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sábado, 8 de octubre de 2011

El legado de Steve Jobs: Sus “diez mandamientos” son el boom de Internet

CARISMA. STEVE JOBS EN 2008, PRESENTANDO LA PORTATIL MAC BOOK AIR.
Todos quieren ser como fue él. Ahora que la muerte de Jobs llevó al trono a un empresario brillante e innovador, no hay emprendedor que no se pregunte cómo lo logró, cómo hizo para enamorar a sus clientes. Son muchos los sitios de Internet especializados que por estas horas están tratando de responder a esas preguntas. Y cada uno de ellos reproduce, según su mirada, los diez mandamientos de Steve Jobs. Los destacados son:
1.
No hay nada que perder . Hay que intentarlo, aunque parezca imposible. Es una de las lecciones que Jobs dejó en 2005, durante su célebre discurso en la Universidad de Stanford. Acababa de superar un cáncer de páncreas.
2.
Si no existe un mercado hay que inventarlo . Lo logró con el iPod, después con el iPhone y, por último, con la tableta iPad.
3.
No realizar estudios de mercado . Hay una frase de Jobs famosa: “La gente no sabe lo que quiere hasta que uno se lo muestra”. El mismo hacía sus propios estudios de mercado llevándose los prototipos a su casa y los sometía a prueba.
4.
Contratar a los mejores . Cuando fundó la empresa NeXT, Jobs contrató al arquitecto I.M. Pei para diseñar el logotipo y a Mickey Drexler, de GAP, para que formara parte del consejo de administración de su empresa con miras al lanzamiento de la cadena de tiendas Apple.
5.
Formar equipos pequeños . Jobs creía que no podía memorizar más de cien nombres. Es por eso que el equipo inicial de Macintosh tenía exactamente cien colaboradores, ni más ni menos. Para contratar uno nuevo, debía licenciar a otro.
6.
Delegar . Jobs supo rodearse de un equipo preparado para continuar su trabajo. Tim Cook, el nuevo consejero delegado de Apple, ya se hizo cargo de algunas lanzamientos de la marca, como del iPhone 4 y el iPhone 4S, presentado esta misma semana.
7.
Buscar un gran enemigo . Apple tuvo su primer éxito a partir del anuncio publicitario “1984”, emitido una sola vez, durante la final del Super Bowl. En el spot se comparaban con IBM, empresa por entonces ya instalada en el mercado. Más adelante eligió otros grandes para “pelear”, como Microsoft, Google y Amazon.
8.
Es mejor usar una zanahoria antes que un látigo . Dicen que Jobs a veces daba miedo, pero su carisma personal era lo que de verdad motiva a sus empleados. Su entusiasmo contagioso fue la razón por la que el personal que diseñó la primera Mac se pasó tres años seguidos trabajando 90 horas a la semana para lograr una computadora de gran calidad.
9.
Todo en secreto . En Apple nadie habla. Y nadie sabe más que lo necesario. Este silencio provoca interés por las presentaciones de producto, lo que a su vez logra títulos en los diarios.
10.
Buscar la perfección . Jobs era meticuloso. Cuidaba cada detalle. Cuentan que en la víspera del lanzamiento del primer iPod, sus empleados pasaron la noche sustituyendo las clavijas de los auriculares: consideraba que no hacían clic de la forma precisa y deseada.
clarin.com

martes, 19 de agosto de 2008

La ecología ya es el 11º mandamiento





Por Alfredo Ves Losada

DOS POTENCIAS.
Leonardo Boff, junto al presidente de Brasil, Lula Da Silva, compañero de luchas.
Numerosos líderes religiosos de todos los credos comienzan a salir en defensa de la biodiversidad, convencidos del peligro que representa olvidarse de la ecología. Católicos, ortodoxos, judíos y musulmanes, entre otros, se unen en esta cruzada moderna.
Un caso es el patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega de Constantinopla, Bartolomeo I. Conocido como “Patriarca verde”, ha planteado ante autoridades gubernamentales, empresarios, y autoridades eclesiásticas la necesidad de detener la destrucción del medio ambiente, y su prédica ha despertado simpatía en más de 300 millones de fieles.
Los propio sucede con movimientos como el Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos o la Sociedad Religiosa en Pro del Medio Ambiente.
El año pasado, además, grupos de religiosos judíos, católicos y musulmanes presentaron un documento en el Congreso norteamericano exigiendo a los parlamentarios y a George Bush que tomen medidas contra el calentamiento global, y señalaban que se trata de una cuestión “moral y espiritual”.
Sin ir más lejos, hasta el propio Benedicto XVI se pronunció a favor de la ecología durante un seminario sobre “Cambio Climático y Desarrollo” realizado en el Vaticano. Y, en la Argentina, el rabino Daniel Goldman ha escrito sobre la necesidad de “reunir una visión conjunta entre el avanzado conocimiento científico y la sabiduría espiritual, para vivir con la tierra y no sobre ella”.
Pero quizás el caso más emblemático sea el de Leonardo Boff. La denominada “Carta de la Tierra”, que redactó junto a personalidades como Mikhail Gorbachev, será el eje de la charla gratuita que Boff brindará el martes en el Centro Cultural Borges, en Buenos Aires.
Gritos. El grito de los pobres se volvió ensordecedor para el teólogo Leonardo Boff en la década del 70. Cada paso que dio desde entonces estuvo dictado por ese sonido y se convirtió en uno de los fundadores de la Teoría de la Liberación, que exigía un mayor compromiso del cristianismo en la lucha contra la exclusión en Latinoamérica.
Su misión no cayó muy bien en la Iglesia Católica y dejó el sacerdocio en 1992, harto de las presiones del Vaticano. Para entonces, su lucha había sumado un nuevo elemento, un nuevo grito: el de la Tierra. “La Tierra es el gran pobre de estos días”, dijo, y no se ha cansado de repetir que la gran batalla por la liberación del hombre en el siglo XXI debe darse desde la ecología. Esta idea lo convirtió en la cara visible de un importante movimiento de religiosos de todo el mundo, unidos para salvar al planeta. “La Carta” fue aprobada en marzo de 2000 en la sede de la Unesco en París, y se espera que los países miembros de la ONU la adopten con el mismo valor que la Declaración de los Derechos Humanos.
Boff logró que este llamado de atención a la humanidad incorporara la dimensión espiritual. Quería que el texto fuera un pedido de humildad universal. Esa es la militancia de hoy de este teólogo, que considera que sin un planeta sano no hay paz posible, ni modo de evitar el hambre o las guerras.
Aunque muchas de sus consideraciones parecen apocalípticas por su lenguaje de contenido religioso explícito, Boff sabe evitar las metáforas cuando analiza el mundo actual: “O cambiamos o vamos hacia lo peor”. Ser buen cristiano, para el brasileño, significa tener en cuenta que el hambre o la desertificación no son castigos divinos ni designios de la naturaleza, sino pura responsabilidad humana, y que la ciencia debe servir al planeta.
El común denominador de esta nueva corriente es que la ecología implica un compromiso de la acción humana. La salvación deberá llegar de la mano de los conocimientos científicos y del impulso moral de la religión.

La ciencia convoca a la religión
E.O. Wilson es uno de los especialistas en hormigas más importante del mundo. Pero con eso no alcanza para ser famoso. Si por algo E. O. Wilson es reconocido es por ser “el padre de la sociobiología”, polémica disciplina que postula que muchos de los comportamientos sociales del ser humano tienen bases biológicas.
Ahora, un poco como resumen de una vida extensa y prolífica (tiene 89 años) publicó un llamado a salvar la vida en la Tierra en forma de libro. Titulado La creación (publicado en castellano por Katz y elegantemente traducido por Elena Marengo), apela a un “reverendo” imaginario que debe unirse a la ciencia en el propósito moral de evitar el colapso de la naturaleza, que es inminente.
Aunque en muchos momentos de sus más de 200 páginas no es más que un artificio retórico para repasar bellos conocimientos biológicos y experiencias de su vida, Wilson afirma que aún con diferencias sobre el origen de las cosas, comparte con su imaginario interlocutor el deseo de salvar las especies; incluso desde un punto de vista utilitario: cada ser que se pierde es una posibilidad menos de un remedio y también significa pérdida de felicidad para el ser humano que goza de ver y convivir con la naturaleza.