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jueves, 7 de mayo de 2009

Un anticonceptivo masculino probó ser tan efectivo como la píldora femenina


En China, consiguieron desarrollar un anticonceptivo para los hombres tan eficaz como la píldora femenina. Consiste en una inyección hormonal que se administra una vez por mes y que funcionó bien en varones sanos y de edad fértil. El nuevo anticonceptivo, que se investiga en el Centro Nacional de Investigación de Planificación Familiar, en Beijing, superó la fase III de un ensayo en 1.045 voluntarios. Y es uno de los desarrollos que forman parte de un conjunto de intentos de más de tres décadas en varios países.
Según la Organización Mundial de la Salud, se necesitan brindar más opciones en métodos anticonceptivos para hombres y mujeres, con la idea de reducir la pobreza y evitar el 30 por ciento de las muertes maternas e infantiles.
En la actualidad, el preservativo es el método anticonceptivo más común entre los hombres. "Se han intentado varias opciones desde hace décadas. Algunas funcionan en el laboratorio, pero es muy difícil llevarlas al mercado, porque los hombres no se adaptan a su uso", contó Mario Mas, promotor de los métodos anticonceptivos masculinos y titular de la Asociación Patagónica de Acciones Sociales en Villa Regina, Río Negro.
Los 12 científicos chinos que trabajaron en el nuevo anticonceptivo admiten en el reporte que publicaron en la revista de la Sociedad Endócrina de los Estados Unidos que falta aún más investigación a largo plazo. Pero al menos en el corto, el inyectable es seguro: no se detectaron efectos adversos en la mayoría de los voluntarios (salvo en dos casos). También resaltaron que el método es eficaz al prevenir embarazos no deseados y es reversible (es decir, el hombre recupera su fertilidad al dejar de recibir las inyecciones).
¿Y en qué consiste específicamente el anticonceptivo?
Son inyecciones mensuales de 500 miligramos de undecanoato de testosterona en aceite de semilla de té. Se lo dieron a los voluntarios durante dos años y medio, y comprobaron que las inyecciones frenan la producción de espermatozoides o la reducen a una mínima cantidad. "La testorena se inyecta al organismo. Y así se inhibe la producción de la testosterona del propio hombre", explicó Gastón Rey Valzacchi, jefe de Andrología del Hospital Italiano. "Ya la Organización Mundial de la Salud había ensayado otros dos métodos con testosterona en la década pasada. Aún ninguno llegó a estar disponible a nivel masivo. Esto fue porque los anticonceptivos femeninos han sido efectivos, y porque los métodos masculinos, como los inyectables o los parches que se han experimentado, todavía no dan la comodidad suficiente para que los varones los adopten", comentó Rey Valzacchi.
"Resultan interesantes los resultados que obtuvieron los científicos chinos -opinó Mas- pero habrá que ver cuál es la respuesta de los hombres, que deberían cambiar su mirada sobre la salud y la paternidad. Por lo general, los hombres son miedosos y no van al médico para los chequeos. Tampoco se ocupan de la salud de su pareja, o la de sus hijos". "Desde esta posición -aclaró Mas-, los hombres también deben participar en la decisión sobre qué anticonceptivo usar si deciden no tener un hijo. Y también deben acompañar a la mujer durante el embarazo, o levantarse por las noches si el bebé se despierta".


Opinión
Hoy, muchos hombres usan el preservativo. Otros siguen considerando que el anticonceptivo sólo es una cuestión de las mujeres. Sin embargo, los hombres tienen la obligación de participar en la planificación familiar. Esto significa que tanto ellos como sus parejas pueden decidir si quieren tener hijos, la cantidad y el momento.

Para promover esta planificación compartida, hay que ofrecer una mayor variedad de métodos. El que ahora se desarrolló en China podría ser una futura opción eficaz y segura. Hay casos en los que las mujeres no pueden usar anticonceptivos por cuestiones de salud. Pero se necesitarán más estudios en Occidente para corroborar los resultados.Dra. Patricia CuasnicúBiologa (CONICET)
Un sistema similar
En 2003, se probó con éxito en Australia un anticonceptivo masculino, que consiste en una inyección de progesterona y un implante de testosterona, con anestesia local.
Es reversible y se testeó en 55 parejas durante 12 meses. Aún lo estudian en el Instituto Príncipe Henry de Investigaciones Médicas, con otras instituciones de Australia que buscan aportar alternativas a los métodos tradicionales.

clarin.com

miércoles, 13 de agosto de 2008

Científicos chilenos crean un revolucionario anticonceptivo masculino que será "un éxito"


Científicos chilenos participan en el estudio de un revolucionario anticonceptivo masculino, que con un uso similar a las pastillas femeninas suprime la producción de espermatozoides y que podría ver la luz en cinco años, según el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (Icmer).
"Se trata de una inyección de hormonas que suprime a nivel cerebral la producción de espermatozoides. Su método es totalmente homólogo a las pastillas anticonceptivas femeninas", señaló a la AFP Gabriela Noé, bióloga del Icmer encargada del proyecto.
El anticonceptivo funciona a través de una inyección combinada de dos derivados sintéticos de la testosterona que se realiza cada dos meses y cuya utilización suprime en su totalidad la fertilidad del esperma.
A diferencia de la vasectomía y el preservativo, los dos únicos métodos anticonceptivos masculinos existentes, el nuevo fármaco es completamente reversible y tiene una mayor eficiencia.
La efectividad del preservativo es de un 90%, mientras que la vasectomía es una operación irreversible en la que se cortan los conductos que trasportan los espermatozoides, cirugía a la que pocos hombres están dispuestos a someterse.
"Luego de terminar el tratamiento, quien se haya sometido a él recuperará la fertilidad de sus espermatozoides en 70 días, el período normal de fertilización de los gametos masculinos", aseguró la bióloga.
El nuevo anticonceptivo es desarrollado en conjunto por institutos de fertilidad de Europa, Japón y Canadá, y su uso ya está avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) .
Cincuenta parejas chilenas lo probarán por los próximos 27 meses, al igual que otras 350 de Australia, Italia, Alemania, Gran Bretaña e Indonesia, donde se realizarán pruebas similares. Todas son parejas con una relación estable y monógama. Las mujeres no deben tener más de 35 años y los hombres entre 18 y 45 años .
Según explicó la bióloga chilena encargada del proyecto, los ensayos clínicos realizados con esta terapia han sido todo un éxito y en el 100% de los casos se llegó a concentraciones de esperma que se consideran infértiles, es decir, son tan bajas que no son capaces de fertilizar un óvulo.
El fármaco podría ser comercializado en cinco años más y es especialmente recomendado para varones jóvenes. "Mi experiencia me indica que este sería un producto tremendamente exitoso, ya que los jóvenes en todo el mundo están demandando ser ellos quienes controlen la planificación familiar, y no dejarle toda la responsabilidad a sus parejas", aseguró la bióloga Noé.
"Tras el final de la investigación es la industria farmacéutica la encargada de lanzar el anticonceptivo al mercado, por lo que esperamos que esté al alcance de todos en los próximos cinco años", agregó.

martes, 12 de agosto de 2008

La “falta de mercado” frenó la llegada de la píldora masculina

Casi medio siglo después de la entrada en el mercado de la píldora anticonceptiva femenina, que revolucionó la sexualidad de la mujer, todavía los científicos no lograron extender su alcance a los varones, de modo tal que el control de la natalidad a través de ese método se transforme en una responsabilidad compartida por ambos miembros de la pareja. A pesar de que en los últimos años varias compañías farmacéuticas anunciaron su inminente producción, aún no está disponible un anticonceptivo hormonal para los hombres.
Es más, según un informe publicado esta semana la revista Time, los principales laboratorios comprometidos con el proyecto como Schering, Organon y Wyeth, abandonaron los ensayos clínicos en sus fases finales, luego de invertir cientos de millones de dólares, porque “no había suficiente mercado”. ¿Por qué es tan difícil “hallar” la píldora masculina? ¿Están los hombres interesados en su producción? Para los expertos consultados por PERFIL, el problema es encontrar un fármaco 100% eficaz, reversible en relación con la fertilidad, no tenga efectos adversos como influir en la libido o en la potencia sexual y, al mismo tiempo, que sea fácilmente adoptado por los hombres.
Desafíos.
Uno de los principales obstáculos a vencer es que un anticonceptivo hormonal masculino debería bloquear en su totalidad la producción de esperma. “Pero a diferencia de la mujer, que produce un solo óvulo, el hombre produce millones de espermatozoides”, explicó Gastón Rey Valzacchi, miembro del comité científico de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción.
“En la mujer la píldora actúa impidiendo la ovulación de forma rápida. Es un método seguro, reversible y económico. En cambio, en el varón la producción de espermatozoides es un proceso complejo y continuo que abarca casi tres meses, por lo cual la anticoncepción hormonal no ocurre en forma rápida ni se ha logrado suprimir la producción de esperma de manera satisfactoria en la mayoría de los pacientes como para asegurar su utilidad”, agregó Alberto Nagelberg, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Andrología.
Hasta el momento, los ensayos clínicos más avanzados, patrocinados por la Organización Mundial de la Salud, utilizaron testosterona o una combinación de testosterona y un progestágeno en forma de implante subcutáneo o inyecciones bimensuales para disminuir el conteo de espermatozoides. Pero su elevado costo, su efectividad limitada y las dificultades del tratamiento continúan siendo los desafíos pendientes para su desarrollo.
Resistencias.
A pesar de que en el mercado hay gran variedad de anticonceptivos, la mayoría están dirigidos exclusivamente a las mujeres. Los hombres sólo cuentan con dos métodos eficaces: el preservativo y la vasectomía. “La mayoría de las veces, el anticonceptivo es utilizado por la mujer. El hecho de que el hombre tenga algún otro método reversible como una píldora sería muy importante, un aporte a la equidad de los géneros”, aseguró Alicia Figueroa, toxicóloga del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam). Sin embargo, para el sexólogo León Gindín, profesor de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), si antes sólo la mujer era quien decidía el método anticonceptivo a emplear, hoy la tendencia está cambiando: “Con el uso generalizado del preservativo, la anticoncepción pasó también a manos masculinas”.
¿Está el hombre abierto a probar un nuevo método de control de la natalidad?
“Hay interés, lo que sucede es que los tratamientos hasta ahora estudiados como los implantes o los inyectables no son muy atractivos”, opinó Figueroa. Pero para Nagelberg, el varón es poco proclive a la consulta médica y suele tener temor de recibir medicamentos que afecten su potencia sexual. Lo que está claro es que si el mayor invento del siglo XX fue la píldora anticonceptiva femenina, todavía habrá que esperar a ver si en el siglo XXI será “el píldoro”, lo que permita a los hombres controlar su fertilidad.


Otras opciones en camino
Además de la píldora, los científicos trabajan en el desarrollo de dos nuevos métodos de anticoncepción masculina que podrían evitar la fertilidad a largo plazo y tendrían la ventaja de ser potencialmente reversibles. El RISUG (sigla en inglés de Inhibición Guiada Reversible del Esperma) es un gel de polímero que bloquea parcialmente el conducto deferente, que se encarga de llevar los espermatozoides del testículo al pene. Desarrollado por el Instituto Tecnológico y el Instituto de Ciencias Médicas de la India, hoy se encuentra en la Fase II de ensayo clínico.
Por su parte, el Dispositivo Intra Vas (IVD) o DIU masculino es un tapón de silicona que se coloca dentro de los conductos deferentes para reducir la presencia de espermatozoides al momento de eyacular. La empresa norteamericana Sheperd Medical Company ya inició las pruebas para evaluar su respuesta en 90 hombres por un período de 18 meses. Los resultados de los estudios juzgarán la seguridad de estos productos y su eficacia como anticonceptivos.
Diario Perfil