado José María Galetto. La lista de los quiroprácticos inscriptos en la AQA, por provincia, se puede consultar en
http://www.quiropraxia.org.ar/ . Además, existen otras asociaciones, sobre las que se puede pedir información en la Fundación Quiropráctica Argentina ( http://www.fundaquiroargentina.org.ar/ ).

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El dolor como quinto signo vital

La temperatura corporal, el pulso, la presión sanguínea, la frecuencia respiratoria y el dolor son los primeros cinco signos vitales que deben ser considerados por los médicos en sus pacientes. A pesar de que nueve millones de españoles sufren dolor crónico, sólo el 10% de los facultativos de atención primaria emplean escalas de medición del dolor para su mejor abordaje terapéutico. Un problema que provoca que hasta en la mitad de los casos ese dolor pueda llegar a ser un síntoma mal tratado.
Sin embargo, a pesar de la dificultad de medir el dolor, existen herramientas para hacerlo. Una de ellas es la llamada escala visual analógica (EVA), creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es una herramienta de sencillo manejo que evalúa el dolor del 1 al 10 para, así, cuantificar la intensidad y el tipo de dolor de cada paciente. Una escala que mejoraría la atención de muchos enfermos. Y es que el 83% de los españoles que padecen dolor crónico son atendidos en el ámbito de la atención primaria y no en unidades especializadas de dolor. Allí sólo el 10% de los médicos usa herramientas como la EVA.
La Plataforma SinDOLOR (constituida en 2007 por las fundaciones para la Investigación en Salud y la Grünenthal) ha desarrollado estos meses la I Campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor, para concienciar a los profesionales sanitarios y a la sociedad de que hoy en día, con los avances en medicina, el dolor puede y debe controlarse. De que merece la pena intentar que no se sufra por dolor, sea agudo o crónico. Una iniciativa que, con el lema cada dolor tiene su historia. EVAlúalo, ha contado con el apoyo del Ministerio de Sanidad, las consejerías de Salud y numerosas sociedades científicas.
Tener en cuenta el dolor como quinto signo vital "facilita en la mayoría de los casos el diagnóstico etiológico o causal del proceso que está desencadenando el cuadro doloroso en el enfermo", apunta Guillermo Castillo, director de la Fundación Grünenthal. La sensibilidad de los médicos hacia los pacientes en torno al sufrimiento a pelo o poder controlar el dolor con los medios disponibles ha experimentado un giro copernicano en los últimos años. De hecho, han sido prolijas, complejas y ricas las investigaciones en analgésicos y fármacos que, por distintas vías, actúan para calmar el dolor.
En el último Congreso Europeo del Dolor, celebrado en Lisboa, se presentó tapentadol para el dolor agudo y crónico. El primer analgésico que aparece en 25 años de una nueva generación que marcará un antes y un después en el control de ese problema. Se trata de un opioide, o derivado de la morfina, que actúa sobre el sistema nervioso central, con una gran potencia analgésica y un buen perfil de tolerancia. Los expertos aseguraron en Lisboa que se inicia una nueva era en el manejo difícil del dolor agudo y crónico.
El dolor es el síntoma más universal de cuantos puede padecer el ser humano. La OMS advierte de que, cuando se cronifica, puede convertirse en una enfermedad en sí misma y que, además de una gran carga de sufrimiento, es responsable, en términos económicos, de unos costes elevadísimos por la imposibilidad de trabajar de quienes lo sufren.

elpais.com

jueves, 15 de octubre de 2009

Receta científica: agua con chocolate para aliviar el dolor


Según investigadores, comer algo dulce o tomar agua son analgésicos.
Agencia EFE Washington. Investigadores estadounidenses descubrieron que la ingesta de chocolate u otro alimento placentero contribuye a aliviar el dolor, reveló ayer la revista Journal of Neuroscience. Los científicos han demostrado que el agua tiene el mismo efecto y evita la ingesta extra de azúcares al cuerpo que puede contribuir al sobrepeso.
Otros estudios en el pasado habían demostrado que comer podía aliviar el dolor, pero éste relaciona directamente el comer o beber como analgésico, sin tener hambre o sed. En los experimentos dieron de comer a las ratas chocolate, agua edulcorada o agua normal mientras calentaban el suelo de la jaula. Las ratas reaccionaban levantando la pata del suelo rápidamente, sin embargo, cuando estaban comiendo o bebiendo su reacción era mucho más lenta, independientemente de que fuera chocolate o agua.
A pesar de que en otros estudios se había relacionado el alivio del dolor con comida rica en azúcar, el nuevo estudio demuestra que no tiene nada que ver con la ingesta de calorías. El agua no tiene calorías, la sacarina no tiene azúcar, pero ambos tienen el mismo efecto que el chocolate.
lavoz.com.ar

lunes, 20 de julio de 2009

Aumentan las lesiones asociadas al uso de la PC


Aún abrumados por la curiosa y a veces imperceptible rutina de intercambiar hábitos recientemente adoptados por otros más nuevos al ritmo del surgimiento de las nuevas tecnologías y de los procedimientos posibilitados por ellas, es difícil no percibir que nuestro entorno, así como muchos de nuestros hábitos y de nuestras costumbres, son extremadamente diferentes en relación a como eran hasta hace apenas unos años. De un modo a veces vertiginoso, nuevos modos de relacionarnos con el ambiente y con las personas van modificando nuestro hacer cotidiano junto con el de millones de personas. Ubicada en el corazón de este escenario que llamamos mundo moderno se encuentra, como un icono fiel de los tiempos que corren, la computadora.
Ya sea en la intimidad, organizando nuestras actividades e informándonos, conectándonos con antiguas, recientes o futuras amistades, o simplemente matando el tiempo, la computadora suele acudir a la cita. Ya dentro del horario laboral, lo cumplamos en casa, en una oficina o detrás de un mostrador, nuestra presencia frente a la computadora se ve cada vez más requerida.
Y es precisamente este requerimiento, muchas veces ineludible, lo que parece estar aumentando la frecuencia de aparición de lesiones posturales a nivel mundial. Los dolores y contracturas identificadas clínicamente con patologías como la lumbalgia, las cervicalgias (o dolores de cuello) y las tendinitis de codo o de muñeca, están, según estadísticas realizadas en diversos países del mundo, no sólo en franco aumento, sino que dicho aumento se daría en una incidencia mucho mayor en quienes utilizan la computadora a diario.
En Europa, y por esta razón, las autoridades danesas han sido pioneras en determinar que las dolencias en tendones y articulaciones ocasionadas por el uso del mouse en las horas de trabajo sean reconocidas como una enfermedad laboral, con el subsiguiente derecho a indemnización del empleado por parte del empleador, medida estudiada actualmente por otros países europeos.
Afortunadamente, existen ciertas precauciones que podemos tomar para evitar este tipo de complicaciones. "Para empezar, lo más importante es tener una buena posición de trabajo -explica el doctor Marcos Galli Serra, traumatólogo del Hospital Universitario Austral-. Esto quiere decir que hay que aprender a sentarse correctamente, con la espalda completamente apoyada en una silla de respaldo recto y preferentemente alto, que cuente con un buen apoya cabeza y, si es posible, un realce debajo de los pies. Además, es preferible contar con cualquier elemento o herramienta que ayude a mejorar la posición de trabajo, como por ejemplo un mouse o teclado ergonómico. Esto contribuye a evitar el sobreuso y la recarga de determinadas estructuras músculo-tendinosas. También es importante levantarse y caminar a cada rato o bien realizar movimientos con las piernas mientras se está sentado."
En el mismo sentido, el doctor Arnoldo Albero, traumatólogo, ex presidente de la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte y actual secretario general de la Asociación Argentina de Cirugía de Hombro y Codo, plantea que "parar a cada rato y poder disfrutar 10 o 15 minutos de actividades placenteras como levantarse y caminar un rato o ir a dar una vuelta, suele resultar muy positivo. Esto es porque de lo contrario, las articulaciones y los huesos ?se oxidan?, y el problema se advierte habitualmente cuando el daño ya está hecho. Dentro de este contexto, lo más complicado es cuando se trata no ya de una tendinitis sino de tendinosis, es decir, cuando se produce una degeneración de los tejidos, que pierden irrigación y flexibilidad, provocada por un severo estado de tensión y estrés".
Pero los largos períodos de tiempo frente a la computadora no sólo pueden traer problemas articulares. "El problema es que las lesiones en el cuello y la columna favorecen, a su vez, la aparición de dolores de cabeza recurrentes, mareos y cefaleas", explica el doctor Galli Serra.
La computadora, según todo parece indicar, ha llegado para quedarse. Y si bien los nuevos diseños ergonómicos, no sólo del teclado y del mouse, sino también de los monitores y de los mobiliarios de oficina, como sillas y escritorios, pueden ayudarnos a evitar la aparición de lesiones posturales, debemos tomar conciencia de que somos nosotros mismos quienes más podemos hacer por nuestra salud, corrigiendo nuestra forma de sentarnos, realizando pausas periódicas que incluyan ejercicios de relajación y, aunque más no sea, una breve caminata alrededor de nuestra computadora para movilizar un poco las articulaciones y, por qué no también, para no extrañarla tanto.
Juan Manuel Ríos
lanacion.com

martes, 14 de julio de 2009

LAS MALAS PALABRAS MITIGAN EL DOLOR



De rigor científicamente indiscutible, y sostenido en la más profunda naturaleza humana, una investigación realizada por la Universidad de Keele, en el centro del Reino Unido, determinó que maldecir reduce el dolor. O sea, no decir una palabrota al aire porque sí, ni tomárselas con alguien por odio sino estrictamente el grito por dolor.
El director de la investigación fue el profesor de Psicología Richard Stephens, que carajeó de lo lindo mientras se aplastó un dedo de un martillazo mientras construía un cobertizo. Luego de los primeros treinta segundos de liberar energías al fuck you fuck you, y tras las debidas curaciones, Stephens comprendió que tenía entre manos, pese a su mal parido dedo, una idea para investigar: pidió a 64 estudiantes voluntarios que metieran sus manos en un balde con agua helada y que resistieran lo más posible mientras repetían una “palabrota” de su elección.
Los alumnos, más locos que Stephens y que una cabra, aceptaron poner la mano en el hielo, aunque hubo otros que se extralimitaron por simple masoquismo. Después, les pidió que repitieran el experimento usando palabritas comunes. Como resultado, Stephens obtuvo, literalmente, una investigación con resultados de puta madre. Los estudiantes, sin distinción de sexo, informaron que resistieron en promedio 45 segundos más si gritaban a puteada pelada. El hallazgo luego fue balanceado, digamos un poco censurado por Stephens, que indicó a sus alumnos que no malgastaran palabrotas en situaciones vulgares por aquello de la costumbre.
La investigación reconoce no haber logrado determinar el hilo conductor de la puteada y la mitigación del dolor. De todos modos, queda abierta la posibilidad de investigar el rango de capacidad de cada puteada y la situación de mayor utilidad. A saber, ¿será lo mismo gritar “coño” al martillarse un dedo que al ser ensartado por un toro en San Fermín?
pagina12.com.ar

domingo, 15 de febrero de 2009

Afirman que la meditación zen disminuiría la sensación de dolor


La espiritualidad y la ciencia parecen estar cada vez más cerca. Un reciente estudio de la Universidad de Montreal, en Canadá, comprobó que la meditación zen disminuye los niveles de percepción del dolor. Se trata de una práctica derivada del Budismo que provee un balance emocional, físico y mental.
"Si la meditación puede cambiar la manera de sentir el dolor, también logra reducir la medicación para aliviar una dolencia", aseguran los responsables de la investigación. La prueba consistió en exponer a los individuos -meditadores y no meditadores- a una fuente de calor en un rango de 43 y 53 grados, dependiendo de su sensibilidad.
Se probó que los meditadores poseían una sensibilidad al dolor un 18% más baja que los no meditadores. Entre otras razones, porque pudieron disminuir el nivel de respiración: 12 respiraciones por minuto contra un promedio de 15 para quienes no meditan.
"La respiración más lenta coincide con la reducción del dolor. Estudios previos comprobaron que los aspectos emocionales del dolor son influenciados por la meditación. Ahora sabemos que la sensación es diferente en quienes meditan", dice Joshua Grant, doctorando de Psicología de la Universidad de Montreal, autor de la investigación junto a Pierre Rainville.
"La persona en la meditación tiene un umbral del dolor totalmente distinto a quien no está entrenado", asegura David Lifar, director de la Fundación Indra Devi, dedicada a la enseñanza del yoga en Argentina.
"Con la meditación empezamos a controlar la respiración. Hay una relación directa entre ritmo respiratorio y pensamientos. A mayor cantidad de oxígeno, mayor cantidad de pensamientos", precisa. No se trata, sin embargo, de dejar la mente en blanco, sino de aquietarla. "Cuando baja la respiración, los pensamientos están ahí pero en estado latente",", aclara Lifar.

Claves
Zen es el nombre en japonés de una tradición del budismo Mahayana, cuya práctica se inicia en China bajo el nombre de Chán. Es una de las escuelas del Budismo más conocidas y apreciadas en el mundo occidental. Con el popular nombre japonés "zen", suele aludirse, en realidad, a un abanico muy amplio de escuelas y prácticas de este tipo de budismo en toda Asia.
Los científicos que participaron de este estudio reunieron a trece meditadores zen con un mínimo de mil horas de práctica y a trece personas que no practican meditación. En esta investigación, participaron 10 mujeres y 16 hombres de entre 22 y 56 años.
clarin.com

domingo, 14 de septiembre de 2008

Prueban que "el poder de las caricias" existe: aliviaría la sensación de dolor


Las caricias pueden ayudar de muchas maneras: a aliviar dolores, al desenvolvimiento de los niños y en tratamientos para la depresión. Ya lo decía el sentido común, pero ahora una investigación presentada esta semana en el Festival de Ciencias de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, en Liverpool, demostró que "el poder de las caricias" existe.
De acuerdo con el neurocientífico británico Francis McGlone, de la Universidad de Liverpool, un sistema de fibras nerviosas de la piel responden a las caricias --del mismo modo que los receptores del dolor-- y cuando es estimulada puede, inclusive, disminuir la actividad de los nervios que transportan la sensación de dolor. El científico y sus colegas de las universidades de Uppsala y Gotemburgo, de Suecia, explicaron que hay tres tipos principales de fibras nerviosas en la cara exterior de la piel. Y que están divididas de acuerdo a las velocidades que conducen las actividades bioeléctricas del cerebro. Los científicos descubrieron que también hay fibras que responden a estímulos de placer, y que cuando son estimuladas, la actividad de las fibras conductoras del dolor disminuyen.
De acuerdo con la investigación, al igual que como con el dolor, algunas partes del cuerpo son más sensibles a las caricias que otras, y la sensación de placer proporcionada es diferente a la obtenida cuando las caricias se hacen en zonas erógenas. Esas fibras llevarían la señal de placer hacia la región del cerebro responsable de las "recompensas", y explicaría, además, por qué a las personas les gusta untarse con cremas, masajearse el cabello y, también, por qué una palmada en el hombro puede ser más eficaz que las palabras para aliviar el dolor.
Para aislar los nervios responsables del placer, los científicos contruyeron una máquina de caricias bastante sofisticada para que la usaran voluntarios. "Acariciaba la piel del antebrazo y del rostro con un pincel, y lo hacía en distintas velocidades. Luego le preguntamos a los voluntarios que dijeran cuánto les gustaba cada movimiento de la máquina", explicó McGlone. Además, insertaron microelectrodos en los nervios de la piel para registrar los signos nerviosos enviados desde la piel al cerebro. Los científicos concluyeron que las caricias reportadas como las más placenteras eran también las que provocaban mayor respuesta nerviosa. Esas fibras no están presentes en las de la palma de la mano y tampoco en los pies.
Los investigadores han dicho que van a estudiar una serie de condiciones clínicas --como la depresión o el autismo-- ligadas al tacto: se sabe que a la mayoría de los nenes autistas les gusta ser abrazados o acariciados, mientras que los pacientes con depresión demuestran signos claros de falta de cuidado con el cuerpo. De hecho, la depresión puede tener origen en la carencia del cuidado maternal durante la infancia y por eso el cariño podría ser usado para tratar dolencias crónicas.
Pero hay quien pone reparos: "Cuando duele algo, una caricia reconforta, pero si el dolor es neuropático, la caricia lo agrava", dice Roberto Rey, del Servicio de neurología del hospital Ramos Mejía.
Tipos de dolor
Agudo
(horas/días), crónico (más de tres meses).
Sordo (opresivo) , pulsátil (la migraña), lacerante (nervios).
Continuo (igual intensidad), intermitente (cólicos).
Refractario. No responde al tratamiento habitual.
Somático (afecta zonas muy superficiales), visceral (profundo, difícil de localizar).
Neuropático. Causado por la alteración del sistema nervioso.
Intensidad del dolor:
El dolor no se puede medir, cada persona lo nota de forma diferente. Existen escalas.
3 Son los meses de gestación para empezar con la estimulación.
Antecedentes
1- Dos estudios de las universidades de Escocia y de los Estados Unidos dan cuenta de que la misma parte del cerebro donde se registra el dolor físico también se ocupa de procesar el dolor emocional.
2- Investigadores de Harvard descubrieron que la terapia hipnótica reduce la necesidad de anestesia durante las intervenciones quirúrgicas y también acelera la recuperación posoperatoria. Igual, advirtieron que no ayuda para los dolores crónicos.