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martes, 14 de julio de 2009

Las putas llegaron al museo



El artista estadounidense Ed Kienholz, fallecido en 1994, y su esposa, Nancy Reddin Kienholz, se ganaron un histórico espacio en la National Gallery de Londres evocando el barrio de las prostitutas de Amsterdam.

Esta será la primera vez que la famosa pinacoteca especializada en los Maestros Antiguos, contiene una instalación de ese tipo, explica la galería en un comunicado. Titulada The Hoerangracht (palabra holandesa que significa el canal de las putas), es una de las piezas más impactantes salidas del taller berlinés del matrimonio Kienholz en los años noventa.

The Horengracht es un ejemplo de arte de "ensamblaje" que elimina las barreras entre el espacio de la galería y el mundo real utilizando objetos de la vida cotidiana para abordar sin circunloquios el tema del sexo venal, abordado por otros artistas del pasado.

Según ha explicado la viuda de Kienholz, "la muestra tiene como modelo el barrio de las prostitutas de Amsterdam. Es una pieza para voyeurs. Recorriendo las calles de nuestro barrio, el visitante o la visitante se encontrarán con muchachas en puertas y escaparates que venden sus cuerpos". Los senos de las muchachas aparecen enmarcados en cajas de resina acrílica transparente, en clara alusión a la fragmentación del cuerpo femenino por la cultura del consumismo.

criticadigital.com

miércoles, 7 de enero de 2009

Brasileños crean WikiGP, la enciclopedia de la prostitución en internet


SAO PAULO - Un grupo de internautas brasileños sin identificar creó en internet la WikiGP, una enciclopedia online exclusiva para prostitución, que funciona al estilo de la conocida 'Wikipedia', donde los navegantes pueden modificar el contenido.
El portal de www.wikigp.com anuncia que su objetivo "es permitir una visión rápida y clara sobre cómo y dónde atiende una determinada acompañante". Las letras GP significan 'garota de programa', un eufemismo para designar a las prostitutas en el lenguaje popular de los brasileños.
En el nuevo sitio se pueden evaluar centenas de perfiles de prostitutas, ordenados por precios, direcciones y calificaciones de los clientes. Las mismas 'garotas' pueden incluir o modificar sus referencias.
La WikiGP presenta también fotos, descripciones, números de teléfono, horarios de atención y tipos de servicios. Incluso hay un espacio llamado 'histórico', donde se detallan los currículos de las profesionales del sexo.

martes, 15 de julio de 2008

Diario de una prostituta, serie de culto




15.07.2008 Crítica de la Argentina
Hanna o Belle. Diario de una prostituta lleva a la pantalla de la televisión las confesiones reales de una escort.
A pocas semanas de su estreno, Diario de una prostituta se recorta como una de las propuestas más interesantes que ofrece la grilla del cable en horario nocturno. Basada en un blog real de internet (cuyos post firmaba una prostituta llamada Belle de Jour), la serie sigue los pasos de Belle (Billie Pipper), prostituta de alto nivel que cuenta en primera persona sus experiencias en la profesión. La televisión inglesa vio el negocio cuando esas andanzas que causaban miles de entradas en el sitio de internet pasaron al papel y rápidamente se convirtieron en bestseller.
La serie, que aquí se ve por VH1 los martes a las 23, ejerce una mirada si no inocente algo inofensiva de un mundo que no lo es, agregándole una visión un poco glamorosa de una profesión que, casi siempre, estuvo abordada por la ficción desde la sordidez y la necesidad económica de quien la ejercía.
Belle/Hanna, la protagonista, es prostituta porque quiere, porque le gusta el sexo y porque gana muy bien. O al menos eso es lo que dice en el primer capítulo.
Enrolada por una especie de “agente” –elegante denominación para una proxeneta– que elige su selecta clientela, Hanna deja oscilar su vida entre un pasar “normal” (que la muestra devota amiga de Ben –un muchacho que es como su alma gemela– y como miembro de una familia a la que ve poco y para pelearse) y su polémico trabajo.
Para saber algo más de los pormenores del programa, Rebecca de Souza, una de las productoras del show, habló con Crítica de la Argentina y dio precisiones valiosas: “Elegimos a Billie (Piper) porque es una actriz muy conocida en el Reino Unido y nos pareció que reunía las condiciones para hacer el personaje; no nos equivocamos: realiza un gran trabajo”. Observando a Piper no se puede estar más de acuerdo: su Belle/Hanna es un personaje de esos que exprimen al intérprete; capaz de desarmar con una mirada, ella da sin esfuerzo –y casi al mismo tiempo– tanto el tipo de mujer comehombres como el de vecinita de enfrente.
Uno de los recursos narrativos de la serie –acaso el principal– es que el personaje muchas veces habla a cámara en los momentos en los que necesita explicar detalles de su profesión o simplemente cuando le urge decir algo (problema número uno de las prostitutas: hay poca gente a la que confesarse). De Souza lo explica con simpleza: “Es su mundo secreto y, claro, ella no puede decirle a nadie qué es lo que hace. Prefiere que el público sea su confidente y así poder hablar sin tapujos”.
Esto, se adivina, le crea un conflicto en el frente interno que es casi el centro de la serie; “algunas veces se siente incompleta”, asegura De Souza, y continúa: “Belle y Hanna están siempre en conflicto, y muchas veces ella no puede decidir a cuál de las dos debe priorizar. O qué deseos poner por delante”. Cuenta que ese extenderse de la protagonista en detalles del ejercicio de la prostitución (a veces el programa parece un manual para no iniciadas o para quien busca un trabajo bien pago) les ha traído muchos problemas con el público, pero que en general el programa tiene muy buena aceptación en el Reino Unido.
Londres, la ciudad donde todo se lleva a cabo, se muestra cándida en las escenas diurnas y muy cuidada –al borde de un barroquismo berretón– en las que transcurren de noche. Esa luminosidad casi empastada sobre lo nocturno no le deja alternativa a las escenas de sexo, como si su clandestinidad –y ese “pase a otro mundo” que realiza Hanna convirtiéndose en Belle– necesitaran de una estética demasiado diferente.
Por eso las escenas íntimas son tan diferentes del resto. De Souza cuenta que se realizan con sumo cuidado: “Se hacen muy profesionalmente y sin problemas. Se organiza todo muy bien y nunca llegan a ser innecesariamente crueles. Los directores fueron elegidos porque saben trabajar ese tipo de escenas con respeto. Y tampoco hay personas que allí no deban estar. Sabemos que es algo particularmente incómodo”. La serie, de la que hoy se verá el sexto capítulo (de una temporada que consta de ocho), tiene el visto bueno de la verdadera Belle, que aconsejó tanto a los productores como a la actriz. Y que tal vez se pregunte cuál de los dos ingresos es más honesto.