Mostrando entradas con la etiqueta anorgasmia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anorgasmia. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de noviembre de 2011

ANORGASMIA: La ciencia explica por qué los hombres fingen orgasmos


Muchos varones tardan años en consultar. Lo demoran hasta que, a veces, aparece una necesidad importante, por ejemplo, la búsqueda de un embarazo. Otras veces, la incomodidad o el conflicto de pareja es tal que se ven obligados a hacerlo en un intento por salvar la pareja en medio de grandes discordias. Hay temor, vergüenza porque consideran que se los verá como menos hombre al no poder eyacular o embarazar a sus parejas. Lo cierto es que muchos llegan después de años de haber fingido orgasmos para no admitir la situación.
Así describe a LA NACION el médico psiquiatra y sexólogo del Hospital Durand Adrián Helien la situación que vivencia en su consultorio ante cuadros de anorgasmia coital, "que se produce cuando el varón no puede eyacular y tener orgasmos en penetración vaginal".
La anorgasmia, junto con el retardo eyaculatorio (que significa que el varón tarda en eyacular unos 20 minutos después de querer "terminar"), son las principales disfunciones sexuales en varones y cada vez aparecen más casos referidos por urólogos y sexólogos.
La psicóloga y sexóloga en el Hospital de Clínicas Lucía Baez señala a LA NACION que los hombres que se acercan al consultorio para exponer su dificultad para eyacular suelen ser mayores de 40 años. "Ultimamente hay casos que nos cuentan que engañan, fingen o mienten a sus companerxs", manifiesta la especialista, y pide la "x" por cuestiones de género. "Lo esconden por el que dirán, por vergüenza. Estamos ante varones inseguros por la mentira de engañarse a sí mismos y a su partener ".
Así, Baez plantea una doble insatisfacción: "El varón no deja de sentirse insatisfecho aunque desde el discurso señale 'la pasé muy bien con vos'; y su compañera quizás esté molesta o no muy satisfecha, eso dependerá de que ella no sienta dolor ni ardor debido al retiro de su propia lubricación pasado un buen tiempo penetrada".
Por su parte, la sexóloga Diana Pietruszka de Lebel, miembro de la Sociedad Argentina de Urología, señala que esta disfunción no es tan común entre sus pacientes. Apunta que en los casos en que se da y cuando se le suma el hecho de fingir un orgasmo delata una "notoria falta de comunicación en la pareja", o bien "se trata de un hombre que no tiene pareja estable y siente vergüenza de mostrar esto delante de una relación ocasional".

Las causas de esta disfunción

El sexólogo del Durand Adrián Helien enumera los orígenes de esta disfunción en varones. Por un lado, están las causas medicamentosas, por ejemplo, muchos antidepresivos retardan la eyaculación; quirúrgicas, por ejemplo, luego de una operación de próstata, puede producirse la eyaculación retrógrada, es decir, hacia atrás (aquí el varón llega a sentir las sensaciones de orgasmo, pero no ve la expulsión del semen). Otras operaciones pueden dañar algún nervio que intervenga en la eyaculación y algunas enfermedades como una diabetes grave pueden producir alteraciones de la eyaculación o que, directamente, no se produzca nunca (a esto último los especialistas lo llaman anorgasmia total).
"También están las denominadas causas psicógenas, es decir, sin una causa orgánica demostrable. Estas son las más comunes. También hay algunos hombres que no aprendieron a gatillar el orgasmo, o han perdido la capacidad de hacerlo por evitar eyacular en ocasiones reiteradas, por ejemplo, para evitar un embarazo no deseado", explica Helien.
El especialista agrega a la lista de quienes tienen esta patología, a personas que, por motivos religiosos, siguieron un patrón de no masturbarse o, por el contrario, tuvieron una masturbación muy frecuente, que le resta deseo o capacidad de eyacular cuando están con su pareja. "Otro hallazgo es que muchos varones que no eyaculan, se excitan más con la masturbación que en el coito y además la masturbación es atípica, o sea, de una forma que muy difícilmente pueda reproducirse durante el coito, ya sea por la velocidad o por la presión ejercida en el acto masturbatorio", enumera el experto del Durand.
La doctora Diana Pietruszka de Lebel apunta que su experiencia también le indica que las causas son en la mayoría de los casos, de origen psicológico, por ejemplo, "por educación sexual muy restrictiva que derivaron en fobias sexuales, o con una historia de abuso sexual, o hasta por duelos por los que atraviesa una persona". El estrés y el cansancio físico también son observadas cada vez con más frecuencia en su consultorio.

Enfrentar el problema

Lo primero que la psicóloga y sexóloga del Hospital de Clínicas Lucía Baez empieza a decir sobre los tratamientos es que existen y dan resultado. "Cuando se trata de una anorgasmia masculina o femenina estamos ante una disfunción sexual tratable", dice. Y apunta que es necesario desterrar la idea de que sin la ayuda de un profesional se puede curar. "Solos no lo van a solucionar. Ese es un error que se comete y por eso esperan tanto para recurrir y suelen hacerlo cuando la pareja se da cuenta o cuando lo asumen como un problema porque la relación está en crisis".
¿Cuáles son los tratamientos que existen? ¿Qué efectividad tienen? Los especialistas coinciden en que el modo de abordar esta disfunción depende de la causa. Helien acerca algunos ejemplos: "Si un antidepresivo causa el problema, existen otros que no lo causan o lo solucionan; otras veces, hay que hacer una terapia sexual orientada a que la persona aprenda a gatillar el orgasmo en el coito, lo que incluye que aprenda a percibir sensaciones, baje su ansiedad, tenga atención plena en los estímulos que da y recibe; otras veces, hay que bajar la frecuencia masturbatoria y reeducar su forma de estimularse para que pueda hacerlo de manera que el estímulo masturbatorio sea similar o reproducible en el coito".
Así, cuando se descarta el origen orgánico, los tratamientos son básicamente psicosexológicos y los resultados, muy efectivos. En un estudio realizado en el sector disfunciones sexuales del Hospital Durand, una vez descartados factores físicos, se realizó un tratamiento específico de doce entrevistas con reeducación de autoestimulación y reducción de factores relacionados con la ansiedad en la relación sexual. El 70% de las personas en tratamiento por anorgasmia coital se recuperaron por completo.
"Cuando existe una pareja contenedora que acompaña la terapia, el proceso suele resultar mucho más placentero, rápido y eficaz", concluye Pietruszka. Con ella coinciden todos los demás..
LANACION.COM

domingo, 4 de julio de 2010

La anorgasmia: cuando el placer nos esquiva

No todas las personas tienen el deseo y el placer sexual disponible, al alcance de sus posibilidades. Cuando esto ocurre hablamos de "disfunciones sexuales".
Aclaremos un poco... La respuesta sexual humana está constituida por diferentes fases o etapas que se relacionan entre sí. Estas fases son iguales tanto para el hombre como para la mujer, con sus diferencias fisiológicas y anatómicas.
Estas son: la fase del deseo, la fase de excitación, la meseta, el orgasmo y la fase de resolución. Pues bien: tanto en los varones como en las mujeres pueden surgir dificultades en alguna de estas etapas. A estas dificultades se las llama disfunciones sexuales.
Éstas pueden ser situacionales (frente a alguna situación particular, por ejemplo un duelo), momentáneas (por un breve tiempo, menos de 6 meses) o de larga data.
El malestar y el sufrimiento que causan las disfunciones sexuales se acrecientan con el paso del tiempo. El silencio, el temor a preguntar y los prejuicios impiden muchas veces realizar la consulta con el o la especialista.
¿Cuáles son las disfunciones sexuales más frecuentes en las mujeres?
Algunas de ellas son: el deseo sexual inhibido (falta o disminución del deseo sexual), la excitación sexual inhibida (dificultad para excitarse), la anorgasmia (dificultad para alcanzar la etapa del orgasmo o carencia absoluta de dicha fase), la dispareunia (dolor coital, en la penetración y durante el coito), el vaginismo (contracción involuntaria de las paredes de la vagina que impiden la penetración), etc.
A veces se presentan más de una dificultad a la vez o una ellas origina otra disfunción. Por ejemplo, frente al dolor coital (dispareunia) no sería extraño que la mujer no sienta deseos de tener relaciones sexuales con coito y por lo tanto, tampoco logre un orgasmo con penetración.
La anorgasmia
En el caso de la anorgasmia, sólo el 5% está asociado a causas físicas, es decir que el 95% se debe a causas psicológicas, educacionales y sociales. Las causas más frecuentes pueden ser: la enseñanza que la persona recibió sobre la sexualidad en general, la presencia de tabúes, miedos y prejuicios adquiridos, el desconocimiento del propio cuerpo, las creencias culturales, religiosas y sociales de cada persona, el haber sufrido un hecho traumático de índole sexual, etc.
Muchas veces llegan a la consulta mujeres que creen que nunca han logrado un orgasmo. Luego de una exhaustiva entrevista muchas veces descubrimos que en realidad su capacidad orgásmica está intacta pero la manera en que es estimulada por su pareja o cómo llevan adelante la relación sexual, no le permite alcanzar el orgasmo.
Aquí la falta de diálogo con la pareja es el primer obstáculo. Muchas mujeres creen que si le piden algo a sus parejas varones, ellos las van a "mirar raro" o van a pensar que tienen mucha experiencia sexual o que ellos no las satisfacen. Sosteniendo roles estereotipados, tanto varones como mujeres pierden la posibilidad de enriquecer la relación sexual y conocerse profunda e íntimamente fortaleciendo así el vínculo amoroso.
Muchas mujeres y varones creen que el orgasmo debe lograrse sólo con la penetración sin saber que para la mujer la manera más directa y sencilla es a través de la estimulación del clítoris. No existen orgasmos de primera y de segunda. El clítoris se estimula directamente (frotando con los dedos, con el pene, con la boca o con algún objeto) y también de manera indirecta durante la penetración. La red nerviosa del clítoris está presente cuando la estimulación que se realiza dentro de la vagina durante la penetración y decodifica esos estímulos desencadenando el orgasmo. Por lo tanto, la posibilidad de alcanzar el orgasmo puede ser con penetración (estimulación indirecta) o con estimulación directa del clítoris (estimulación directa o roce del clítoris durante la penetración). Los juegos sexuales, la previa, las caricias, la exploración de todo el cuerpo sin temores y sin tabúes, facilitan tanto la excitación como la generación del orgasmo.
Cabe aclarar que tanto varones como mujeres tienen sus propios ritmos y tiempos para excitarse y llegar a cada etapa. Las mujeres necesitan no sólo de más tiempo para ser estimuladas sino que esa estimulación debe ajustarse a sus gustos. Muchas no conocen esos gustos porque jamás se han autoestimulado (masturbado) o no se han permitido desarrollar y compartir sus fantasías y deseos con sus parejas. Por vergüenza, represión o por creer que la masturbación es una práctica perversa, jamás lo han hecho y por lo tanto no conocen profundamente sus ritmos, sus cuerpos y la forma en que desean ser estimuladas. La estimulación directa del clítoris en las mujeres es la manera más directa para alcanzar el orgasmo. ¡Qué paradoja! Las mujeres pueden alcanzar varios orgasmos en una misma relación sexual, cosa que el hombre no puede lograr por diferencias fisiológicas, y a pesar de ello, las mujeres tienen dificultades para alcanzar el primer orgasmo.
¿Qué hacer si sufro una disfunción sexual?
Los factores psicológicos en las disfunciones sexuales pueden ser tan variados como las personas que los padecen. Como decía anteriormente, las causas pueden tener su origen en la educación recibida, las experiencias emocionales y vinculares vividas fundamentalmente en el grupo familiar primario y luego en los grupos secundarios (proceso de socialización), los tabúes y miedos en relación a lo sexual, el desconocimiento de un adecuado y efectivo método anticonceptivo, el temor a contagiarse una infección de transmisión sexual o a quedar embarazada sin desearlo, las vivencias traumáticas sufridas, una relación de pareja conflictiva, parejas con roles estereotipados en cuanto al ser mujer y ser varón, etc.
En todos estos casos el ocultamiento, la vergüenza y hasta la resignación sólo colaborarán en agudizar las dificultades y en acrecentar el sufrimiento emocional que esto implica. El camino para comenzar a solucionar los problemas empieza por la aceptación de los mismos y sigue con la consulta a tiempo con un/a profesional idóneo/a y de nuestra confianza.
Lic. Andrea Gómez, psicóloga y sexóloga

entremujeres.com

lunes, 8 de febrero de 2010

Anorgasmia femenina: empezar a conocer qué nos pasa

La anorgasmia es la segunda causa de consulta entre las féminas por detrás del deseo sexual inhibido, ya que se calcula que incide entre un 5 y un 40%.
El criterio diagnóstico que utilizamos muchos profesionales de la sexología, es el que marca, en la actualidad, el DSM-IV-TR. Éste nos dice que estamos frente a una mujer que padece anorgasmia cuando se cumplen los criterios siguientes:
- Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal. El diagnóstico debe efectuarse cuando se considera que la capacidad orgásmica de una mujer es inferior a la que correspondería por edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida.
- La alteración provoca malestar acusado o dificultad en las relaciones interpersonales.
- El trastorno orgásmico no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (excepto otro trastorno sexual) y no es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o a una enfermedad médica.
Aunque esto es lo que marcan los expertos, los profesionales que nos dedicamos a la práctica clínica sabemos que no existe una causa única que nos pueda explicar que una mujer con un buen deseo y una buena excitación no disfrute también del consiguiente orgasmo. Naturalmente, hemos de distinguir a aquellas mujeres que no obtienen un orgasmo porque sus relaciones sexuales no son satisfactorias o por que su pareja no las estimula como ellas necesitan. Éstas, simplemente, tienen una mala sexualidad que no les permite llegar al orgasmo, pero no podemos decir que tengan una disfunción sexual en su respuesta erótica.
Siempre que hablemos sobre este tema hemos de distinguir entre lo que consideramos anorgasmia primaria que, hace referencia a las mujeres que nunca han tenido un orgasmo -sin diferenciar tipo de estimulación-; de la anorgasmia secundaria que se refiere a aquellas mujeres que habiéndolo experimentado en el pasado, en la actualidad son incapaces de conseguirlo.
Existe otra clasificación que se refiere a la anorgasmia situacional, que engloba a aquellas mujeres que no consiguen llegar al orgasmo en determinadas condiciones o situaciones. Para que nos entendamos mejor, aquellas mujeres que por ejemplo, no tienen dificultades para obtener un orgasmo a través de la masturbación o del sexo oral, pero tienen muchos problemas para obtener un orgasmo a través de la penetración. Es lo que denominamos, en la actualidad, anorgasmia coital.

parasaber.com