Mostrando entradas con la etiqueta celibato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta celibato. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de febrero de 2011

Un tercio de los teólogos católicos de habla alemana piden una profunda reforma de la Iglesia y el fin del celibato

Cerca de 144 teólogos católicos de habla alemana han firmado un manifiesto que pide una reforma profunda de la Iglesia católica y el fin del celibato. Son intelectuales católicos, hombres y mujeres, de las universidades más reconocidas que no quieren quedarse callados frente a la crisis abierta el año pasado por el escándalo de los abusos sexuales a menores ocultados durante años en el seno de la Iglesia. Piden un cambio y encuentran una herida abierta.
Según informa hoy el diario Süddeutsche Zeitung , cercano al centro izquierda, un grupo de ocho teólogos escribió el documento, que contiene, detallados, los puntos de una reforma radical: la inclusión de las mujeres como guías espirituales, el fin del celibato obligatorio, la participación de los fieles en la elección de los obispos y el fin del "rigorismo moral". Se habrían quedado contentos con recopilar unas 50 firmas, según dijo al diario alemán Judith Könemann, de la Universidad de Münster. "Evidentemente hemos tocado un nervio", señaló.
Se trata del alzamiento más importante contra la cúpula de la Iglesia católica desde hace 22 años, cuando 220 teólogos suscribieron en 1989 la llamada Declaración de Colonia, crítica con el gobierno de la Iglesia ejercido por Juan Pablo II.
Entre los 144 firmantes del documento actual hay algunos nombres ilustres: desde el profesor Michael Albus de Friburgo hasta Reinhold Zwick, de la Universidad de Münster. Figuran al mismo tiempo algunos reconocidos profesores eméritos como Peter Hünermann y Dietmar Mieth de Túbinga, junto a históricos defensores de la necesidad de una reforma en la Iglesia católica como Heinrich Missalla (Essen) y Friedhelm Hengsbach (Francfórt), y a conservadores como Eberhard Schockenhoff. Hay muchos más que en privado admiten que encuentran positiva la iniciativa pero que están haciendo carrera y prefieren no firmar el documento. 144 firmas equivalen a un tercio de los 400 teólogos católicos de habla alemana.
El texto es cauteloso, toca numerosos aspectos y hace un llamamiento a los obispos para un diálogo abierto. "Sentimos la responsabilidad de apoyar un verdadero nuevo inicio", argumentan los teólogos al apoyar su tesis central de que la Iglesia puede promulgar la palabra de Jesús solo, "si ella misma es lugar y testigo del mensaje de libertad del Evangelio".
La participación de los fieles, cada vez más alejados, es uno de los puntos en los que se centran las reflexiones de los intelectuales alemanes. Entre los retos incluyen la necesidad de "mayores estructuras sinodales en todos los niveles de la Iglesia" y la participación de los fieles en la elección de sus obispos y párrocos. Asimismo, se percibe la preocupación por la falta de curas jóvenes, un problema que se podría resolver a través de la inclusión de "sacerdotes casados y mujeres en el oficio eclesiástico". La "elevada valoración" del matrimonio y del celibato suponen además, según el manifiesto, "la exclusión de personas que viven el amor, la fidelidad y la preocupación mutua" en una relación estable de pareja del mismo sexo o como divorciados casados en segundas nupcias.
Como consecuencia del escándalo de los abusos sexuales llevados a cabo y ocultados en estructuras católicas durante años, el documento destaca la importancia de mejorar "la defensa legal y la cultura del derecho".
elpais.com

sábado, 29 de enero de 2011

El Papa firmó en 1970 un documento que cuestionaba el celibato

Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI, firmó un documento con fecha de 9 de febrero de 1970 en el que se cuestionaba la obligación del celibato al mismo tiempo que se advertía de "la desobediencia masiva de grupos de curas". El texto fue firmado por otros ocho teólogos, algunos pensadores de fama mundial como Karl Rahner, Otto Semmelroth, Karl Lehmann y Walter Kasper.
"Nuestras consultas y estudios coinciden en la necesidad de un tratamiento distinto de la ley que establece el celibato (...) tanto por la Iglesia alemana como para la Iglesia mundial", escribieron los teólogos en una carta a la Conferencia Episcopal alemana, para la que actuaron como consultores en cuestiones de fe y moral.
El contenido del documento se publica hoy en una información del diario alemán Süddeutsche Zeitung, titulada Las dudas del joven Ratzinger.
En el texto, los teólogos repiten muchas veces que, con su análisis, no quieren influir en ninguna decisión. Pero el hecho de que se animaran a escribir un documento de este tipo demuestra que por lo menos ellos mismos dudaban de la obligación del celibato.
El documento, que no se había publicado hasta ahora, debió haberlo entregado un colaborador de Rahner a un clérigo de confianza que pertenecía al grupo católico crítico con la Iglesia de la ciudad de Regensburg, Aktionskreis Regensburg (AKR). Permaneció cuidadosamente archivado durante 41 años y aparece ahora publicado por el AKR en su revista Pipeline.
elpais.com

jueves, 20 de mayo de 2010

La Iglesia austríaca pide el celibato optativo y la comunión a divorciados

Los obispos austríacos parecen decididos a poner a la Iglesia universal en estado de asamblea. Tras un encuentro en Mariazell con los consejos parroquiales, hace dos días han hecho detonar la bomba.
Quieren que el Papa ponga en discusión y acepte que los católicos divorciados vueltos a casarse por el civil, tengan acceso a los sacramentos. Que el celibato de los sacerdotes sea optativo y no obligatorio. Que las mujeres tengan mayor acceso a la liturgia, lo que a mediano plazo significa colocar en el centro del escenario eclesial la ordenación sacerdotal femenina. Y en general quieren una reflexión democrática, abierta, para lograr "una nueva reflexión sobre la fe y la sexualidad". Es una revolución en una Iglesia en seria crisis, con un Papa anciano, tradicionalista, que se niega a las aperturas y un Vaticano que no quiere debatir estas cuestiones incandescentes.
Los episcopales austríacos tienen urgencia en promover las reformas porque su misma iglesia está atravesada por una prolongada y profunda crisis que la deteriora seriamente. El 68% de los habitantes se reconoce católico pero miles y miles están abandonando todos los meses la casa madre. En Austria hay un registro oficial de confesiones que permite recaudar impuestos y el 85% de los ingresos de la Iglesia católica proviene de esa fuente.
"En la Iglesia es justo que se discuta", afirmó el cardenal Cristoph Schoenborn, 65, arzobispo de Viena y gran animador de las reformas. Schoenborn acaba de protagonizar un hecho sin precedentes en los tiempos modernos dentro de la Iglesia. Acusó al ex secretario de Estado y actual Decano del Sacro Colegio de cardenales, Angelo Sodano, de haber protegido mientras pudo al ex arzobispo ultraconservador de Viena, Hans Hermann Groer, quien debió renunciar en 1995 por los abusos sexuales que había cometido tras haber acusado a quienes lo denunciaban de organizar "una campaña difamatoria contra el clero".
La decisión de la polémica pública causó conmoción en la Iglesia. "Estoy contento de pertenecer a una Iglesia que permite el diálogo democrático. No hace falta que coincidamos todo, lo importante es hablar abiertamente de estos temas", dijo Schoenborn.
Las posiciones de los obispos austríacos inevitablemente se contagiarán al resto de las conferencias episcopales. El obispo de Carinzia, monseñor Alois Schwarz, dijo que "queremos hablar de los católicos divorciados y del celibato y decimos a Roma que estos temas están sobre la mesa".
Aunque en el encuentro de Mariazell no se citó expresamente los escándalos por los abusos sexuales por parte de curas pedófilos, las reformas de la Iglesia que auspician los obispos explican que Schoenborn recuerde "experiencias muy dolorosas y oprimentes". Schoenborn ha organizado misas en las que las víctimas de los curas pervertidos contaron sus tragedias ante la asamblea de fieles en encuentros de alta emotividad. Y en la memoria de todos está el caso del arzobispo de Viena, el cardenal Groer, un tradicionalista fustigador del erotismo de nuestra época, que resultó ser un viejo abusador sexual de seminaristas y chicas.
La Iglesia austríaca ha constituido una comisión para discutir la situación de los católicos vueltos a casar. El objetivo es hacer propuestas sobre su situación y llevarlas al Vaticano. También los temas de la sexualidad y el papel de la mujer están en el centro del debate interno, como resultado del encuentro entre los obispos y los consejos parroquiales. El cardenal Schoenborn dio ya una demostración de esta novedad al nombrar en marzo a una mujer, la ex gobernadora regional Waltraud Klasnic, como presidenta de la comisión investigadora de la que no participará ningún eclesiástico, para indagar a fondo en los casos de abusos sexuales de curas pedófilos.
Perfil
Cristoph Schoenborn
Edad: 65
Cargo: Cardenal de Viena
Estudios: Doctor en teología, en psicologia y filosofia
Aunque cumplió 65 años, este aristócrata de noble familia alemana, se convirtió en el hombre de lo nuevo en la Iglesia. Admirador del cardenal progresista Carlo María Martini, discípulo y amigo personal de Joseph Ratzinger, el actual pontífice, Cristoph Schoenborn, cardenal arzobispo de Viena, pertenece a la orden de los predicadores, los dominicanos. Posee un doctorado de teología por la Sorbona de París, otro en psicología y otro en filosofía. Su empuje reformista podría retomar la propuesta del cardenal Martini, de hace años, de convocar a un nuevo Concilio que recupere y complete el Vaticano II.

clarin.com

lunes, 29 de marzo de 2010

¿Es insano el celibato?

Los escándalos de abusos sexuales en la Iglesia católica han reabierto el debate acerca de si hay en esa institución -y, concretamente, en el voto de castidad que se exige a sus miembros- algún factor que haga que sacerdotes u otros religiosos sean más proclives a la pederastia. O si, por el contrario, la amplia dedicación a la docencia de la Iglesia y el tratarse de una institución cerrada y protectora con sus miembros la convierte en un refugio preferido para quienes la ven como un medio para estar más cerca de sus víctimas.
La combinación de estos dos comportamientos -la opción por el celibato y la de mantener relaciones no consentidas con menores de edad- hace que sea difícil encontrar dentro de la jerarquía eclesiástica personas que quieran opinar sobre este conflictivo asunto. Para empezar, la Conferencia Episcopal Española, a la que podría resultarle un tema de interés, es la primera que se niega a comentar este aspecto, según manifestó a este periódico su portavoz, Isidro Catela.
Todos los expertos consultados coinciden en negar cualquier relación directa entre celibato y pederastia.
"¿Ser sacerdote o célibe te inclina hacia la pederastia? Clara y rotundamente no. ¿Ser pederasta te inclina hacia el sacerdocio? Sí, porque la Iglesia actúa de elemento protector, de paraguas, ya que el pederasta siempre piensa que es mejor caer en manos del obispo que del fiscal". Quien así habla es Pere Font, director del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja de Barcelona, con más de tres décadas de profesionalidad a sus espaldas. Font considera que la Iglesia, sin pretenderlo, se ha convertido en un refugio para abusadores de menores.
"Los instintos pederastas aparecen en la adolescencia y los primeros años de la juventud. Es decir, que cuando uno entra en el seminario ya presenta ciertos estímulos. Dicho esto, quiero aclarar que el celibato complica más esta situación porque no ofrece una salida diferente a las necesidades sexuales de un pederasta. Pero la Iglesia no fabrica pederastas. Rotundamente no".
Font coincide en su análisis con Francisco Alonso Fernández, presidente del Instituto de Psiquiatras de Lengua Española.
"Indudablemente, entre celibato y paidofilia [el término que él prefiere] hay un doble lazo estadístico, un doble vínculo causal". Centrándose en lo que define como paidofilia primaria (la que no obedece a una situación transitoria en el desarrollo de la persona o a los efectos de un trastorno mental), señala que las personas que sienten una atracción por los niños "eligen profesiones" que les permitan estar en contacto con ellos.
"Los estudios mencionan a los monitores, los entrenadores deportivos, los curas y frailes y los conductores de autobús escolar", afirma. Escogen estas profesiones "para enmascarar su paidofilia" añade. "No encontrarás muchos pederastas trabajando en geriátricos", abunda Pere Font.
Y, a la vez, centrándose en el caso de los religiosos, Francisco Alonso apunta que el celibato "puede activar la tendencia hacia los muchachos". "Es lógico que una persona que no es capaz de tener una relación con un adulto busque refugio en un grupo que le obliga a mantenerse casto", señala. Pero no tarda en recalcar que este tipo de comportamientos se da "en todos los contextos sociales, culturales y religiosos, y no sólo en los católicos". Y los datos de este catedrático emérito de la Universidad Complutense lo avalan: "En tres de cada cuatro casos de pedofilia ya existía una relación anterior entre el niño y el adulto; el 15% de las veces este era un profesor".
En la misma línea, el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Legal, Alfredo Calcedo, apunta a que "está demostrado que la gente con inclinaciones pedófilas busca trabajos en los que estén en contacto con niños". Y Font recuerda, por ejemplo, el caso del Casal del barrio del Raval en Barcelona, donde Xavier Tamarit, condenado a 66 años de cárcel por ocho delitos de abusos sexuales a menores, ejercía de educador infantil.
Calcedo no cree tampoco que el celibato aumente esta tendencia pues señala que, con toda seguridad, entre los religiosos existe la misma proporción de heterosexuales, homosexuales o pedófilos "que entre la población en general".
Las únicas estadísticas realizadas por la Iglesia católica que se conocen se refieren a Alemania, donde el escándalo de la pederastia afecta ya a 19 de las 27 diócesis. Desde 1995 se denunciaron en ese país 210.000 casos de abusos y sólo 94 afectaron a religiosos. Lo que da una tasa de 0,044%. La diferencia es que, en el caso de los sacerdotes, "ha habido una estructura que los ha ocultado", apunta. Font también agrega que ha habido sacerdotes que, "con toda honestidad", han creído que las "profundas creencias religiosas, éticas y morales de la Iglesia frenarían sus tendencias pederastas".
El coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología, Ignacio Moncada, no duda en cargar las tintas en que "el celibato y la abstinencia sexual es algo antinatural". "No hay nada demostrado desde el punto de vista fisiológico de que la abstinencia conduzca a una mayor atracción por niños", apunta, pero "el reprimir el instinto sexual no deja de poner a la persona en una situación de estrés psicológico". "Como no es algo normal, conduce a una frustración del individuo".
Claro que esta situación se puede resolver "sublimando" el instinto. No está demostrado que conduzca a tener sexo con niños más que a tenerlo con mujeres u hombres, según la orientación previa de cada uno, admite Moncada, pero "a lo mejor, al intentar evitar relaciones con mujeres -que es la orientación mayoritaria- y estar más en contacto con menores, aparece ese impulso", afirma. De todas formas, el urólogo insiste en que no hay estudios concluyentes y que estas teorías son "un intento de encontrarle una causa a algo que no es disculpable".
Si los psiquiatras y sexólogos consultados no dudan en levantar una infranqueable barrera entre celibato y pederastia e incluirlos en compartimentos estancos, la respuesta de si la castidad es un elemento perturbador para la salud del individuo no despierta la misma unanimidad.
"La propia Organización Mundial de la Salud realiza una definición de salud sexual que forma parte del concepto más amplio de salud", comenta Pere Font. Este psicólogo se formula la siguiente pregunta: "¿La sexualidad es una opción o una necesidad?". Y se responde: "Cuando tenemos sed, podemos tardar más o menos en beber, pero al final tomamos líquido. Lo mismo con la comida. Por tanto, también la sexualidad tiene un componente fisiológico importante y es una necesidad más que una opción". Y apunta que carecer de una vida sexual saludable nos vuelve más quisquillosos, irascibles, irritables e inquietos. "El sexo es una fuerza de la naturaleza imparable, no es domesticable. Como mucho acomodable. No tenemos un interruptor con un off con el que podamos apagar nuestro deseo sexual", agrega.
Sin embargo, Jordi Font, psiquiatra y psicoterapeuta, profesor de psicología y psicopatología de las experiencias espirituales y religiosas de la Fundación Vidal i Barraquer de Barcelona y, además, licenciado en Teología, subraya que el celibato no es exclusivo del catolicismo e insiste en diferenciar entre sexualidad -"la específicamente humana, entendida en todas sus dimensiones"- y el aspecto erótico de la misma.
"La pretensión del celibato es vivir la sexualidad en su plenitud priorizando lo que tiene más valor en ella que para el célibe es su dimensión espiritual, la que va del amor egocéntrico al amor a los otros". De ahí que el célibe renuncie a tener mujer e hijos porque, afirma, "el objetivo de su amor va más allá de una persona concreta, es abierto a Dios y se realiza en todo ser humano".
Jordi Font reconoce que todas las personas tenemos una tendencia erótica y, por tanto, cuando el célibe siente un estímulo erótico deberá saber superarlo, no reprimirlo, "como también lo hace el no célibe libremente cuando le conviene" . Conseguirlo dependerá, en su opinión, de su grado de madurez personal y espiritual. ¿Y si no puede? "Infidelidades las puede cometer tanto el célibe como uno de los miembros de una pareja, pero todos deben ser conscientes de que están rompiendo un compromiso adquirido por amor, pero los fallos se pueden perdonar cuando hay amor". Y concluye: "El celibato no es sólo un compromiso con Dios, sino también con los demás".
Después de todos estos escándalos, el Vaticano ha querido acallar el debate sobre el celibato para los sacerdotes. Sin embargo, el jesuita y ex cardenal de Milán Carlo María Martini, volvió ayer a reclamar a la Iglesia católica que se replantee la obligación del celibato, como ya hiciera en su libro Coloquios Nocturnos en Jerusalén. En un artículo en el diario austríaco Die Presse, Martini escribió: "Las cuestiones de fondo de la sexualidad deben repensarse a partir del diálogo con las nuevas generaciones (...) porque debemos plantearnos los problemas de base para reconquistar la confianza perdida".
Norma disciplinaria
- El celibato no es para el clero secular ni un voto ni un dogma, sino una norma eclesiástica y, como tal, puede ser revisada, postergada o anulada. Fue impuesto por primera vez en el Concilio de Elvira (hacia el año 503), aunque con algunas excepciones, y quedó reafirmado posteriormente en los concilios de Letrán (siglo XII) y de Trento (siglo XVI). No obstante, el celibato sólo es obligatorio para los sacerdotes católicos de rito romano, pues los de rito bizantino pueden contraer matrimonio. Para los curas ortodoxos, el celibato es opcional, aunque forzoso para acceder a obispo, de ahí que la mayoría de obispos sean frailes, pues profesan los votos de castidad, pobreza y obediencia.
elpais.com

miércoles, 10 de junio de 2009

El celibato en el banquillo


Desde que hace casi 2000 años San Pablo dijo que la mejor forma de servir plenamente a Dios es -como lo fue Jesús- siendo célibe porque el tener una familia implica obligaciones ineludibles, comenzó a forjarse una tradición -normada por la Iglesia católica para sus ministros de rito latino diez siglos después- abierta un debate que parece no tener fin.
Un debate que recrudece cuando trascienden deserciones de sacerdotes porque se enamoran, o se conocen situaciones de otros que llevan una doble vida, o estallan casos de abusos sexuales que los tienen como sospechados o comprobados victimarios, como ocurrió en los últimos tiempos. Así, una serie de cuestionamientos apuntan a la exigencia celibataria.
Entre los más comunes se cuentan que es un requisito antinatural y que puede llevar a perversiones sexuales. Pero también suele culparse al celibato de profundizar la escasez de sacerdotes. Hay que admitir que estos planteos están socialmente muy extendidos. ¿Pero tienen asidero?
Vamos por partes. El rector del seminario arquidiocesano de Buenos Aires, padre Alejandro Giorgi, reconoce que vivir el celibato "resulta en ocasiones difícil (como sostener un matrimonio), pero no por ello es 'antinatural'". Para Giorgi –que además es médico-, lo 'natural' a cualquier persona es amar y ser amado.
Señala que el celibato "es un don que Dios regala a una persona que por amor quiere donarse libre y enteramente (en cuerpo y alma) a Dios y a los demás en el ministerio sacerdotal". Acepta que para muchos es difícil comprender esto, que "solo se entiende desde la fe y el amor a Cristo". Y redondea: "Se puede ser feliz y hacer felices a los otros siendo célibe; lo que no se puede es vivir sin amar y ser amado".
De larga trayectoria en el estudio de la sexualidad, el psiquiatra Eduardo Padilla tampoco cree que el celibato sea antinatural. Al igual que Giorgi, considera que "es una elección nada fácil" que debe formar parte de "todo un movimiento espiritual de entrega muy completa; de otra manera -subraya-, podrá ser insostenible, sobre todo si es el resultado de conflictos no resueltos y ni siquiera conocidos del sujeto con su sexualidad". Agrega que, incluso, el no tener actividad sexual se encuentra en la naturaleza: "En los mamíferos superiores hay machos que no copulan jamás", dice.
Pero admite que "en el humano se debe lidiar con los aspectos psicológicos que acompañan a la actividad sexual, lo cual introduce un elemento de complejidad diversa". En tanto, el jesuita Ignacio Pérez del Viso -con varias décadas de sacerdocio- se pregunta por qué "si no es antinatural la situación de los solteros que no se casaron porque no encontraron su pareja o los viudos que no vuelven a formar matrimonio, lo es la de los célibes."
La psicóloga Ada Eroles -que trabaja en la asistencia a religiosos- se declara "una ardiente defensora del celibato optativo, pero -aclara- no porque lo considere algo antinatural, sino porque requiere una madurez y un compromiso que lo torna difícil". Y explica: "Para comprender la diferencia entre el celibato y una patología o inhibición sexual se me ocurre compararlo con la diferencia que existe entre una dieta para adelgazar y la anorexia; en el primer caso, decido no comer por un bien mayor que puede ser la salud o la belleza; en el segundo, no puedo comer, rechazo la comida.
El celibato -dice- tiene que ser una elección consciente y madura donde la inclinación sexual es normal, pero se renuncia voluntariamente al goce". Eso sí, Eroles subraya que "lo importante es rechazar el doble discurso y la doble vida, tanto en la vida consagrada como de pareja: si no se puede sostener el compromiso, el camino es dejar". En cuanto a una relación entre el celibato y la pedofilia, el padre Giorgi no cree que exista, por lo menos de un modo directo.
"Las perversiones sexuales se dan, sin distinción, en personas de distinta situación vital: padres de familia, jóvenes, ancianos, profesionales, obreros... y también sacerdotes y consagrados". En estos últimos casos, considera que el celibato "es una circunstancia para quien ya padece una perversión sexual, probablemente sin que tenga clara conciencia de ella; no es su origen. En todo caso -añade-, podría ser un celibato mal entendido (tal vez como represión) que condiciona la aparición de perversiones sexuales que ya estaban presentes en el psiquismo de ese sacerdote". Por eso, acota, desde hace más de 15 años en el seminario porteño se les hace un psicodiagnóstico a los candidatos a ingresar.
Padilla coincide desde una perspectiva más general. "Es una simplificación pensar que la continencia sexual es la productora de perversiones", dice. Con respecto a la pedofilia ligada específicamente al celibato, señala que "el abusador de menores más frecuente, según las estadísticas, es el padrastro y la mayoría de esas depravaciones se dan en el seno familiar o en sus relaciones más cercanas.
De acuerdo con esas realidades -concluye- podríamos concluir (erróneamente, desde luego, pero en la misma línea falaz) que más que el celibato es el matrimonio y la vida en familia lo que promueve la pedofilia". Igualmente categórica es, en ese sentido, Eroles. "El celibato no tiene nada que ver con el abuso sexual, ni con otras patologías, que siempre son preexistentes", dice. "De hecho -agrega apelando a los mismos datos que Padilla- se da una mayor frecuencia de abusos entre no célibes y abundan los casos de abuso intrafamiliar. Lo que sucede -redondea- es que resuena más y nos horroriza más el verlo en un docente, en un médico... en un cura".
Y completa: "Siempre la perversión tiene que ver con un abuso de poder ejercido contra alguien que confía y no puede defenderse". Ahora bien, si el celibato se suprimiese, ¿ayudaría a solucionar el problema de la escasez de sacerdotes?
El padre Giorgi tiene dudas porque observa que los que optan por el sacerdocio "lo hacen para una entrega sin límites, total, para siempre". También Del Viso relativiza esa posibilidad, pero con otro argumento: señala que algunas iglesias no católicas, pese a que los miembros de su clero pueden casarse, también tienen dificultad para encontrar ministros. "Por eso -dice-, hay dos hipótesis al respecto y, en mi opinión, en algunas culturas podría aumentar el número de candidatos al sacerdocio y en otras no". Para Eroles, el celibato explica "en parte" la escasez de vocaciones. Con todo, cree que la principal razón hay que buscarla en "una Iglesia envejecida en su discurso, sin propuestas muy convocantes. Fuera del clero secular -añade- muchas de las congregaciones aparecen con estructuras rígidas y reglas arcaicas; no veo propuestas atractivas para los jóvenes". Para la directora de estudios del seminario porteño, profesora Alejandra Bolo, algo es seguro: "Sin fe y sin gracia no se puede vivir el celibato y, más aún, sin ella no se puede ser sacerdote. Por eso, es un camino para pocos".
clarin.com