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viernes, 7 de septiembre de 2012

La huella del deporte en la vejez


Mucho se ha hablado de los beneficios que tiene el ejercicio sobre la salud, como la reducción de peso, una menor tensión arterial o cifras más bajas de colesterol. Un estudio muestra ahora cómo el paso del tiempo no borra esos beneficios sino más bien lo contrario. Aquellas personas que se han iniciado en una práctica deportiva durante su madurez consiguen evitar la enfermedad en su vejez. Incluso hasta los que han dejado la natación o el gimnasio para después de la jubilación pueden conseguir un efecto positivo sobre su expectativa de vida.
"Estar en forma no sólo retrasa lo inevitable, sino que en realidaddisminuye el comienzo de una enfermedad crónica en los últimos años de vida", afirma el doctor Jarett Berry, profesor de medicina interna y autor del estudio cuyos datos publica la revista 'Archives of Internal Medicine'.
Para llegar a estas conclusiones, este investigador junto con el resto de su equipo analizaron los datos de 18.670 personas que formaban parte de otra investigación, el Estudio Longitudinal del Centro Cooper, que contenían más de 250.000 historiales médicos.
Tras un tiempo medio de seguimiento de 26 años, se observó que no sólo sacan provecho de la actividad física aquellas personas que más deporte hacen sino que también quienes mejoran ligeramente sus hábitos a los 50 años logran beneficios. En concreto, simplemente pasar de caminar o correr algún día de forma esporádica a hacerlo de forma regular, con una media de 16 kilómetros a la semana, se traduce en una disminución del 20% en la aparición de una enfermedad crónica a los 65 o más años.
"Lo que este estudio ofrece es que está focalizado en la relación entre el deporte en la etapa adulta y la calidad de vida años más tarde. Las personas en forma envejecen bien con menos problemas crónicos que impacten en su calidad de vida", explica el doctor Benjamin Willis del Instituto Cooper y principal autor de este estudio.
Como insiste Berry, el ejercicio como caminar o correr no sólo se traduce en más años de vida sino en una mayor calidad de vida.
"Los resultados son una prueba excelente de la evidencia que apoya que el ejercicio ayuda a envejecer bien", afirma Diane E Bild, del departamento de Ciencias Cardiovasculares del Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre de Bethesda (Maryland, EEUU) y autora de un editorial que publica también la revista 'Archives of Internal Medicine'.
Sin embargo, esta especialista señala que hay factores, como la genética, el nivel socioeconómico y la raza, que podrían haber influido en estos resultados y que no pueden descartarse. Por este motivo, y para establecer definitivamente los beneficios y riesgos que estos hábitos tiene en la salud y en la vida, se requeriría un ensayo clínico que ofrezca evidencia definitiva sobre cómo el ejercicio contribuye a envejecer de una forma saludable.

Tras la jubilación

Sin embargo, otro estudio, esta vez publicado en la revista 'British Medical Journal', viene a confirmar que nunca es tarde para conseguir beneficios con la práctica del deporte. Tras analizar los datos de 1.810 personas de 75 o más años de edad y seguirlos durante unos 18 años, investigadores del Centro de Investigación del Envejecimiento del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) comprobaron que, a pesar de lo tardío en la incorporación de unos hábitos sanos, estas personas mejoraban ciertos parámetros de salud y alargaban su vida.
En concreto, el mayor efecto sobre la expectativa de vida se observó en que quienes empezaron a nadar, caminar o ir al gimnasio a partir de los 75 años, que vivieron dos años más que quienes no incorporaron este tipo de actividad. Aunque también tuvo una repercusión positiva el tener un círculo social amplio, con un 'extra' de un año y medio.
Si a un estilo de vida saludable se le une el abandono de algún hábito nocivo, como fumar, se ganan seis años de vida en los hombres y cinco años en las mujeres. Incluso después de los 85 años, un estilo de vida de bajo riesgo prolonga la vida cuatro años.
"Nuestros resultados animan a establecer un estilo de vida saludable incluso en edades avanzadas ya que pueden mejorar la expectativa de vida", concluyen los autores de este estudio.
elmundo.es

martes, 5 de junio de 2012

Para algunos, el ejercicio puede llegar a ser malo


Puede el ejercicio ser malo para alguna gente sana? Un conocido grupo de investigadores de Estados Unidos, incluido uno que ayudó a redactar el informe científico que justifica los lineamientos nacionales que promueven el ejercicio, dice que la respuesta sería un “sí” con reservas .
Al analizar la información de seis rigurosos estudios sobre la práctica de ejercicio , que incluyeron a 1.687 personas, el grupo descubrió que cerca del 10 por ciento había empeorado de hecho en por lo menos uno de los parámetros de medición relacionados con enfermedades cardíacas: la presión arterial y los niveles de insulina, el colesterol HDL o los triglicéridos.
Alrededor del 7 por ciento empeoraron en por lo menos dos rubros. Y los investigadores dicen ignorar a qué se debe.
“Es extraño” , admite Claude Bouchard, profesor de Genética y Nutrición en el Centro de Investigaciones Biomédicas Pennington de la Universidad del Estado de Luisiana, autor del informe publicado el miércoles en la revista científica PloS One .
Michael Lauer, director de la División de Ciencias Cardiovasculares en el Instituto Nacional de la Sangre, los Pulmones y el Corazón (principal instituto federal en apoplejías e infartos), figuró entre los especialistas que no participaron del estudio pero lo aplaudió.
“Es una investigación interesante y bien hecha” , dijo.
Otros, en cambio, se preocuparon por sus consecuencias . “Hay mucha gente allá afuera a la búsqueda de alguna excusa para no hacer ejercicio”, advirtió William Haskell, profesor emérito de Medicina en el Centro de Investigaciones para Prevención Stanford.
Pero como contrapeso del 10 por ciento que empeoró al practicar ejercicio, hubo aproximadamente un porcentaje idéntico que obtuvo una respuesta exageradamente buena en por lo menos uno de los parámetros de medición.
Los autores del estudio aconsejan de todos modos a la gente seguir haciendo ejercicio como antes, con la salvedad de que es conveniente examinar regularmente sus factores de riesgo cardíaco. No hay nada que surta el mismo efecto en todas las personas. Por eso es que no sorprende que pase lo mismo con el ejercicio físico.
clarin.com

sábado, 28 de abril de 2012

Para aumentar los músculos use pesas livianas

Musculatura
Si quiere desarrollar una buena musculatura, puede funcionar mejor utilizar pesas ligeras que las pesadas, afirma una nueva investigación.
Levantar pesas ligeras puede ser más efectivo que levantar pesas pesadas para desarrollar musculatura.
Con las pesas livianas se pueden repetir más frecuentemente las rutinas de ejercicio y esto es más efectivo para aumentar los músculos que llevar a cabo menos rutinas con pesas más pesadas.
Los científicos llevaron a cabo una serie de experimentos con 15 jóvenes sanos de una edad promedio de 21 años.
El objetivo del estudio era comparar diversos factores en la resistencia, como intensidad, volumen y el tiempo que pasaba el músculo bajo tensión.
Se les pidió que levantaran pesas ligeras y pesas pesadas con rutinas de distintas repeticiones.
Los científicos midieron la fatiga a nivel celular examinando los resultados de biopsias musculares llevadas a cabo cuatro y 24 horas después de las rutinas de ejercicio.

Más ligeras pero más repetidas

Encontraron que el levantamiento de cargas pesadas y las contracciones musculares que éstas producían, no era el único factor que induce un desarrollo del músculo durante el ejercicio.
Los jóvenes que llevaron a cabo rutinas de baja intensidad (con pesas livianas) pero con un mayor volumen de repeticiones lograron una estimulación de las proteínas musculares tan efectiva como los jóvenes que llevaron a cabo rutinas de alta intensidad (con pesas pesadas) pero con una tasa menor de repetición.
Los científicos encontraron que las rutinas de bajan intensidad más repetidas "mantuvieron durante días la respuesta de desarrollo muscular".
Pero subrayan que para que los ejercicios puedan realmente desarrollar la masa muscular la persona debe alcanzar su punto máximo de fatiga, es decir el ejercicio debe llevarse a cabo "hasta que no se puede más".
Esto quiere decir que para que las pesas livianas ayuden realmente a desarrollar una buena musculatura hay que pasar más tiempo en el gimnasio.
Tal como señalan los investigadores, el estudio no sólo tiene un impacto para los hombres que buscan desarrollar una buena musculatura.
También es importante para el entendimiento de enfermedades en las que se ve comprometida la masa muscular, como los pacientes con cáncer o personas que se están recuperando de una lesión o cirugía.
"Estos resultados tienen implicaciones importantes desde una perspectiva de salud pública" afirma Nicholas Burd, quien dirigió el estudio.
"Porque la masa muscular esquelética es un importante contribuyente al gasto de energía diario y ayuda al control del peso corporal".
"Además, la masa muscular esquelética, debido a su tamaño total, es el sitio primario de depósitos de glucosa y por lo tanto es probable que esto juegue un papel en la reducción del riesgo de diabetes tipo 2" agrega el científico.
Otro beneficio de utilizar pesas ligeras, afirman los expertos, es que las pesas pesadas provocan más lesiones en el usuario.
bbc.co.uk

martes, 3 de abril de 2012

El ciclismo presentaría riesgos para la salud sexual femenina



Pasar mucho tiempo sobre un asiento de bicicleta, un hábito que fue vinculado con disfunción eréctil en hombres, también podría representar algún riesgo para la salud sexual femenina, sugiere un nuevo estudio.
Muchas mujeres que andan en bicicleta o toman clases de spin conocen esa especie de adormecimiento que puede aparecer luego de estar varios minutos pedaleando sentadas en un asiento tradicional de bicicleta.
Este tipo de asientos están diseñados de tal modo que el peso del cuerpo típicamente descansa en la "nariz" del asiento, lo que puede comprimir los nervios y vasos sanguíneos del área genital. En hombres, esto aumenta el riesgo de disfunción eréctil, algo ya documentado en estudios de oficiales de la policía masculina que patrullan en bicicleta.
Pero las mujeres ciclistas no fueron estudiadas tan de cerca hasta ahora. Un trabajo de investigadores de Yale encontró en 2006 que las ciclistas de género femenino tenían menor sensibilidad genital comparadas con un grupo control de mujeres corredoras.
Como resultado, algunos científicos creen que las ciclistas probablemente corran un riesgo similar de padecer problemas sexuales que sus colegas hombres.
En un último estudio, los científicos de Yale trataron de determinar si hay factores específicos que influyen en la sensación de dolor y adormecimiento que frecuentemente sienten las mujeres ciclistas. En esta investigación tomaron parte cuarenta y ocho mujeres. Todas andaban en bicicleta como mínimo 16 kilómetros por semana, pero frecuentemente bastante más.
Las mujeres llevaron sus bicicletas y asientos personales al laboratorio, donde los científicos las montaron en una máquina estacionaria e hicieron que las deportistas pusieran sus asientos y manubrios en la posición preferida. A medida que ellas pedaleaban, iban informando si sentían irritación, adormecimiento o sensación de hormigueo como consecuencia de estar sentadas en el asiento de la bicicleta. También se utilizó un dispositivo para medir la sensación en el piso pelviano.

LA CLAVE: EL ASIENTO

Curiosamente, fue la posición del manubrio lo que pareció tener el efecto más notorio. Las mujeres que andaban en bicicletas con manubrios situados más abajo que sus asientos experimentaban más presión en un área de tejido suave conocida como perineo, y eso reducía la sensibilidad en el piso pelviano.
Los investigadores descubrieron que cuanto más bajo estaba el manubrio en relación con el asiento más la ciclista se tiene que inclinar hacia adelante, lo que la fuerza a colocar un mayor porcentaje de su peso corporal sobre el perineo. Este problema puede ocurrir con mayor frecuencia cuando ella se inclina hacia adelante, aplana su espalda y pone las manos en la parte descendente del manubrio de una bicicleta de ruta o de carrera para adoptar una posición más aerodinámica.
"Estamos mostrando, básicamente, que puede haber factores de riesgo modificables asociados con las ciclistas mujeres", dijo la doctora Marsha K. Guess, uno de los autores del estudio y profesora asistente de obstetricia, ginecología y ciencias de la reproducción de la Escuela de Medicina de Yale.
"Esto nos ubica mejor para educarlas acerca de las prácticas de ciclismo seguras que pueden ser verdaderamente beneficiosas para reducir la presión y la pérdida de sensibilidad en el piso pelviano", agregó.
Los hallazgos, publicados online en The Journal of Sexual Medicine, ayudan a arrojar más luz sobre los problemas que enfrentan las ciclistas mujeres, algo que requiere estudios de más largo plazo, dijo Steven M. Schrader, científico del Instituto Nacional para la Seguridad Ocupacional y la Salud de los Estados Unidos, cuyo trabajo pionero ayudó a identificar los posibles riesgos del asiento de la bicicleta para los oficiales de la policía masculina que patrullan en bicicleta.
El doctor Schrader dijo que a lo largo de los años él viene dando conferencias acerca de sus hallazgos a grupos de policías que cumplen esta función. Al terminar, dijo, las mujeres de la audiencia a veces se le acercan y le dicen: "Eso no es algo que les pase solamente a los hombres".
"Las mujeres están teniendo problemas también", dijo Schrader.
Sus investigaciones en oficiales mostraron que una de las mejores maneras de eliminar o reducir la presión en el perineo es usar una bicicleta con un asiento que no tenga "nariz". El instituto recomienda que los policías y otros trabajadores usen bicicletas con asientos "sin nariz", que permiten que el peso descanse sobre los glúteos. Y a pesar de que no estudió el uso de asientos de este tipo en las mujeres, piensa que podrían ser beneficiosos para ellas también.
lanacion.com

Caminar reduce a la mitad la predisposición a la obesidad

Una caminata rápida de una hora cada día reduce a la mitad los efectos de la predisposición genética a la obesidad. Lo afirman investigadores la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, que hicieron un estudio presentado en un simposio de la Sociedad Americana del Corazón. Por el contrario, estar sentado frente al televisor durante cuatro horas cada día lleva a subir en un 50% el índice de masa corporal, advirtieron.
El estudio demostró que el hecho de caminar a buen ritmo diariamente reduce la influencia genética en la obesidad. Esto se traduce en una reducción a la mitad del índice de masa corporal. “Es interesante el nuevo trabajo ya que demuestra que si bien lo genético pesa, cada persona puede hacer mucho para controlar su peso. También indica que no sólo la alimentación saludable es importante: se necesita el movimiento como el cepillado diario de los dientes”, opina Silvio Schaier, presidente de la Fundación Argentina de Nutrición.
En el estudio que hicieron los científicos de la Universidad de Harvard participaron 7.740 mujeres y 4.564 varones. Se recolectaron los datos sobre la actividad física que realizaban y las horas dedicadas a ver televisión durante dos años antes de evaluar el índice de masa corporal. Finalmente, se analizaron esos datos con las variantes genéticas que se considera que influyen en el aumento de peso. Esas variantes son 32 hasta el momento y la prueba para identificarlas aún no están disponibles para todo el público. Lo que se encontró es que el efecto de las variantes genéticas se podía reducir en los participantes que se movían más.
“El estudio sirve para alentar más las caminatas diarias”, comenta Irene Ventriglia, directora del programa saludable para el tratamiento de la obesidad del Hospital Italiano de Buenos Aires. “Desde los años ochenta, se están encontrando evidencias que permiten entender cómo la actividad física reduce el riesgo de enfermedades, pero aún cuesta que la gente la incorpore en sus hábitos diarios. “Nadie se recupera de la obesidad con sólo tres meses de tratamiento, aunque haya bajado 10 kilos. En realidad, lo fundamental no es bajar kilos, sino modificar e incorporar nuevos hábitos saludables, como la caminata, el consumo de frutas y verduras, y el trabajo en grupo”, agrega.
La vida sedentaria va en sentido contrario. Para los hombres, estar sentados más de 6 horas por día aumenta 20% el riesgo de morir más tempranamente en comparación con los que se sientan 3 horas, según un trabajo reciente de la epidemióloga Alpa Patel, de la Sociedad Americana del Cáncer en los Estados Unidos. En el caso de las mujeres, pasar 6 horas por día sentadas aumentaría el 40% el riesgo de muerte prematura.
“La gente que permanece sentada muchas horas por trabajo no debería asustarse si es que también practica actividad física y sigue una alimentación saludable. Además, no se trata sólo de una cuestión individual sino que la lucha contra el sedentarismo forma parte de un cambio cultural que está en marcha”, sostiene Oscar Incarbone, coordinador de actividad física dentro del plan Argentina Saludable del Ministerio de Salud de la Nación.
“Son recomendables las pausas activas en el ámbito laboral, que incluyen levantarse frecuentemente, y practicar ejercicios de estiramiento de piernas y brazos y un trabajo específico para la columna. Hay que olvidarse de los ascensores y usar las escaleras. Fuera del trabajo, proponerse la caminata diaria. Poco a poco el cansancio de las primeras veces desaparece. Si es posible, es mucho mejor que la caminata se realice acompañado y por una persona de nivel similar.
3 excusas para no moverse
1.
No hago actividad física porque hace mucho que no practico nada: una excusa circular que hace que la persona siga sin estar activa. Se aconseja empezar con las caminatas. Al principio, durante las primeras dos semanas, camine 10 minutos diarios algunos días. Luego, aumente gradualmente la cantidad de minutos y días.
2.
No tengo tiempo: Se recomienda empezar con lo posible: caminar durante un descanso en el trabajo, bajarse antes del colectivo, caminar en plazas los fines de semana, bailar en la casa o subir las escaleras.
3.
Cuesta demasiado dinero: Lo cierto es que las caminatas no cuestan caro. Sólo implican comprarse zapatillas y salir a caminar con placer. Se puede formar equipo con amigos. También se aconseja participar en actividades físicas gratuitas en plazas y parques públicos.

Diez mil pasos diarios, la meta


Uno de los mayores obstáculos para ponerse en serio a practicar actividad física es que se pierden las ganas de hacerlo constantemente. Para mantener altas las ganas de caminar, ahora se está aconsejando el uso de podómetros y las caminatas con ejercicios con los compañeros de trabajo.
Los podómetros son aparatitos que se activan durante el movimiento del cuerpo y sirven para contar los pasos. “Alentamos el uso del podómetro para que la persona llegue a dar 10.000 pasos diarios. Al final del día o de la semana, se pueden pasar los datos a un programa en la computadora para luego darse cuenta. Como se miden, la persona es más conciente sobre cuánta actividad física está realizando”, explica Luciana Bolzani, una de las impulsoras del programa “Cada paso cuenta”, que da servicios individuales y para empresas. “La clave es que la gente no camine como si fuera un deber, sino porque se trata de algo placentero y beneficioso para la salud”.
También hay empresas que reconocen que el ausentismo baja si les brindan opciones saludables a sus empleados. “Cada vez son más las empresas que contratan profesores de educación física para que organicen pausas de 15 minutos y aconsejen ejercicios de relajación”, cuenta Pablo González, director operativo de SportWorks. Otras opciones son los grupos de caminatas y ejercicios de fortalecimiento. Es recomendable hacerse antes un chequeo médico, y si se camina solo, la música portable puede hacer más llevadero el momento”.

Los beneficios


Cuida al corazón. Caminar mejora la fuerza y eficiencia de los impulsos del corazón, lo que permite el envío de mayor cantidad de sangre en cada palpitación. Mejora también la capacidad para transportar oxígeno a los pulmones, al corazón y de ahí a todas las partes del cuerpo. Esto lleva a la reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardíaca o por ataque cerebrovascular.
Previene el cáncer. Reduce hasta en un 50% el riesgo de padecer cáncer de colon.
Contra la presión alta. También contribuye a prevenir la hipertensión arterial, que afecta a un quinto de la población adulta del mundo. También la caminata intensa reduce el riesgo de sufrir diabetes tipo 2.
A favor de los huesos. La caminata ayuda a desarrollar y mantener sanos los huesos, músculos y articulaciones. Contribuye a prevenir la aparición de la osteoporosis, disminuyendo hasta en un 50% el riesgo de sufrir una fractura de cadera.
Contra los dolores.
Disminuye el riesgo de padecer dolores lumbares y de espalda.
Contra la soledad.Contribuye al bienestar psicológico, reduce el estrés, la ansiedad, la depresión, y los sentimientos de soledad.
clarin.com

lunes, 26 de marzo de 2012

Adultos mayores, los corredores que más mejoran la performance


"Durante ese período, los tiempos de los corredores se redujeron significativamente en los varones mayores de 64 años y en las mujeres mayores de 44. Estos datos sugieren que estos corredores todavía no han alcanzado sus límites en la performance de la maratón", escribieron Romuald Lepers y Thomas Cattagni, expertos del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica, de Francia (el Conicet francés), en la revista especializada Age .
La mejora observada en el desempeño deportivo de los llamados " master athletes " -como se denomina a los adultos mayores que practican deportes con asiduidad- responde, según los investigadores, a dos factores: el boom mundial del running , por un lado, y por otro, a que el límite del rendimiento físico para esta franja etaria parece estar más lejos de lo que se pensaba hasta ahora.
Los resultados del estudio francés contradicen la idea de que la edad reduce inexorablemente el rendimiento físico. En ese sentido, el doctor Roberto Peidro, vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina, recordó los resultados de otro estudio que evaluó a atletas de alto rendimiento, y repitió la misma evaluación 30 años después.
"Entre los que seguían haciendo ejercicio, la capacidad aeróbica, que es algo que decae año tras año, era similar a la que tenían 30 años antes -dijo Peidro, y agregó-: Y la capacidad aeróbica está directamente relacionada con la calidad de vida."
El otro factor al que los investigadores franceses atribuyen la mejoría observada en el rendimiento de los master athletes es la cada vez más asidua participación de personas mayores en eventos de running .
A mayor participación en carreras, mayor es el entrenamiento, menores las lesiones y más posibilidades de seguir mejorando, razonan Lepers y Cattagni. En la Argentina, comentó Daniel Tognella, profesor de educación física y coordinador del Adidas Summer Running Tour, "de a poco se están viendo más mayores de 60 en las carreras. Muchos vienen corriendo desde siempre, cuando empezó a popularizarse el running hace más de 15 años. Otros son más novatos, se fueron acercando de a poco y hoy son asiduos participantes de las carreras. Año tras año, habrá cada vez más mayores de 60 corriendo".
LA SALUD Y EL PLACER
"La gente mayor corre fundamentalmente para cuidar su salud. Muchos lo hacen por consejo de sus médicos que les recomiendan hacer algún tipo de actividad aeróbica -comentó Tognella-. La mayoría se inclina por la caminata, pero con el tiempo algunos se animan a empezar a trotar y, al ver que lo pueden hacer, van aumentando su capacidad aeróbica y así se animan a participar primero de pruebas de 5 kilómetros y luego de 10 o más."
Lili Haines comenzó a correr a los 45 años y hoy, a una semana de cumplir 61, ya tiene en su haber 11 cruces de los Andes, junto con carreras de calle y de aventura de todo tipo. "Empecé cuando dejé de fumar -contó Lili-. Al principio, caminaba una hora y corría 5 minutos; después un poco más y me di cuenta de que podía seguir corriendo. En un torneo de tenis, escuché que anunciaban una carrera de 8 kilómetros. Corrí esa carrera y me gustó. Como tenía una amiga que corría maratones, al año siguiente me anoté en una carrera de 21 kilómetros, y al mes corrí mis primeros 42."
"Como todos los que corremos, las personas mayores encuentran en este deporte una actividad que los entretiene, una actividad que pueden compartir con otros y que, a la vez, los hace sentir bien -señaló Tognella-. El objetivo principal no es bajar tiempos, sino llegar a la meta y disfrutar ese momento, sentirse ganador por el hecho de terminar y ver que el paso de los años no es un impedimento para competir junto a miles de personas de todas las edades."
Sin dejar las carreras de calle, Lili comenzó a introducirse en las de aventura. "Me gusta disfrutar de la naturaleza y me gustan las montañas, así que empecé corriendo carreras de aventura cortas, hasta que en 2002 me llegó la propuesta de correr el Cruce de los Andes, que eran tres días -contó Lili-. Era un desafío enorme, pero desde entonces los corrí todos, y acabo de correr el número once."
Lili asegura que corre por placer. "No busco mejorar mis tiempos en las carreras de aventura, es sólo por el disfrute, pero en las de calle sí he mejorado. En mi última maratón, mi tiempo fue de 3 horas, 52 minutos, 8 segundos [en su primera maratón tardó casi cinco horas], fui la primera de mi categoría, por lo que califiqué para correr la maratón de Nueva York, que voy a intentar correr este año."
lanacion.com

domingo, 25 de marzo de 2012

Las mujeres pueden llegar al orgasmo haciendo actividad física


Se sabía que las mujeres piensan más veces por día en el sexo que los hombres. Ahora también se sabe que pueden llegar al clímax con tanta o más facilidad. Según un estudio realizado por la Universidad de Indiana, incluido en la publicación Sexual and Relationship Therapy y reproducido por el diario La Repubblica de Italia, investigadores reunieron a 370 mujeres que reconocieron haber experimentado un efecto secundario algo inusual, el placer sexual.
Las mujeres admitieron haber tenido orgasmos mientras hacían ejercicios de spinning, abdominales o yoga, aún cuando el sexo era lo último en lo que pensaban en ese momento.
De acuerdo al informe, el ejercicio que con más facilidad “presta este servicio” placentero –“La pequeña muerte”, según los franceses–, es uno que hace trabajar los abdominales utilizando un aparato conocido como “silla del capitán”.
“No es algo descabellado –explica a Clarín el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff–. En rigor, al igual que ocurre en algunas posiciones del yoga, lo que sucede es que la mujer contrae los músculos pubocoxígeos, como al momento de orinar”. Los músculos están ubicados en el suelo de la pelvis, zona que al contraerse facilita –desata– el placer sexual. “El ejercicio es conocido como ‘ejercicio de Kegel’”, completa.
Cerca de la mitad de las mujeres había experimentado estos síntomas en más de 10 ocasiones. Los ejercicios abdominales ocupaban los primeros lugares de la lista, y representaban a poco más de la mitad de los orgasmos inducidos por la actividad física.
Entre otros de los ejercicios abdominales más populares figuran el ejercicio de pedaleo en el que uno está tirado en el piso y pedalea con los pies en el aire mientras se hacen flexiones abdominales sentado sobre una pelota.
La investigadora Debby Herbenick apuntó al respecto: “los ejercicios más comunes relacionados con el orgasmo inducido por la actividad física son los abdominales, otro en el que se escalan caños o sogas, la bicicleta/spinning y las pesas”.
Lo interesante es que en el momento en el que tenían los orgasmos la mayoría de las mujeres no estaba fantaseando o pensando en alguien que les atraía. La clave, al parecer, radica en activar los músculos “núcleo” de cada uno.
Es por ello que los ejercicios que exigen un marco estable -como el yoga o levantar pesas- figuran en los primeros puestos.
Según Herbenick, “esta información es interesante porque sugiere que el orgasmo no es necesariamente un acto sexual y nos enseña más también sobre los procesos corporales que están detrás de la experiencia femenina del orgasmo”.
Si bien los coregasms (como se los conoce en inglés) fueron difundidos por primera vez en 1953, han habido pocas investigaciones científicas sobre el tema.
El último estudio sugirió que este tipo de orgamos son vividos como una carga, antes que como una bendición. Un quinto de las mujeres que los tuvieron dijeron no tener control sobre la experiencia y la mayoría sintieron vergüenza después.
Herbenick comentó que los mecanismos que están detrás del orgasmo y placer sexual inducidos por el ejercicio siguen siendo poco claros pero esperan aprender más sobre qué los desencadena a través de más investigaciones.
Agregó que los hallazgos de este estudio podrían ayudar a las mujeres que tienen estos síntomas a sentirse más normales por sus sensaciones o a ponerlas al menos en contexto.
Herbenick advirtió que por el momento se ignora si este tipo de ejercicios pueden mejorar el rendimiento sexual de las mujeres.
“Bien podría ser que la actividad física cuenta con el potencial de mejorar también la vida sexual femenina”, agregó. Los autores hicieron notar que necesitaron nada más que cinco semanas para reunir a las 370 mujeres que habían tenido estas sensaciones, con lo que dieron a entender que no son poco frecuentes.
clarin.com

sábado, 4 de febrero de 2012

Cambiar de vida para prevenir el cáncer

Las frutas y verduras son muy beneficiosas para la salud. | D. Muñoz
El 42,7% de los casos de cáncer se podrían prevenir con cambios en el estilo de vida, según un estudio publicado esta semana en 'British Journal of Cancer'. Recetas tan simples como dejar de fumar, hacer ejercicio, beber menos o comer más vegetales y frutas servirían para reducir aproxidamente en 134.185 los diagnósticos de cáncer en un año en el Reino Unido, de acuerdo con en análisis auspiciado por el Cancer Research UK.
"Mucha gente cree que el cáncer se debe a factores genéticos o del "destino", y que es cuestión de suerte el contraerlo o no contraerlo", declara a 'The Guardian' el epidemiólogo Max Parkin, de la Universidad de Londres. "Mirando a la evidencia, parece claro que al menos el 40% de los cánceres son causados por cosas que tenemos el poder de cambiar".
El estudio atribuye al tabaquismo el 19,4% de los casos diagnosticados en el 2010 diez en Gran Bretaña (60.837). El segundo factor es la obesidad, que está detrás del 5,5% de los diagnósticos (17.294). La insuficiencia de frutas y verduras en la dieta (4,7%), el exceso de carne (2,5%) y de sal (1%) y la falta de fibra (1,5%) sitúan a los hábitos alimenticios como un elemento clave para combatir el cáncer.
Beber demasiado alcohol es la causa directa del 4% de los diagnósticos del último año. Los hábitos de trabajo, normalmente asociados al sedentarismo, están también detrás de 11.097 casos (3,7%), mientras que a la falta de ejercicio físico se le atribuye directamente el 1%. La sobrexposición a los rayos solares (3,5%) guarda una relación muy directa en los casos de cáncer de piel.

El sexo sí importa

El estudio demuestra también una curiosa disparidad este hombres y mujeres. De hecho, el estilo de vida es el causante de casi la mitad de casos masculinos (45%), mientras que la proporción baja al 40% entre la población femenina.
La dieta, y en particular la falta de verduras, incide por ejemplo más en ellos (6,1%) que en ellas (3,4%). El alcohol castiga también proporcionalmente más a los hombres, al igual de que el tabaco (23% frente a 15%).
Entre las mujeres, la obesidad ha demostrado ser un factor mayor de riesgo (6,9% frente al 4,1%), con una incidencia especial después de la menopausia y en los cánceres de mama, a los que también contribuye lo suyo (0,9%) la decisión de no dar el pecho a los hijos.
"Llevamos mucho tiempo insistiendo en la necesidad de introducir hábitos más saludables de vida para prevenir el cáncer, pero está claro que el mensaje no está llegando a un número suficiente de personas", advierte Cliarán Devane, al frente de Macmillan Cancer Support. "Nadie elige tener cáncer y sería erróneo culpar a los pacientes por tomar decisiones equivocadas en su estilo de vida... Pero tiene que haber necesariamente un cambio cultural, para que la gente entienda la importancia de factores como el ejercicio físico y una dieta sana".
elmundo.es

jueves, 26 de enero de 2012

El difícil arte de los abdominales

Por Carolina Rossi
Si pensamos en una rutina de ejercicios, lo más probable es que se nos vengan a la cabeza los temidos abdominales, estrellas indiscutidas de cualquier plan de fortalecimiento muscular. Sea en el gimnasio o al aire libre, con fines estéticos o en la preparación física de cualquier deporte, nunca se prescinde de ellos. Pero ¿por qué son tan importantes? No es sólo una cuestión de imagen. Al margen del objetivo del anhelado vientre plano y de hierro, hay un tema de salud: la importancia de fortalecer el centro del cuerpo para cuidar la columna. Con un abdomen fuerte somos menos propensos a sufrir dolores de espalda.

Para que no te aburras, aquí va una selección de 10 ejercicios. Alternándolos, podés hacer mucho más entretenidas tus rutinas. Además, los mitos y errores más comunes.

EJECUCIONES INCORRECTAS
- Cabecear: La fuerza en los ejercicios abdominales debe provenir en su totalidad del abdomen y no del cuello. Por eso, prohibite cabecear. Un buen truco para hacerlo es obligarse a mirar hacia arriba y nunca al frente, y pensar en que el mentón no llegue a tocar el esternón.

- Apurarse siempre: No está mal hacer abdominales cortitos y rápidos (aproximadamente 30 en 30 segundos), pero tampoco hay que hacerlos siempre así. En materia de entrenamiento muchas veces resulta más intenso lo que se hace más despacio, porque se mantiene la contracción muscular durante más tiempo.

- Levantarse demasiado: Todavía se ve a muchos hacer esos ejercicios para abdominales que nos daban en la secundaria levantando el tronco hasta 90 grados. Es sabido que este tipo de ejercicios además de no ser efectivos exigen demasiado la zona lumbar innecesariamente. No hay que subir de más: hasta 45 grados, o incluso con un poco menos, es suficiente.

- Hacer siempre lo mismo: La monotonía es la enemiga número uno de la evolución. Si siempre hacemos lo mismo entramos en una meseta y no avanzamos. Variá los ejercicios y las cantidades de series y repeticiones periódicamente.

- Respirar mal: Es común respirar al revés de lo indicado: tomar el aire al subir. Siempre expirá (soltá el aire) en el esfuerzo (subiendo) e inspirá en la recuperación (bajando).

MITOS
- Creer que bajan la panza: No existe ejercicio capaz de reducir una parte determinada del cuerpo; ejercitando una zona la endurecemos, y dependiendo de cuál sea, de las cargas y las repeticiones hasta la podemos hacer crecer. Para quemar grasas resulta indispensable la actividad aeróbica suave y prolongada (a partir de 40 minutos) a una frecuencia cardiaca moderada de entre 120 y 150 pulsaciones por minuto (aproximadamente, según la edad y el estado físico) además de la dieta.

- Creer que si hacemos 200 por día marcamos seguro: Aun haciendo mil repeticiones al día; no se van a marcar si existe una capa de tejido adiposo debajo del muscular. Para que se vean no basta con fortalecerlos: hay que eliminar la grasa que está debajo.

- Creer que sólo son efectivos realizándolos al final de la rutina: Es común que en muchas rutinas los abdominales se dejen para el final. No está mal hacerlo, pero tampoco existe contraindicación de hacerlos al principio; de hecho, al ser músculos grandes funcionan bien para calentar el cuerpo. Además, hay que tener en cuenta que lo que queda para lo últimos a veces se saltea por falta de tiempo.

- Creer que podemos separar los bajos de los altos: Muchos piensan que hay ejercicios para trabajar los abdominales "altos" y otros para los "bajos". Lo cierto es que no se pueden aislar. El músculo principal del abdomen; el recto mayor va desde el pubis hasta las costillas y al contraerse lo hace en su totalidad.

¿COMO SE ELONGAN?
Es importante, como con cualquier otro músculo, elongarlos después de haberlos trabajado.


Más allá de la fantasía de raviolitos marcados en la panza, los abdominales tienen beneficios para nuestra salud. Recomendaciones para hacerlos y no aburrirnos en el intento.


1) Boca abajo, con los brazos flexionados al costado del cuerpo y las palmas apoyadas, estirar lentamente los brazos elevando el tronco sin despegar la pelvis del suelo. Con la cabeza hacia atrás mirar hacia arriba. Mantener 20 segundos y bajar.

2) Boca arriba, con las piernas flexionadas y los pies apoyados, llevar las piernas a un costado y los brazos extendidos al otro. Sostener 20 segundos y cambiar de lado.

10 TIPOS DE ABDOMINALES

Más allá de la fantasía de raviolitos marcados en la panza, los abdominales tienen beneficios para nuestra salud. Recomendaciones para hacerlos y no aburrirnos en el intento.


1. Flexión de tronco
Recostado con las piernas separadas y flexionadas, manos detrás de la cabeza y codos bien abiertos. Subo exhalando por boca, bajo inspirando por nariz. No hacer fuerza con el cuello (no pegar la pera al pecho, mirar siempre hacia arriba).

2. Elevación de rodillas
De pie con las piernas extendidas y separadas, elevar una rodilla al codo contrario cruzando, alternar con una pierna y la otra. Al elevar la pierna exhalo y al bajarla inspiro.


Más allá de la fantasía de raviolitos marcados en la panza, los abdominales tienen beneficios para nuestra salud. Recomendaciones para hacerlos y no aburrirnos en el intento.


3. Plancha
Mantenemos el cuerpo suspendido sobre los antebrazos y las puntas de los pies. Cuidar de no levantar la cadera ni quebrar la cintura; hay que mantenerse bien alineado y con la cabeza mirando hacia abajo. Sostener la posición entre 30 segundos y un minuto.

4. Plancha lateral
De costado, apoyamos el antebrazo con el codo flexionado para sostener todo el cuerpo. Si podemos, elevamos y extendemos el brazo contrario por encima del hombro. Mantener la posición 20 o 30 segundos. Repetir del otro lado.


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5. Flexión de tronco en 3 tiempos
Es igual al ejercicio número 1, per o se utilizan 3 tiempos para subir y uno para bajar

6. Flexión de tronco con elevación de piernas
Misma flexión de tronco, manteniendo las piernas flexionadas con las rodillas juntas, y elevadas formando un ángulo de 90 grados


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7. Oblicuos
Con las rodillas flexionadas; colocamos un pie sobre la rodilla contraria manteniendo esa pierna con la rodilla bien hacia afuera. Un brazo está extendido y apoyado en el suelo y el otro flexionado con la mano detrás de la nuca. Llevar el codo de ese brazo a la rodilla contraria elevando el tronco. Bajar y cambiar de lado.

8. Oblicuos II
Llevar el codo a la rodilla contraria levantando el tronco mientras la otra pierna se extiende, y cambiar de lado rotando el torso. Realizar entre 20 y 30 repeticiones.


Más allá de la fantasía de raviolitos marcados en la panza, los abdominales tienen beneficios para nuestra salud. Recomendaciones para hacerlos y no aburrirnos en el intento.


9. Flexión de tronco con extensión de pierna
Elevar el tronco a la vez que se extiende la pierna derecha al frente (no es cruzando). Bajar, y repetir elevando la pierna izquierda.

10. Cortitos
Son abdominales básicos realizados a mayor velocidad. Hay que prestar mucha atención a no cabecear.

NOTA
La cantidad de repeticiones y series y tiempos de descanso entre cada una va a depender del nivel de entrenamiento de cada uno pero las últimas repeticiones tienen que costar. A modo orientativo, para un nivel intermedio, se pueden elegir 2 ejercicios distintos por sesión y realizar 3 series de 30 repeticiones de cada uno.
Carolina Rossi es capitana del running team de Fila Rosedal y entrenadora personal
conexionbrandon.com

sábado, 21 de enero de 2012

¿Por qué el ejercicio es saludable?

Media Marathon ciudad de Málaga. Antonio Pastor
No deja de escuchar que el ejercicio es sano para el cuerpo pero, ¿por qué? La respuesta que nos viene es inmediata: Porque mejora o previene ciertas enfermedades como la diabetes o los problemas cardiovasculares. Sin embargo, ¿cómo lo hace? ¿De qué manera la actividad física controla el nivel de azúcar en sangre o evita un infarto? Dos estudios dan con la clave a estas preguntas: El ejercicio activa un gen y una hormona que ponen en marcha procesos orientados a la quema de calorías y a la limpieza celular.
El grupo de Beth Levine, del Instituto Médico Howard Hughes y de otros centros relacionados con la nutrición y la biología celular, es responsable de uno de los trabajos que publica esta semana 'Nature'. Mediante la manipulación genética de ratones, estos investigadores han podido comprobar que el gen BCL2 tiene un papel crucial en el metabolismo celular, incluida la glucosa.
En nuestro organismo existe un mecanismo denominado autofagia, como un sistema de defensa, que consiste en la destrucción de las proteínas defectuosas y favorece la renovación celular. Este proceso está mediado por los lisosomas que serían como los basureros de la célula. "Esto se traduce en una mejora del estado metabólico, como un mejor control de la glucemia, etc. Si la maquinaria se renueva y todas las piezas son nuevas, todo funciona mejor", explica Andreu Palou, miembro del CIBERobn y director del laboratorio de Biología Molecular, Nutrición y Biotecnología de la Universidad de las Islas Baleares.
Lo que Levine y sus compañeros observaron fue que al practicar ejercicio se activa el gen BCL2 y con ello se induce la autofagia en el músculo cardiaco y esquelético de los ratones a los 30 minutos después de haber realizado una actividad intensa como correr en una rueda. Este efecto también se observó en otros órganos implicados en la homeostasis de la glucosa y energía como el hígado y el páncreas.
"No hay una sola razón de por qué tenemos diabetes. Cuanto más se conozca los elementos de ese mecanismo más se sabrá de los motivos por los que algunas personas comen más que otras y no engordan o de cuánta cantidad de ejercicio es necesario para activar esos elementos clave, como el gen BCL2, que antes no conocíamos", explica Palou. "Esta investigación se trata de un progreso significativo en el campo del ejercicio. Sabíamos que era beneficioso pero ahora sabemos por qué", afirma.

El poder de la grasa parda

Otra pieza fundamental para entender cómo actúa el ejercicio en el cuerpo humano es la aportada por Bruce Spiegelman y su equipo, de diferentes departamentos de la Universidad de Harvard (EEUU), en un estudio publicado la semana pasada en 'Nature'. Para su investigación también utilizaron ratones a los que les inyectaron la hormona irisina, que en humanos aumenta su nivel con la práctica del ejercicio, y comprobaron que su grasa blanca se transformaba en grasa parda o marrón. Esa transformación es saludable porque la grasa parda quema calorías en lugar de acumularlas.
"La grasa parda favorece la disipación de la energía en forma de calor, no se almacena. La implicación de la grasa parda en la obesidad es algo muy novedoso. Hasta hace poco se pensaba que esta grasa sólo estaba en recién nacidos pero hace unos años se vio que no era así y que los adultos tenían algunos focos de este tejido. La mayor presencia en bebés explica que tenga un efecto termogénico mayor. Es lo que vendría a explicar el dicho popular de que si se pierde un bebé en la nieve aguantaría mejor que un adulto", señala Ana Belén Crujeiras, del Grupo de Endocrinología Molecular del Hospital Clínico de Santiago de Compostela.
Y el ejercicio interviene en esa transformación a través de la hormona irisina que aumenta sus niveles después de una actividad física prolongada, pero no tras una breve actividad. El grupo de Spiegelman también observó que la inyección de irisina mejora el control de glucosa y los niveles de insulina y produce una reducción de peso en ratones sedentarios que fueron alimentados con una dieta alta en grasas.
"Había un sentimiento en este campo [de investigación] de que el ejercicio se 'comunicaba' con varios tejidos del cuerpo. Pero la pregunta era cómo [...] Es emocionante encontrar una sustancia conectada al ejercicio y con un potencial claramente terapéutico", explica Bruce Spiegelman, profesor en Biología Celular de la Facultad de Medicina de Harvard.
Para Jesús de la Osada, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Zaragoza y miembro del CIBERobn, la investigación de Spiegelman "se trata de un trabajo alucinante. Porque explica cómo se comunica el músculo con el tejido adiposo. Aunque otros trabajos habían descubierto otros ejes de interacción, como el endocrino, faltaba conectar el músculo con los adipocitos, y ellos lo han logrado. Esto podría ser la base de que a medida que envejecemos se pierde músculo y se gana peso".
Ahora, augura de la Osada, "es de prever que comenzarán un gran número de estudios para solucionar algunos interrogantes como saber qué receptores están implicados y las variantes humanas que hay, es decir, quién tiene un receptor activado y quién no. A partir de ahora se abre un camino y es interesante ver qué ocurrirá en los próximos meses".
Pero no queda sólo en un tema de obesidad y diabetes. Spiegelman considera además que cada vez existen más evidencias que relacionan la obesidad y la inactividad física con el desarrollo del cáncer, por lo que cree que en un futuro se podrían desarrollar fármacos basados en la hormona irisina para prevenir y tratar estas enfermedades.
Precisamente este es el campo que está investigando Crujeiras, que está realizando ahora una estancia en el laboratorio de Epigenética del Cáncer que dirige Manel Esteller en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge. "Estoy intentando averiguar si hay regulaciones epigenéticas que lleven al desarrollo de un cáncer en personas obesas", señala esta investigadora quien reconoce que la población conoce poco de esta relación.
"Todo el mundo sabe que la obesidad tiene un efecto en la enfermedad cardiovascular pero no conoce su efecto sobre el cáncer. Y las investigaciones están demostrando que la obesidad tiene un alto componente en cánceres como el de mama, colon y endometrio. Aunque poco a poco se van añadiendo otros como el de esófago, riñón o páncreas".
elmundo.es

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El ejercicio de resistencia sí daña el corazón

Varios ciclistas durante una competición. | Enrique Calvo
Atletas de maratón, triatlón o ciclismo alpino deberían vigilar de cerca sus corazones. Han salido a la luz las últimas evidencias científicas que constatan que el deporte intenso y a largo plazo sí puede causar daños en el ventrículo derecho (una de las cuatro cavidades del corazón que recibe la sangre no oxigenada de la aurícula derecha y la impulsa fuera del órgano a través de la arteria pulmonar) en algunos de ellos.
André LaGerche, de la Universidad de Melbourne (Australia), y autor principal de la investigación, confirma a ELMUNDO.es: "Sabemos que nuestro trabajo no puede extrapolarse a todo el mundo, como para afirmar que el ejercicio intenso no es saludable. Los datos no respaldan esta premisa. Sin embargo, los hallazgos sugieren que algunos atletas pueden haber nacido con una susceptibilidad a sufrir daños cardiacos como resultado de la práctica de deporte de resistencia sostenida en el tiempo".
La investigación, publicada en el último 'European Heart Journal', arroja algo más de luz a un debate candente en las últimas dos décadas: los riesgos cardiacos de los deportistas de élite. De hecho, recientemente, un grupo de investigadores liderado por científicos del Hospital Clinic de Barcelona, en colaboración con el Instituto del Corazón de Montreal (Quebec, Canadá), publicaba un ensayo en 'Circulation' -esta vez en ratones- que constataba que el ejercicio de resistencia continuado durante años puede provocar alteraciones en la estructura cardiaca creando un sustrato para padecer arritmias.
Josep Brugada, director médico del Hospital Clinic y uno de los autores de dicha investigación, reconoce: "Ni la comunidad médica ni la población han admitido durante años que la práctica deportiva de elite podía llevar a problemas de salud. Era un tema tabú, debido en parte a que parecía que no se podía decir nada en contra del ejercicio físico, algo que por otro lado todos sabemos lo recomendable que es. Sin embargo, las evidencias se han ido acumulando y sabemos que la obsesión por el deporte puede resultar perjudicial. De hecho, como sucede con todo, hay que mantener un equilibrio. No se puede llevar al cuerpo al límite".

Grandes deportistas

En la nueva investigación, los autores reclutaron a 40 deportistas de elite australianos que estaban planeando participar en uno de los cuatro eventos locales de deporte de resistencia (maratón, ciclismo alpino, triatlón y ultratriatlón).
Todos ellos cumplían determinados criterios: se entrenaban más de 10 horas semanales, habían obtenido buenos resultados en competiciones previas, no tenían ni síntomas ni factores de riesgo cardiacos, ni tampoco mostraron alteraciones durante las ecocardiografías que se les practicaron.
Para poder llevar a cabo la investigación, los científicos analizaron a los deportistas en tres momentos concretos: durante las dos y tres semanas previas a la carrera, inmediatamente después de ella, y entre los seis y 11 días después de la participación, cuando los atletas ya estaban practicando un entrenamiento mínimo.
Para ello se sometieron a resonancia magnética (RM), a análisis de sangre (antes y después de la competición) y a una ecocardiografía en los tres momentos anteriormente señalados.
Los datos demuestran que, inmediatamente después del evento deportivo, el corazón de los atletas había cambiado de forma: tenía un mayor volumen y la función del ventrículo derecho estaba disminuida.
"En cuanto a los niveles sanguíneos del péptido natriurético tipo B (BNP, sus siglas en inglés), que se secreta por los ventrículos en respuesta al estiramiento excesivo de las células del músculo cardiaco, los datos demuestran que estaban aumentados", reza el ensayo.
En él se insiste en que aunque la función ventricular se recuperó en la mayoría de los atletas a la semana de la competición, en cinco de ellos (aquéllos que llevaban más tiempo entrenando y compitiendo), la resonancia magnética detectó signos de cicatrización (fibrosis cardiaca).

Diagnóstico precoz

"El ejercicio moderado es una importante terapia para las enfermedades cardiovasculares, pero sus efectos sobre la salud cuando se practica de forma intensa están menos definidos. Hemos demostrado que el ejercicio de resistencia intenso provoca una reducción en la función del ventrículo derecho que se incrementa con la duración de la carrera y se correlaciona con el aumento de los marcadores biológicos de daño cardiaco. Por el contrario, el ventrículo izquierdo no sufre ninguna alteración", apostilla el científico LaGerche.
Este experto reconoce: "Ahora sabemos que el deporte intenso eleva el riesgo de algunas arritmias (tal y como previamente han demostrado investigadores catalanes), pero no sabemos los mecanismos por los que se incrementa dicho riesgo, aunque conocemos que el ventrículo derecho está sumamente involucrado. Necesitamos a partir de ahora entender los cambios que se producen a corto plazo en dicho ventrículo y estudiar las conexiones potenciales que existen entre dicha transformación y el incremento de probabilidad de arritmias en los atletas de elite".
Mientras tanto, el doctor Brugada cree que es absolutamente necesario hacer diagnóstico precoz de dichas arritmias en los atletas. "Ya sabemos lo que sucede con el exceso de deporte, un hecho también documentando en los países nórdicos con los esquiadores de fondo. Pero no conocemos qué deportistas van a sufrir las consecuencias de su esfuerzo. Por eso es necesario hacerles a todos seguimientos a largo plazo, con el fin de poder detectar a tiempo cualquier anomalía".
Sobre este punto se muestra totalmente de acuerdo el investigador australiano que aconseja, además, que los deportistas estén alertas ante cualquier síntoma. "No hay reglas fijas que nos hagan sospechar de la existencia de un problema, por lo que el atleta debe estar vigilante. Si nota que cuando entrena su rendimiento ha disminuido o su frecuencia cardiaca aumenta en situaciones de reposo, ambas cosas pueden significar que el corazón necesita más tiempo para recuperarse. Todavía necesitamos trabajar mucho en este campo, para saber qué está sucediendo realmente".

El silencioso corazón de los atletas

ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- Cada tres días, un atleta muere mientras hace deporte por un problema cardiovascular que había permanecido oculto hasta entonces. Su corazón, aparentemente sano, no había dado ningún aviso que pudiera anticipar el fatal desenlace. Para evitar estas situaciones, un equipo italiano ha analizado la eficacia que tendría incluir electrocardiogramas en el examen médico que pasan los deportistas antes de una competición.
Los investigadores, del Instituto Deportivo de Medicina de Florencia, estudiaron durante 2002 y 2006 a 30.065 personas que buscaban obtener el visto bueno médico para participar en competiciones deportivas, en 30 disciplinas diferentes. Todos ellos se sometieron a dos electrocardiogramas (ECG), uno en reposo y otro mientras realizaban deporte, un requisito obligatorio en Italia.
El trabajo, que publica 'British Medical Journal', recoge que 1.812 participantes (el 6%) mostraron anomalías en el electrocardiograma realizado en reposo y 1.459 (4,9%) descubrieron que algo no iba bien gracias al electro practicado durante el ejercicio. Sin embargo, el dato más llamativo y que destacan los autores, es que de los 1.459 deportistas que revelaron sus problemas durante la actividad física, 1.227 no habían mostrado ningún síntoma preocupante en el primer electro.
"Un número significativo de problemas coronarios sólo se hacen visibles con la práctica de deporte, mientras que antes permanecen ocultos, en silencio", indican los autores, que también vieron que a medida que se cumplen años, pasada la década de los 30, es más probable presentar fallos en el corazón al hacer alguna actividad.
Al final del reconocimiento, 196 individuos no obtuvieron el consentimiento médico para participar en competiciones deportivas y en 159 de los casos la causa fue la identificación de problemas en el corazón. "De ellos, solamente seis hubieran detectado el problema con el historial médico y la exploración física. En el resto hubiera pasado desapercibido", concluye Francesco Sofi, de la universidad de Florencia y principal autor del estudio. Ante sus resultados, considera que "es necesario incluir los ECG como pruebas previas para todos los que vayan a participar en una competición deportiva, especialmente a los adultos de mediana edad".

Una medida costosa

La idea de incluir o no un electrocardiograma como parte de las pruebas médicas a las que se someten los atletas es controvertida y se debate desde hace tiempo. Pese a sus posibles ventajas, los detractores argumentan en contra su elevado precio y el número significativo de 'falsos positivos' que puede dar.
Según el estudio, el coste estimado de este programa de prevención ronda los 30 euros por participante. La implantación de esta medida supondría un aumento evidente para los Sistemas Nacionales de Salud. No obstante, los partidarios señalan que no es nada comparado con la posibilidad de salvar vidas y de evitar las muertes súbitas en los deportistas.
La Sociedad Europea de Cardiología y el Comité Olímpico Internacional (COI) señalan la necesidad de realizar exámenes médicos a los atletas antes de que compitan, mientras que la Sociedad Americana del Corazón no apoya esta teoría.
De hecho, los países tampoco se ponen de acuerdo. Así, en gran parte de Europa y en Norteamérica, el reconocimiento a los deportistas se basa en hacer un historial completo del paciente, con los antecedentes familiares, y un examen físico.
Sin embargo, en Italia los individuos que quieren competir profesionalmente en alguna actividad deportiva también deben hacerse dos ECG.
elmundo.es